Siempre está bien terminar un viaje en un tren, aunque sea un viajecito corto como este, más bien una escapada que otra cosa, pero lo dicho, terminarla en un tren siempre mola, al menos a mi, no se, y es que aunque aún teníamos que llegar a Nápoles e ir a por nuestros trastos para luego trasladarnos hasta el aeropuerto, al salir de Pompeya, esta escapada ya había llegado a su fin.

Una vez ya en el avión es cuando te das cuenta que hace poco más de 48 horas llegabas a una ciudad que desconocías por completo y que en ese corto periodo de tiempo, en dos tristes días, ya es tuya, ya es otro lugar en el mundo al que pones cara, ya forma parte de tu ideario, y la evocarás, la tendrás presente, llenando ese espacio que realmente te acompañará con el paso de los años y con el podrás saber, al fin, si todo esta historia valió la pena o no.

Pero que coño, para eso falta mucho y hoy no estoy aquí para escribir sobre movidas existenciales de estas, sino que la idea es, una vez pasado un tiempo prudencial desde nuestra llegada de Nápoles y Pompeya, algo más de un mes para ser exactos, mirar de haceros un pequeña guía para que podáis, en la medida de lo posible preparar una escapada a esta ciudad que, desde ya os digo, mola, y mucho,

Aunque también os voy a decir otra cosa: una escapada como la que hicimos nosotros es justa, muy justa, sobretodo para Nápoles, donde mínimo mínimo yo le echaría un día más. Dedicar un día entero a Pompeya si, está bien, más ya tendrías que ser un super friki de estas cosas pero solo un día en Nápoles, lo que os decía antes, te vas con la sensación de que si, conoces otro lugar en el mundo y ya le pones cara, pero no has rascado lo suficiente como para que ese sitio se sitúe en un lugar privilegiado. Para que nos entendamos, con un día puedes saber si Nápoles te caerá bien o no, incluso podéis considerados conocidos, que si os cruzáis por la calle os saludaréis y os preguntaréis por las familias, el trabajo y demás, pero en un día no podéis ser amigos, aún no podéis iros de pedo juntos y confesaros vuestros lados más secretos, para eso, lo siento, pero necesitaremos más tiempo.

Pero ojo, si tenéis solo un finde como nosotros, no lo dudéis, puede ser una muy buena introducción para toda esa area que se abre desde allí, y eso si que da para muchos, pero muchos muchos días.

Así que al lío, allá vamos.

Planificación

Día 0: Making Of

Día 1: Nápoles

Día 2: Pompeya

Datos de Interés:

· Geografía

Nápoles se sitúa en el sur de Italia, de echo, a pesar de que Italia es de los países que en más ocasiones he visitado, esta es la vez que más al sur he estado, y es la capital de la región de Campania, con algo menos de un millón de habitantes, aunque si a eso le sumas su área metropolitana esta cifra te sube fácilmente a más de 3,5 millones de personas que viven por aquí.

Es la ciudad que domina la bahía del mismo nombre y esta, a su vez, está dominada por el Monte Vesubio, que todo lo controla desde la lejanía. Es él, y igual algo la Camorra, quien manda aquí.

· Clima

Claramente mediterráneo, como la Estrella Damm, inviernos templados y veranos calor que te mueres. Nosotros estuvimos a mediados de enero y la verdad, bien. Unos graditos por encima de Barcelona. Eso es bueno en invierno y malo en verano, ya que visitar Pompeya a pleno Julio puede ser un calentón guapo guapo. Pero claro, no hay mal que por bien no venga, esas playitas de la Costa Amalfitana en verano pueden ser un verdadero paraíso.

· Moneda y precios

Obvio, la moneda es el Euro, eso no falla. Y en cuanto a precios la verdad es que, siempre comparándolo con Barcelona, nuestra ciudad de referencia por ser donde vivimos, estaría un par de niveles por debajo es decir, vendría a ser una ciudad barata. Aunque ojo, eso no quita a que te astillen por una cerveza si te la tomas en una terraza frente al Duomo, claro está, pero por lo general, si vas un poco con ojo donde te metes, podríamos decir que Nápoles es económica.

Si hablamos de las entradas a los lugares de interés, en Nápoles no pagas más de 6/7 euros para los lugares de paga y para que os hagáis una idea, la entrada a Pompeya cuesta 13€ y tienes para todo el día. Si lo comparas por ejemplo con Londres en donde para entrar a la London Tower ya te clavan 30 pues haz números tu mismo y ya me dices si lo ves caro o no. Yo, personalmente, lo veo barato, muy barato.

· Cuando ir

Pues un poco en la linea de antes, el cuando ir dependerá más bien de lo que busques y de los días que dispongas. Si solo dispones de un fin de semana y quieres hacer una visita exprés como nosotros te recomiendo que hagas lo mismo: un día en Nápoles y un día en Pompeya.

Lo suyo? Yo creo que cuatro días: un par de días en Nápoles, un día en Pompeya y otro para visitar Herculano y el Vesubio. Bien vengas dos días, tres o cuatro, puedes venir todo el año sin problemas.

Para más de cuatro días eso si te recomiendo ya primavera o verano y es que con más de cuatro días ya puedes plantearte visitar la Costa Amalfitana y para eso sería un pecado no poder disfrtuar de sus playas, de Sorrento, de la mítica isla de Capri, etc, etc.

· Comida

Y aquí tenemos uno de los principales activos de Nápoles en concreto y de Italia en general: su comida. Y es que a quién no le gusta la comida italiana, verdad? A nosotros al menos nos apasiona y en concreto la Pizza. Necesitaríamos varias vidas para probar todo lo que Nápoles nos puede dar de comer con lo que en solo un fin de semana en la ciudad tienes que apuntar muy muy bien para disfrutar al máximo.

Nosotros fuimos el primer día a una de las pizzerias de más renombre de la ciudad y igual diría del mundo entero: la Pizzeria Gino Sorbillo, toda una institución en este mundo pizzeril.

Y que decir, recomendable no, lo siguiente. Eso si, prepárate para hacer cola, lo bueno es lo que tiene.

Y para no variar, el segundo día Pizza también, claro. En esta ocasión nos decantamos por otra pizzería de la Via dei Tribunali, la Pizzería Vesi, y más de lo mismo. Un poco menos de glamour que en Gino Sorbillo pero un placer para los sentidos igual.

Y que decir de los cafes, del chocolate, los snacks, todo se vuelve un disfrute si te gusta comer. Así que si eres de esos enhorabuena, has elegido el destino ideal.

· Seguridad

Nápoles es una ciudad que tiene fama de ser una ciudad peligrosa, algo así como una jungla de asfalto donde si no comes se te comen. A ver, esto es como todo, pues si te vas a altas horas (o no tan altas) a algún suburbio de la ciudad igual si que es peligroso, no digo que no. Pero si vas con un poco de ojo y un poco de sentido común no es una ciudad más peligrosa que París, Londres o mi Barcelona. En todos los sitios cuecen habas y puedes tener mala suerte pero repito, nada alarmante, ves al loro y no tendrás ningún problema, ya verás.

· Como desplazarse por Nápoles

A mi me gusta andar las ciudades, creo que es la mejor manera de conocerlas, sin duda, pero es que eso aquí, en Nápoles, se vuelve en imperativo, y es que Nápoles es una ciudad que vive de puertas hacia afuera, su gente, que es su alma, está en las calles y para entender eso has de perderte por ellas. Anda, anda como si no hubiera un mañana y entenderás el porque digo esto.

De todas formas, si te entra la perrera el metro de Nápoles va de lujo, eso si, el Centro Storico, ni lo pisa, piensa que la ciudad tiene más de 2.000 años de antigüedad y eso hace que construir hacia abajo en ella sea como ir desenterrando una linea del tiempo.

Para llegar a Pompeya dejaros de rollos de excursiones organizadas ni nada de eso. La Linea Circumvesuviana os dejará en la puerta y os costará nada y menos. Lo cuento mejor aquí.

· Donde dormir en Nápoles

Si vais a estar poco tiempo es clave elegir un buen sitio para dormir que no os haga perder mucho tiempo luego. Para ello la mayoría de alojamientos se encuentran en el Centro Storico y el nuetsro no iba a ser menos.

Además, en nuestro caso, elegimos uno a pocos pasos de una parada de metro de Dante por si nos teníamos que mover y, la verdad, más contentos de nuestra elección no podemos estar: Bed and Breakfast Portalba Relais. Recomendable.

· Que ver y hacer en Nápoles

Si solo dispones de un día para ver la ciudad de Nápoles te recomiendo que elijas una zona y le des caña para conocer poco pero bien. A nuestro parecer, la zona más pintoresca y autentica de la ciudad es, como no podía ser de otra manera, el Centro Storico, en donde encontramos algunos de los edificios más destacados de toda la ciudad.

Nosotros hicimos un recorrido a pie que pasaba por alguno de ellos como la Santissima Annunziata y su tétrico orfanato, el impresionante Duomo y la capilla del Tesoro o el Pio Monte de la Misericordia y su Caravaggio.

Pero para mi, el plato fuerte de Nápoles es la Capella Sansevero y tres de las esculturas que allí se encuentran: el Cristo Velato, el Disingianno y la Pudicizia, tres de las esculturas más espectaculares que he visto nunca.

Y Nápoles no se termina aquí, ojo. Tenemos Santa Chiara, el Gesu Nuovo o la preciosa Piazza Bellini. La Piazza Dante, Via Toledo o la Piazza del Plebsicito son otros lugares que debes visitar si o si y si el día aún te da de si, no te pierdas el Castel dell’Ovo y el Castel Nuovo. A nosotros, por eso, la noche nos impidió llegar.

Pero ante todo, incluso más que cualquier monumento, lo dicho antes: a Nápoles se viene a andarla. A callejearla. Piérdete por sus callejuelas menos concurridas (al loro donde te me metes eh), por esa calle con la ropa colgada de fachada a fachada que te llama la atención, visita algún mercado, siéntate en algún café, intenta entablar conversación con alguien. Mira de acercarte lo máximo que puedas a la Nápoles Napolitana y solo así podrás saber si la amas o la odias, de la otra manera solo verás una postal. Hazme caso.

Y claro, si vienes a Nápoles no existe excusa en el mundo entero que te impida ir a Pompeya, a pocos quilometros de la ciudad. He visitado antiguas ciudades que en su día formaron parte del imperio romano en Marruecos, en Turquía, en Catalunya, en el sur de España, en Francia y, por supuesto, en Italia, incluida la mismísima Roma y en ningún lugar, en ninguna de ellas, he conseguido transportarme 2.000 años atrás con la imaginación de forma tan fácil como lo haces en Pompeya con tan solo poner un pie en ella.

Y es que en Pompeya, debido a su trágico final, todo se tiene que decir, lo que destaca de ella es su cotidianidad, el poder sentir que esos romanos que aquella mañana de agosto de hace casi 2.000 años sucumbieron bajo la implacable ira del Vesubio eran iguales que tu y que yo, que iban a comprar el pan, a la taberna a tomarse unas cañas o que de escondidas ponían Flavio estuvo aquí en algún muro de la ciudad. Es por esto y por mucho más que Pompeya tiene que ser, si o si, un día entero en tu viaje, para poderla contemplar sin prisas, desde todos los angulos, a distintas horas del día y comprender el porque esta pequeña ciudad de la bahía de Nápoles a pasado a la eternidad.

Y es que si Nápoles en si misma ya merece una visita, el que tenga Pompeya al lado la debería situar en lo alto alto de vuestra lista de escapadas y, os prometo, que no os arrepentiréis.

Vedi Napoli e dopo muori”

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