28 de Agosto de 2017

Después de día que tuvimos ayer, que nos dejó completamente extasiados, teníamos montado para hoy algo más ligerito en cuanto a sensaciones y que nos dejara la tarde libre para acabar de preparar nuestra escapada al Parque Nacional de Bako, en donde pasaremos los próximos días a partir de mañana.

La idea para hoy era huir un poco de lo trillado (lo de los orangutanes fue la puta bomba, si, pero para mí y para otras 40 personas) y para tal labor habíamos elegido escaparnos a la zona de Bau, casi en la frontera con Indonesia ya, al sur de la ciudad de Kuching para visitar dos de las cuevas más espectaculares de la zona: La Fairy Cave, también conocida como cueva de las hadas y la Wind Cave, a pocos quilómetros de la primera.

Eso sí, nada de hacer el primo como hicimos ayer con los orangutanes, de eso nada, y es que si la idea al principio era también la de negociar un precio con un taxista para que nos llevara hasta ellas, nos esperara a que las visitáramos y nos trajera de vuelta, antes que nada, iríamos a las oficinas de Borneo Experience para ver qué es lo que tenían y mira tú por dónde: Bingo!

Y es que a pesar de no ser un lugar muy visitado por los turistas sí que tenían un tour montado para ir a visitarlas, con guía incluido y por solo RM150 por persona. Obviamente, no se hable más.

Y puntual, como todo el mundo aquí en Malasia, a las 9:00 de la mañana nos pasaba a recoger nuestro guía por el hotel y para nuestra sorpresa, era solo para nosotros!

Coño sabíamos que mucha gente no se acerca hasta allí pero, que no se acerque nadie más?? Genial!

Y el primer turno ha sido para la Fairy Cave, o Cueva de las Hadas, como también se la conoce.

Esta cueva se encuentra en medio de un inmenso acantilado de piedra caliza y la única manera de llegar a ella es a través de unos empinados escalones que te dejan en una primera galería donde, ya sudando como si no hubiera un mañana debido a la exagerada humedad que hay en el lugar, tienes que ir a buscar otra escalinata, esta ya tiesa y mojada que atraviesa una pequeña oquedad que hay en la galería y que te deja, sorprendentemente, en la galería principal.

Y no veas con el lugar.

Ya en cuanto el tamaño, para que os hagáis una idea, podría albergar perfectamente un campo de futbol tanto en horizontal como en vertical, pero es que lo que realmente sorprende de ella no es solo su tamaño, que también.

Lo que sorprende de ella es que dentro, con el paso de los años, se ha creado un mundo paralelo lleno de vida, con helechos ganando terreno palmo a palmo y gracias a la gran cantidad de agua que se filtra por el techo y va duchando toda la cavidad, como una leve lluvia que todo lo empapa.

El resultado es onírico, parece sacado de la película Avatar, recordáis? Es lo primero que me ha venido a la cabeza y es que al entrar la luz del sol por la enorme oquedad que domina la cavidad, el reflejo de esta luz en los helechos mojados es mágico.

Y lo mejor de todo, toda la cueva solo para nosotros. Nosotros y unos cuantos centenares de murciélagos que nos observan desde las alturas. Un pasote, vamos.

Y dando vueltas por aquí y por allá que hemos estado como una horita, igual algo más, hasta que ya ha llegado otro grupo (con grupo me refiera a dos personas más eh, nada de multitudes) y hemos decidido que era hora de bajar y cambiar de lugar.

Aunque eso sí, la bajada, con los escalones mojados y llenos de barro, tienen lo suyo, pero antes de marchar aún nos tenía la Cueva de las Hadas reservada una sorpresa y es que a un par de metros de por donde pasábamos nosotros nos esperaba una serpiente de no sé qué coño ha dicho nuestro guía, no he pillado el nombre, pero lo que si he pillado es que si te pica y en un par o tres de horas no llegas a un hospital, al hoyo que vas.

Pero nosotros aún nos queda mucho por ver así que en lugar de al hoyo nuestro más inmediato siguiente destino era la Wind Cave, situada a unos 20 minutos de esta y lo opuesto totalmente a la Fairy Cave: Si esta es inmensa, la Wind Cave es una cueva estrecha donde las haya, ya que se ha ido creando con el paso de los años, a consecuencia de un río subterráneo que la ha ido moldeando. Si la Fairy Cave está llena de exuberante vegetación, en la Wind Cave como mucho encontramos alguna raíz caprichosa que ha conseguido cruzar la roca hasta llegar al agua. Si en la Fairy Cave entra la luz del sol, a los pocos metros de entrar en la Wind Cave estarás sumido en la más profunda oscuridad. Pero eso sí, hay una cosa que tiene la Wind Cave que no tiene la otra, o como mínimo, en tal cantidad: La Wind Cave es el hogar de miles y miles y miles de murciélagos.

De todo tipo y tamaño, es meter un pie en la cueva y estar inmerso en un barullo constante de estos animales. Solo con levantar la linterna ya los ves, unos para una banda y para otra, volando en círculos y otros boca abajo, agitándose, como si llevaran puesta una camisa de fuerza a su medida.

Y el ruido que hacen, joder que jaleo, imaginaros, a miles de esos animalitos chillando a la vez. Una locura, exacto.

Y claro, si hay tantos y tantos murciélagos tienen que cagar, verdad? Eso es, el famoso Guano, que incluso ha sido motivo para provocar guerras, esta por todas partes, y huele que apesta. Aunque lo jodido es que se te caguen encima, cosa de la que, obviamente, tienes muchas posibilidades de que ocurra.

Por lo demás, la visita a la Wind Cave se hace por un sistema de pasarelas que vas siguiendo, intentando no patinarte y acabar con tu cara en una montañita de Guano, a través de diferentes galerías que acaban en el mismísimo rio Serawak, a su paso por aquí con muy poco caudal. Cualquiera diría que esto es el gigante que pasa por detrás de nuestro hotel.

Total otra horita, horita y media más o menos y en la misma tónica que en la cueva anterior: prácticamente solos. Estas cosas son las que nos gustan, salir de los típicos circuitos de vez en cuando y llevarte estas sorpresas.

Y de esta guisa, llenos hasta arriba de barro (y algo de Guano) que nos hemos vuelto a nuestra Kuching justo a la hora de comer. Tocaba acabar de arreglar un poco todo para mañana y terminar el día con un paseo por Old Chinatown, con desfile incluido y cena en el Blablabla uno de los restaurantes de moda de la ciudad donde hemos disfrutado de un papeo de esos que hacen historia. No por nada, pero es que no sabemos lo que nos vamos a encontrar en Bako así que hemos de llenar las reservas, me entendéis, verdad??

Por cierto, de Kuching os hablaré más adelante pero os hago un adelante: Mola un montón!

Nosotros Seguimos, venga!

 

 

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