La primera vez que supe de la existencia de Pompeya fue en un viejo atlas, del que alguna que otra vez ya os he hablado, donde vi la imagen de uno de esos moldes de yeso con forma humana que sacaron de las excavaciones. Igual tendría no sé, 12 o 13 años y esa imagen allí se quedó, en algún lugar de mi subconsciente, junto con tantos y tantos otros lugares a los que algún día, tarde o temprano, por cojones, tenía que ir.

No fue, sin embargo, hasta el 2014 que me planteé, por vez primera, el tacharlo del mapa. Tenía en mente un viaje con mi Westfalia por Italia y los Balcanes durante los meses de verano y, mientras imaginaba la ruta desde el sofá de mi casa, apareció en el mapa el nombre de Pompeya y, a su lado, un ciudad de tamaño más que considerable de la que conocía, principalmente, dos cosas: Maradona y la Camorra. Exacto, eso ciudad era Nápoles y dejaros de rollos porque estoy seguro que a la mayoría de vosotros también es la primera cosa que se os pasa por la cabeza al escuchar ese nombre, que nos conocemos.

Pues bien, por desgracia ese viaje no pudo ser, pero sin embargo, Nápoles y Pompeya ya se me quedaron por allá arriba en mi cabeza, rondando y rondando y claro, a las primeras de cambio, pues tocó y a pesar de que la idea era dedicarle un fin de semana largo, para tirarnos un par de días en la ciudad y uno en las ruinas, al final las ansias pudieron conmigo y decidimos escaparnos a Nápoles para inaugurar el 2018, aprovechando unos billetes que encontramos a buen precio a pesar de que solo disponíamos de un fin de semana normal y corriente como la mayoría de los mortales.

Cómo llegar a Nápoles y Pompeya

Como he dicho antes, Nápoles, desde aquel entonces, se había convertido en un habitual cada vez que entraba en Skyscanner (eso es como unas 254 veces al día) para ver si encontraba un precio más o menos decente ya que no es de los destinos más baratos de Italia, donde Milán sobretodo, pero también Turín y Roma se llevan la palma. Principalmente son 3 las compañías de bajo coste que vuelan allí desde Barcelona: Ryanair, EasyJet y Vueling. Las dos primeras acostumbran a ser las más baratas aunque para nuestro objetivo, es decir, para ir un fin de semana y aprovechar al máximo las horas, tienen un gran inconveniente: los vuelos de ida son por la mañana, con lo que el viernes por la noche ya lo pierdes y con las vueltas pasa exactamente lo mismo, el primero regresa a las 10 de la mañana y el segundo a las 7. Mierda, vamos.

No así Vueling que tiene un vuelo a las 19 de la tarde para ir y otro a las 22 de la noche para volver, es decir, horarios perfectos, pero dos inconvenientes: el primero, es Vueling, y el segundo, los precios pican más y es que normalmente estos no bajan de 120€ por persona con lo que es un precio más que considerable para un fin de semana tan solo.

Pero por suerte, lo que decía, en una de mis 254 veces que entro al día en Skyscanner: – Coño! 60€ Ida y Vuelta? Pues la cosa cambia, la verdad y que mejor que empezar el año en Nápoles, no? Pues al lío, no se hable más y por fin, nos vamos a Nápoles.

Tener en cuenta que para conseguir buenos precios con esa ruta es imprescindible cogerlo con el máximo tiempo posible de antelación, sino los precios subirán, y mucho. En nuestro caso, estos billetes los pillamos en Octubre, 3 meses antes de partir. Esto es fundamental, hacerme caso.

Y en Nápoles donde dormiremos?

Obviamente, una vez empecé a investigar, me di cuenta de que Nápoles era mucho más que Maradona y la Camorra, y que, por ejemplo, su centro histórico escondía algunos de los edificios más importantes del renacimiento italiano y aunque muy bien no sabía lo que eso significaba, tenía claro que era sinónimo de espectacularidad. Todo lo que tenga que ver con el arte y la iglesia en Italia es espectacular, guardar esto en vuestra memoria.

Aunque a decir verdad, lo que más me llamaba la atención de Nápoles eran dos cosas: la primera, el carácter callejero de sus habitantes, leyera lo que leyera todo el mundo hablaba de lo mismo, de una ciudad de puertas hacia fuera y que solo se podía entender de esta manera. Y para eso, claro, la tienes que andar y todo el mundo sabe que como más desde adentro, pues mejor.

Y la segunda cosa que me llamaba la atención, no era otra que su comida o para ser más exactos, su Pizza.

Aquellos que me conocéis sabéis de sobras que soy un enfermo de la Pizza, que me encanta, y no podía dejar pasar la oportunidad de comer en algunas de las que están consideradas las mejores pizzerías del mundo, así que basándome en eso, empezamos a buscar alojamiento para nuestra estancia en la ciudad.

Queríamos vivir Nápoles desde dentro y, al mismo tiempo, que estuviera cerca de algunas de esas pizzerías de las que os hablo así que descartando y descartando, finalmente nos terminamos decantando por un Bed and Breakfast que hay ubicado en la mismísima Piazza Dante, el Portalba Relais, en pleno Centro Storico, pero con parada de metro para poderse mover después (tener en cuenta que Nápoles tiene prácticamente otra ciudad por debajo de sus calles, con vestigios que van desde la época de los griegos, con lo que en el Centro Storico el metro está totalmente vetado) y lo más importante, a escasos diez minutos de la Pizzería Gino Sorbillo, con lo que el mismo viernes, nada más aterrizar en la ciudad, podíamos ir a ponernos finos de pizza y empezar como dios manda esta escapada.

Además de precio la verdad es que estaba muy bien, ya que por las dos noches, con desayuno incluido, nos costaba 144€ así que decisión tomada. Ya tenemos vuelos y ya tenemos hotel.

Para eso, utilizamos como de costumbre Booking. Lo que hago normalmente es poner las fechas en las que viajo y en filtros aquello que busco: pues por ejemplo alojamientos con más de 7,5 de puntuación, con desayuno incluido, y que cueste menos de 80€ la noche, por poner un ejemplo. Y una vez los tengo filtrados, lo elijo en función del mapa, el que esté mejor situado, si me convence, pues ese es el que se lleva el gato al agua. Cada uno tendrá su manera pero esta es la mía y, de momento, me funciona.

Que ver en Nápoles y Pompeya en dos días

Una cosa que si está clara es que, con tan solo dos días, si pretendes ver Nápoles y Pompeya de una forma medianamente decente (sabemos de sobra que no la podremos visitar a la perfección) has de tener claro donde quieres ir y donde no y no ponerte a dar palos de ciego una vez llegues a la ciudad.

Nápoles es una ciudad de más de 3 millones de habitantes, enorme, y nosotros solo disponemos de un día para verla con lo que tocará centrarnos en ver lo más característico de la ciudad y eso, o mejor dicho, la mayoría de eso, está en el Centro Storico, dónde sino.

Para ello lo que hacemos es marcarnos lo que, sobre lo que tenemos leído, es lo más destacado de ver y luego, mirar de montarnos una ruta para andarnos la ciudad que es, al final, la mejor manera de conocerla.

  • Duomo. Como no podía ser de otra manera, uno de los edificios más destacados de la ciudad es el Duomo, la Catedral de Nápoles y te guste o no todo este rollo de las religiones, has de ir.

  • Pio Monte della Misericordia. Donde se encuentra la que para muchos es la pintura más importante de la ciudad: Las siete obras de la Misericordia, de Caravaggio.
  • Complejo Monumental de Santa Chiara. Un enorme complejo monástico que engloba desde la Basílica del mismo nombre a un precioso claustro o un museo. Según todas las guías, visita obligada de la ciudad.
  • Capilla Sansevero. Sin duda el lugar que más ganas tengo de conocer y es que en esta capilla de origen masónico se encuentran algunas de las esculturas más espectaculares hechas por el hombre y es que sin duda la escultura es la disciplina que más me puede llegar a motivar si hablamos de arte. Las pinturas si, están bien, pero ver según que esculturas hechas a cincel, lo encuentro fascinante, la verdad.

  • Plaza del Plebiscito. Saliendo ya del Centro Storico, en la caso de que nos dé tiempo, quiero visitar esta enorme plaza situada en el sur de la ciudad, ya a tocar de la bahía de Nápoles, cerrada por una espectacular columnata muy a lo San Pedro del Vaticano ella. A ver si nos podemos acercar hasta allí.
  • Museo Arqueológico Nacional. Situado muy cerca de donde nos alojamos, en la plaza Dante, la idea es visitarlo al volver de Pompeya, es decir, el domingo, para poder situar mejor algunas de las obras que se guardan en su interior, la mayoría de ellas relacionadas con la ciudad que quedó arrasada por la erupción del Vesubio en el año 79.

Y una vez ya marcados los lugares más representativos de la ciudad, pues se trata de hacer una ruta que nos los una visitando, al mismo tiempo, otros lugares interesantes que nos podamos encontrar por el camino. Y andando, siempre andando, claro.

Y luego, para el Domingo, pues el plato fuerte, Pompeya.

Lo bueno de que el avión salga a las 22 de la noche es que tenemos, como quien dice, todo el día para visitar unas de las ruinas más espectaculares del mundo entero y, eso sí, queremos hacerlo bien.

Habíamos leído en muchos lugares que con una mañana es suficiente o que incluso se pueden combinar con las también espectaculares ruinas de Herculano, otra ciudad que también quedó arrasada por la misma erupción, pero no, creemos que un sitio así se tiene que ver con calma con lo que dedicaremos todo el domingo en visitar la ciudad. Y solo esa ciudad.

De todos modos, al final, cada uno tiene sus preferencias con lo que lo mejor es empaparte un poco en internet de la zona y a partir de allí ya decidir.

Nosotros para este viaje hemos tirado de Lonely Planet y de su guía Nápoles, Pompeya y la Costa Amalfitana y con una última edición de Mayo del 2016 con lo que está relativamente actualizado. Al final las guías sirven para hacerte una idea y coger cuatro cosas que te pueden interesar porque por lo demás fallan más que una escopeta de feria y es que cuando alguien aparece en la guía, como norma general, cambia todo aquello que hizo para llegar hasta aquí, ya que lo haga bien o mal, tendrá su horda de turistas cada día esperando, así que para que esforzarse. Esforzarse no da dinero, salir en una guía, si. Es una pena, pero es la realidad.

Y con todo esto, poco más teníamos que hacer. Vuelos atados, alojamiento reservado y una idea de lo que iban a ser nuestros pasos en la ciudad. Nada más necesitábamos, solo esperar a que llegará ese día y….a volar!!

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