11 de Setiembre de 2017

Y visitado el norte, y visitado el sur, nos quedaba mirar la isla desde las alturas en este ultimo día que nos quedaba en la isla ya que, por la noche, salía nuestro avión para llevarnos de vuelta a la cruda realidad.

Pero eso ahora mismo aún quedaba lejos, teníamos todo un día por delante y nuestra primera parada la encontrábamos a escasos quilómetros después de salir de la Capital: la Caldera de Bandana

La Caldera de Bandana

Este antiguo volcán te lo encuentras de paso en la carretera que sube hasta la Cruz de Tejeda y el Roque Nublo, sin duda las estrellas del día de hoy pero que bien merece una pequeña porción de nuestro tiempo.

El simple hecho de llegar a ella ya es si más no curioso ya que se consigue siguiendo una carretera que va subiendo en espiral por un cono volcánico hasta llegar a lo más alto, desde donde las vistas son de admirar.

La Caldera de Bandana es un enorme cráter volcánico de 800 metros de diámetro y 200 de profundidad perfectamente delimitado y en el interior del cual encontramos algunos campos de cultivo, lo que llevó a los canarios a afirmar que era el único cráter volcánico cultivado. Lo interesante de llegarse hasta aquí es, a parte de las vistas de la caldera de la que hablábamos, las vistas que se consiguen si se mira hacia el otro lado, hacia afuera del volcán, y es que su situación privilegiada lo sitúa como uno de los mejores miradores para contemplar la capital por un lado y el sur de la isla por otro.

La Cruz de Tejeda

Desde aquí ya sí que toca ponerse serios ya que la carretera se empieza a disfrutar. En un continuo zigzag poco a poco vamos ganando altura, atravesando nubes, con ratos de sol, ratos de lluvia, ratos de niebla, ratos de sol otra vez. Los bosques se van alternando con los campos, los campos con los cultivos y los cultivos con algún que otro municipio encantador. A mi me gusta conducir, ya lo sabéis, pero tener en cuenta que para llegar a la Cruz de Tejeda tenemos una hora bien buena de curvas así que si sois propensos a mareaos igual esta no sería la mejor opción.

La carretera termina en la Cruz de Tejeda, donde encontramos el parador y que señala, según dicen, el centro exacto de la isla. Esta zona está puta madre para marcarse una mañanita de pateos aunque nosotros, con el tiempo justo que llevamos, lo tendremos que dejar para otra ocasión.

Dicen que desde aquí se tienen una de las mejores vistas de la isla, puede ser, no lo pongo en duda, pero lo que yo sé es lo que yo vi: nubes y más nubes, así que nuestra parada aquí fue más bien corta, cuatro preguntas en la oficina de información turística que se encuentra en esta encrucijada y carretera y manta. Próxima parada: Pozo de las Nieves.

Pozo de las Nieves

Para llegar al Pozo de las Nieves, la máxima altura de la isla, se ha de pillar una carretera que sale a mano izquierda desde la Cruz de Tejeda y que, a través de preciosos bosques de pino, te va haciendo ganar altura lentamente hasta conseguir salir de las nuves y poder disfrutar del espectáculo de tu alrededor. Los miradores se van sucediendo y los protagonitas, en la mayoría de ellos, son los mismos: el Roque Bentayga y el Roque Nublo y a lo lejos, siempre: el majestuoso Teide asomando la cabeza.

Lo bueno de esto es que no nos cruzamos con absolutamente nadie, pero nadie nadie, hasta que llegamos a la cima del Pozo de las Nieves, de 1949 msnm, y te encuentras, de repente, con una churrería. Si, si. En la cima de la montaña más alta de Gran Canaria hay una churrería. Una churrería y un complejo militar. Un caprichito, vamos.

Y mira que el sitio mola ya que desde aquí, si el día lo permite, ves absolutamente todo. Pero claro, ¿una churrería? Bueno, como mínimo sorprendente lo es un rato, eso lo tiene, si.

El Roque Nublo

Continuando ahora dirección el pueblo de Tejeda llegamos a lo que seguramente es, junto con las dunas de Maspalomas, el espacio natural más emblemático de la isla: El Roque Nublo.

Este roque que se eleva casi 100 metros sobre su base, fue utilizado en la antigüedad como lugar de culto aborigen y aún hoy en día está considerado un lugar de gran fuerza energética donde se siguen juntando en días señalados para hacer sus cosillas la gente que cree en todas estas cosas.

Para llegar a él solo hay que seguir un sendero que sale de la misma carretera y que en poco más de 30 hora te lleva a su base. El camino no tiene gran cosa, solo algún que otro tramos que pica más que otro pero poco más. En verdad, lo más difícil de todo será aparcar donde este empieza ya que el pequeño aparcamiento que hay acostumbra a estar lleno y uno se ha de buscar la vida para dejar el coche en el arcén de la carretera o esperar a que alguien se pire para poder aparcar. Obviamente si hay muchos coches significa que hay mucha gente y así es, constantemente te vas cruzando con gente que sube y que baja, algunos con más estilo que otros, y donde no faltan, como no, los típicos guiris en chancletas con todos los números para acabar dando con su culo en el suelo y pegarse un buen coscorrón. Pero al final eso no deja de ser también fauna endémica de las islas y se ha de convivir con ella lo mejor que uno pueda.

Y con todo, entre aparcar, subir y bajar como que ya tocaba meterle algo al cuerpo y para eso elegimos el bonito pueblo de Tejeda, considerado, como ya se encargan ellos que sepas con carteles por todos lados, uno de los pueblos más bonitos de España. Y la verdad que tiene su encanto, no lo vamos a negar, ya que las vistas de él abarcan toda la costa norte con el Roque Bentayga como invitado de excepción.

El pueblo en si es el típico pueblo canario de casas blancas y plazas empedradas, pictórico a más no poder, tranquilo y bucólico. Y pequeño, muy pequeño, pero uno no puede pasar por él sin parar en la famosa dulcería Nublo, y comprar algunas de las muchas delicatesen de almendras que llevan años y años vendiendo a personas de todo el mundo que se acercan hasta aquí.

Pero nosotros no queríamos almendras, queríamos carnaca, y para ello elegimos un restaurante que se encuentra en la misma carretera, en una situación privilegiada en un mirador llamado El Almendro, y en donde nos metimos entre pecho y espalda una parrillaa que no sabes tú bien. Como el quico nos pusimos. Ideal para empezar a decir adiós ahora ya si de una vez.

Y es que aún tocaba bajar hasta Las Palmas y desde donde estábamos aún teníamos algo más de una hora y medio de camino así que tampoco había mucho tiempo que perder.

Si no perdimos el avión fue porque tenemos una puta flor en el culo

Y menos mal que nos fuimos y no nos columpiamos ni un poquito ya que fue llegar hacer las maletas y salir hacia el aeropuerto, teniendo en cuenta que, en una situación normal, se tarda una media hora en llegar. Pues bien, nuestro vuelo salía a las 19:50 de la tarde, con salir a las 18:00, ya que no teníamos que facturar se consideraría tiempo más que suficiente, no? Pues aún así, por asegurar un poco más la tirada salimos incluso algo antes de las 18:00, rollo menos cuarto, pero con lo que no contábamos era con que un desafortunado accidente en un túnel de la autovía que une Las Palmas con el aeropuerto obligaría a cortar completamente la carretera y cuál fue nuestra sorpresa cuando pusimos el GPS y nos marcaba que teníamos más de una hora para llegar. Pánico, horror, desesperación! Perdíamos el vuelo fijo!

A partir de aquí empezó una auténtica carrera por todo de carreteras secundarias por las que nos llevaba el GPS igualmente colapsadas por ser la opción de otros tantos igual que nosotros. Y el tiempo pasando, y aún teníamos que llenar el depósito de combustible, entregar el coche y demás. Y el tiempo continuaba pasando.

19:00. 19:15. 19:20. Y como no, ley de Murphy. Obviamente todos los aparcamientos de los Rent a Car estaban juntitos y cerca de la puerta de entrada a la terminal de salidas menos uno: exacto, el nuestro. Pero aún hay más. Siempre utilizo el móvil para la tarjeta de embarque, nunca las imprimo, nunca me ha hecho falta. Pues siempre hay una primera vez que te da error: exacto, error. Y que donde está el chiringo de Ryanair para que me hagan la tarjeta de embarque manual?? Exacto, en la otro puta punta del aeropuerto.

Yo no sé cuánto tiempo pasó ni lo que llegamos a correr. Solo sé que cuando por fin entramos al avión la gente me miraba flipando con lo que estaba llegando a sudar: menudo calentón me cago en mi puta vida! Pero dentro!! Habíamos llegado, ese avión ya no lo perdíamos seguro, como si que hicieron más de 40 personas que no tuvieron tanta suerte como nosotros y se quedaron en la isla. Menudo marrón.

Y con todo ya estábamos en el aire, justo al atardecer, después de cruzar un manto de nubes que nos dejo, como no podía ser de otra manera, al Teide sobre un manto rojizo de mil colores de pasión para despedirnos de estas islas que tanto nos llegan, que tanto nos dan, que tanto nos gustan.

Y es que no negaremos que, para nosotros, Gran Canaria está un poco por detrás en todo de nuestra querida Tenerife pero aún así, es un destino perfecto para una escapada como esta, para desconectar, para disfrutar, para recordar. Y es que está vez más que nunca, siempre nos quedarán las Canarias, siempre….

Seguimos!

4 pensamientos

  1. Gracias por vuestro comentario. Sin duda ayuda bastante en el recorrido a encontrar. Y gracias por mimar con tanto detalle la descripción de nuestras islas…
    Un saludo!!

    Me gusta

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