25 de Agosto de 2017

Salir de las Perhentian fue fácil en cuanto a transporte, muy fácil de hecho ya que la mayoría de hoteles te organizan el barco e incluso el posterior desplazamiento, ya sea a Kota Bharu o al aeropuerto, pero difícil de llevar en cuanto a sentimientos se refiere. Dejar atrás esa playa, sobre todo después de la experiencia vivida la madrugada anterior hizo que el camino de vuelta lo hiciéramos prácticamente en silencio, intentando concentrarnos en lo que habíamos vivido esos días, como si al hacerlo siguiéramos allí. Intentando alargar el adiós lo máximo posible.

Pero tocaba ponerse las pilas, esto es viajar, se van lugares y otros vienen y además, lo que teníamos por delante eran más sueños por cumplir así que después del trayecto de las lamentaciones, borrón y a por más. Rock and Roll!!

Nos habíamos dado el lujo de volver al hotel de Kota Bharu al que fuimos antes de ir a las Perhentian, el Hotel Perdana, eso si, en una habitación de menos categoría aunque igualmente un lujazo para lo que estamos acostumbrados en este viaje. La idea era quedarnos en la ciudad ese día, ya que no eran ni las 14:00 de la tarde para mañana ya empezarnos a mover y principalmente con la idea de ir a conocer una de las zonas de Malasia menos visitadas, a tiro de piedra de la ciudad y que nos despertaba una gran curiosidad: el Distrito de Tumpat y sus templos Tailandeses.

El distrito de Tumpat se encuentra inmediatamente al norte de la ciudad de Kota Bharu y es fronterizo con Tailandia. Se trata de una de las zonas de Malasia más interculturales que hay y de eso son un muy buen ejemplo la cantidad de templos tailandeses que hay esparcidos por él, aunque con figuras chinas (debido a que la gran mayoría de sus habitantes son de origen chino) pero con simbología hindú. Un pupurri que, sin duda, queríamos ver.

Los templos están esparcidos por un área de unos 40km con lo que la mejor opción, si se quiere ver más de uno, es hablar con un taxista y pactar un precio para que te lleve a ellos.

A nosotros nos costó encontrar uno, era viernes y no es que hubiera mucho movimiento en la calle, pero una vez parado no puso absolutamente ningún reparo en llevarnos. Bueno si, primero teníamos que ir a la estación de autobuses a dejar a los tres pasajeros que ya llevaba y ya estaba a nuestra absoluta disposición.

En cuanto al precio, nosotros no le regateamos ya que nos pareció bien, aunque por algo menos se lo podríamos haber sacado pero el tío se veía un viejo loco y entrañable, de esos que nos gustan, y nos entro por la vista así que no se hable más, RM100 y por un par de horas, este taxista chillón y medio chiflado iba a ser nuestro chofer particular.

Los Templos de Tumpat

Y ya que empezamos, pues empecemos por el más grande y este es el Wat Phothivihan, uno de los templos budistas más grandes del sudeste asiático y donde, nada más llegar, te recibe un enorme Buda recostado de más de 40 metros de largo. Es un recinto enorme, que alberga muchos otros templitos, de apariencia más bien china, pero donde sin duda predomina esta gran estatua construida debajo de una especie de polideportivo así un tanto cutre, la verdad.

Y nosotros, y nadie más.

Ya nos imaginábamos que muchos turistas no nos encontraríamos pero ninguno? Además mucho no se deben acercar por aquí ya que la gente nos miraba con un poco de cara rollo: -Mmmm, que hacen estos tíos aquí? Eso si, con una sonrisa de oreja a oreja, eso que no falte.

Otra cosa que nos ha sorprendido es la cotidianidad que albergan estos templos, son, a parte de lugares de culto, lugares de encuentro alrededor de los cuales la gente hace vida, ya sea charlando debajo de la sombra de algún árbol, dormitando la tarde, comiendo, riendo. Algo así como las plazas mayores de los pueblos, donde lo que no pasa en ellas directamente no pasa, pues algo parecido.

Una vez ya recreados con tanto brilli brilli, era la hora de ir a por el siguiente a varios quilómetros de distancia de este: el Wat Matchinmaram.

Lo primero que ves de este complejo de templos, desde fuera mismo del recinto, es un inmenso Buda sentado que según leemos tiene más de 50 metros de alto y lo mismo que el anterior, parece más chino que tailandés, la verdad, y además en el centro de este gigante tiene una rueda del Dharma, de origen indio. Lo que decíamos antes, la multiculturalidad, aquí en Malasia en general y en Tumpat en particular se lleva con la más absoluta naturalidad.

Un lujo, la verdad.

Para el siguiente templo no hace falta ni subirnos al taxi de nuevo, tan solo cruzar la carretera y anda como un minuto para llegar a el templo de Sala Pattivataya, donde destacan sobretodo un templo claramente chino (aunque recordemos, es Budista) de reciente construcción y unas enormes figuras pintadas que lo flanquean. Detrás, al fondo, encontramos una estatua dorada de Ganesh justo en el punto en que empieza un cementerio.

Este templo, aunque quizás el menos espectacular de todos, yo creo que ha sido el que más nos ha impresionado, por la serenidad que en él se respiraba, solo alterada por las risas de unos niños que jugaban por allí. Por lo demás, solo un monje paseando y una señora mayor, pero con mayor quiero decir muy muy mayor, que le rezaba a un altar mientras le prendía un poco de incienso.

Y al final, con esto, ha llegado la hora de volver. Además el tiempo se estaba poniendo feo por momentos (si no recuerdo mal, en las dos semanas que llevamos aquí en Malasia cada tarde, hacia eso de las 19 o 20 como muy tarde, se pone a llover. A veces solo son cuatro gotas pero a veces es la entrada del mismísimo infierno lo que se desata),así que nos hemos subido al Taxi para poner dirección a Kota Bharu, que con la tontería ya llevábamos las dos horas que habíamos acordado con Sool (creo que algo así se llama) y la noche estaba al caer, además, a estas horas, los templos estaban ya cerrando sus puertas pero nos volvemos contentos de habernos acercado hasta aquí, de conocer un poco más este país, saliendo un poco de lo trillado.

Al final son estas cosas las que hacen un viaje rico, el pode saber y entender realmente donde has estado, por donde has viajado, y el porqué de todo ello. Solo así puedes decir que realmente conoces un país.

Como recomendación, visitar los tempos por la mañana y si queréis verlos todos negociar tres horas con el taxista en lugar de dos, el tráfico en estas ciudades es infernal y al estar cerca de la frontera con Tailandia (el último templo estaba a menos de un quilómetro) le añade un plus de trafico que hace que no sea precisamente rápido circular por estas carreteras.

Nosotros mientras tanto, a rematar el día con un atracón en el restaurante del hotel y a hacer maletas de nuevo que mañana pillamos un avión para empezar la última semana de nuestro viaje a más de 1000 km de aquí en un lugar que no causa indiferencia a cualquier persona que se sienta viajera: nos vamos a Borneo, pero esto, ya será otra historia…

Seguimos!!

3 pensamientos

  1. Hola chicos, interesante nota, en especial para mi, que pasaré por esa zona y quiero aprovechar un poco. Una pregunta, se manejaron sin problemas en inglés? O sea vos parás cualquier taxi y el taxista sabe inglés? Un saludo

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