La historia de este viaje a Jordania empezó siendo la historia de un viaje que no tenía que ser pero que al final fue. También es la historia de un viaje que, después, cuando tenía que ser, al final no fue y que no fue hasta al cabo de bastantes meses, que dejó de ser historia para pasar a ser realidad.

Es la historia de un viaje durante mucho tiempo soñado, deseado, anhelado, en algunas ocasiones como algo más que un simple viaje por todo lo que, en un momento dado, lo rodeó.

Es la historia, nuestra historia, que demuestra que la vida a menudo es cruel, y te pega ostias como panes, pero que al final, como siempre me ha dicho mi madre, todo pasa, y uno no puede quedarse atrás, si la vida te pega una ostia, enchúfale tu dos.

Jordania ya siempre será un viaje especial para nosotros, por lo vivido antes, durante y después de él y espero, en estas crónicas que empiezan, como todas las crónicas, con el cómo se fraguó todo esto, os pueda llegar a transmitir, aunque sea un poco, lo que vivimos en él desde que pusimos un pie ese 30 de marzo pasado, aunque como os he dicho antes, todo empezó muuuucho tiempo atrás. Y aquí es donde vamos ahora….

Venga va, donde nos vamos de viaje estas Navidades??

Y es que fue casi un año antes cuando estábamos en esa isla en medio de Barcelona que se llama Altaïr, sentados delante de una pila de guías de viaje los dos de siempre, Adri y yo, y una invitada de lujo, Alexia, la sobrina de Adri y con la que ya nos habíamos ido de viaje en las navidades anteriores a París. Este año también sería nuestra invitada y además tenía la gran responsabilidad de elegir el destino, obviamente después de haberle hecho yo una pequeña selección de varios lugares a los que podíamos ir.

Teniendo en cuenta de que disponíamos de poco más de una semana, en esa lista figuraba desde un Road Trip por Irlanda a un Londres a fondo, una ruta por Europa Central en tren visitando Viena, Praga y Budapest o incluso un tour por Egipto pero por encima de todos, desde el primer momento ya varios meses atrás, habían dos que sobresalían: Jordania e Islandia.

Se había meditado mucho y mirado pros y contras y finalmente, desde hacía como un mes, nos habíamos decidido por Islandia y una pedazo de ruta en coche por el sur de la isla a la caza de la tan ansiada Aurora Boreal. En verdad, si en ese instante estábamos allí sentados en Altaïr era más para preparar ya la ruta un poco más en serio pues incluso teníamos hoteles reservados y justo ese día le habíamos dado el ok a la compañía de alquiler, que para elegir otra destino, así que si me llegáis a preguntar media hora antes de entrar en esa maravillosa librería donde nos íbamos, en 99 de cada 100 veces os hubiera dicho que el 25 de diciembre aterrizaríamos en Reikiavik.

Pero surgió la magia que solo puede surgir en ese lugar y sin saber muy bien cómo ni por qué, las guías de Jordania que teníamos encima de la mesa empezaron a ganarle terreno a la tierra del fuego y el hielo y la idea de Petra, el Mar Rojo o el Wadi Rum se empezó a apoderar de nosotros de tal forma que, si entrabamos con la seguridad de pasar unas navidades bajo zero y con más de 20 horas de oscuridad, salíamos con todo del revés, lo que comúnmente se conoce como la picha hecha un lío y todo el peso de la decisión sobre los hombros de una chiquilla de 13 años que en ocasiones estaba a punto incluso de llorar.

  • Venga Alexia, tienes que decidir: Jordania o Islandia?
  • Es que no lo seeeeee…
  • Venga va di uno, sin pensarlo, venga, di!
  • Jordania!
  • Jordania?
  • Jordania!
  • Nos vamos a Jordania!!!!!!

Pues tocará buscar vuelos baratos a Jordania, no?

Y así, sin saber muy bien qué es lo que había pasado, mientras me cenaba una entraña argentina que te mueres en Paseo San Juan, poníamos la maquinaria en marcha y es que si bien para Islandia teníamos vuelos directos y por poco más de 200€, para llegar a Ammán, la capital de Jordania, la cosa cambiaba un poco. Un poco bastante, va.

Y es que la mayor parte del año solo hay un vuelo directo tres veces por semana desde Barcelona en código compartido entre Royal Jordanian y Iberia que pasa a 4 veces por semana en los meses de verano.

Obviamente, en días señaladas como en los que íbamos, los precios de ese vuelo se disparaban a los más de 550€ por cabeza pero es que además tampoco nos iban bien en cuanto a fechas y horas de salida así que rápidamente se descartó.

Teníamos que salir el 25 de diciembre por la tarde y volver el día de año nuevo ya que el 2 empezábamos a trabajar así que para algo tan concreto solo teníamos una opción: Turkish Airlines.

Y es que Turkish tiene tres vuelos diarios que conectan Barcelona con Istambul y luego, una vez en el Aeropuerto Internacional de Ataturk, los vuelos hacia Ammán son varios con lo que era nuestra salvación: 10 minutos de búsqueda, 455€ por persona, un par de que, los pillamos y al lío: Tiene usted un email. Y en ese email teníamos la reserva, nos íbamos a Jordania! No me preguntes cómo ni que haremos allí ni nada más pero sí, Jordania, allá que vamos!

Pues tocará buscar vuelos baratos a Jordania, no? (Volumen dos)

Pero por desgracia las cosas no siempre suceden como uno espera y el día 25, a pocas horas de que saliera nuestro avión, nos vimos obligados a suspender el viaje, ese ansiado viaje, y por uno de esos motivos que nunca quiere que sucedan pero que, por desgracia, nadie puede evitar. Jordania no se iba a mover de allí, eso seguro, y en ese momento nuestro lugar era aquí así que, pensando en que perderíamos prácticamente todo el dinero de los vuelos ya que no habíamos contratado ningún seguro de cancelación y a que solo faltaban unas pocas horas para que despegara nuestro avión, llamamos a BudgetAir, la plataforma con que habíamos comprado los billetes y ocurrió algo que, a decir verdad, ninguno nos esperábamos y que no sé muy bien a que lo puedo atribuir: resulta que al comprar los billetes contrate el Pack Premium (nunca, pero nunca nunca lo hago, siempre voy a lo más barato, no jodamos) y ni siquiera lo recordaba, fue la misma chica que me atendió por teléfono la que me lo tuvo que decir: total, que de los 1365€ que había pagado me devolvían casi la totalidad, solo tenía que pagar no llegaba a 50€ por cancelar los billetes así que no perderíamos un dineral, es más, que cojones, vamos a mirar vuelos para Semana Santa que nos lo merecemos y BINGO! Lo comido por lo servido, iríamos a Jordania, de eso no había ninguna duda, solo que tendríamos que esperar unos meses más pero aún así dicen que no hay mal que por bien no venga así que si en un principio nos íbamos a ir apenas una semana ahora nos iremos 10 pedazo de días y podremos descubrir el país como se merece y ojo, como nos merecemos. Así que ahora si que si! Nos vamos a Jordania joder!!!

Que ver y hacer en Jordania

Y ahora, con los billetes ya en nuestro poder, tocaba una de esas partes más divertidas de cada viaje y no es otra que su planificación y es que como estábamos tan seguros de que nos iríamos a Islandia te puedo decir los quilómetros que hay entre Reikiavik y Kirkjufell o cuantos alojamientos hay en Vïk, pero de Jordania, sobre el mapa, no habíamos plasmado nada de momento.

Aunque a decir verdad, a día de hoy, cualquier persona a la que le llame un poco la atención esto de los viajes sabe de sobras muchos de los atractivos que uno se encuentra en este país, incluso podríamos llegar decir que está de moda, y es que cada vez es más gente la que se anima a descubrirlo y es que no les faltan los motivos para ello.

Nuestra idea? Pues la de siempre: apuntar una lista con todos y cada uno de los lugares del país que queremos conocer y luego trasladarlos al mapa, ver si es viable verlos todos y de qué manera y a partir de allí empezar a organizar:

  • Petra

Y obviamente el primer lugar que salía en nuestra lista es el lugar más visitado del país y el motivo porque el que mucha gente sitúa Jordania en el mapa y es que la antigua capital Nabatea, declarada como una de las 7 nuevas maravillas de la humanidad, con sus edificios excavados en la rosada arenisca y el profundo desfiladero que se ha de recorrer para llegar a ella es uno de los lugares más impresionantes que uno puede ver hoy en día y tiene que estar, sin ninguna duda, en cualquier ruta que uno haga por el país.

  • Wadi Rum

Aunque igual a mi incluso me tiraba más descubrir este desierto que la Ciudad Rosa y es que desde que hace más de 10 años, cuando supe de su existencia, es uno de los lugares de la Tierra que más ha llamado su atención. Un desierto de más de 70.000 hectáreas al sur de Jordania, a tocar con la frontera de Arabia Saudí donde los caprichos de la naturaleza han esculpido enormes moles de arenisca y roca caliza a su antojo convirtiéndolo en un rincón onírico en mitad de un inhóspito desierto.

  • Mar Rojo

Si, de acuerdo, Jordania cuenta con solo 70 quilómetros de costa pero claro, si esos 70 quilómetros de costa dan al Mar Rojo, con uno de los fondos marinos más ricos del mundo, convierten a esos 70 quilómetros en un activo muy importante que atrae gente de todo el mundo que quiere sumergirse en él. Y claro, nosotros no íbamos a ser menos.

  • Mar Muerto

Otro de los activos turísticos del país aunque se lo estén cargando poco a poco debido a la sobre explotación y a la utilización de sus aguas en las inmensas minas de potasio que se levantan al sur del Mar Muerto, que por cierto, no es un mar, sino un lago.

Su principal característica es que sus aguas contienen una salinidad de más de 33% con lo que nada más meterte en él tu cuerpo flota como si de una boya se tratara y uno se puede hacer la típica foto que se hace todo el mundo que viene hasta aquí leyendo el periódico de guays y la otra es que se encuentra en el punto más bajo de la Tierra respecto al nivel del mar y es que estamos hablando de que sus aguas están 422 metros por debajo del mar. Igual no puedes subir punto más alto de la Tierra pero si llegar al punto más bajo.

Cerca de él encontramos las Fuentes Termales de Ma’in, donde uno puede pasar el día bañándose junto a una multitud de curiosos jordanos. Otros sitio al que sin duda ir.

  • Madaba

Ya inmersos en la Carretera del Rey se encuentra Madaba, conocida sobre todo por sus mosaicos de origen Omeya y Bizantino y sobre los que destaca el Mosaico de Tierra Santa, un enorme mosaico que se encuentra en la Iglesia Ortodoxa de San Jorge y que está considerado el mapa más antigua de Jerusalem, Tierra Santa y el Delta del Nilo.

A las afueras de la ciudad también nos encontramos con el Monte Nebo, desde donde Moisés divisó la tierra prometida y que hoy se ha convertida en un importante punto de peregrinación.

  • Los Castillos cruzados de Karak y Shobak

Siguiendo la carretera del rey encontramos dos testigos mudos de la historia en los Castillos de Karak y de Shobak. Ellos fueron parte activa durante las cruzadas y en ellos se han escrito algunas de las páginas más estúpidas de la humanidad cuando miles y miles de personas murieron por defender la hegemonía de una u otra religión. El Castillo de Karak es uno de los tres castillos cruzados más importante que se tienen en pie. Los otros dos están en Siria recibiendo también de lo lindo, claro ejemplo de que por mucho de que pasen los años no aprendemos un carajo.

  • Wadi Mujib

Wadi Mujib es una reserva que se encuentra en los alrededores del Mar Muerto en donde uno puede recorrer distintos senderos, algunos de ellos acuáticos. El más conocido es el del Siq, que sigue el curso de un rio que desemboca en el Mar Muerto a través de saltos, cascados y pasamanos. La verdad es que pinta como muy divertido pero nosotros tenemos un gran hándicap: está prohibido el acceso a menores de 18 años y Alexia tiene 13 con lo que no tenemos claro que podamos ir. De todas formas uno siempre tiene que dejar cosas pendientes, no creéis?

  • Jerash

Una de las ciudades romanas mejor conservadas de todo oriente medio y otro de los imprescindibles de toda visita al país.

  • Los Castillos Omeyas del desierto

En medio del desierto oriental de Jordania, en donde nada crece, a pocos quilómetros de las convulsas fronteras de Iraq y de Siria, encontramos una serie de castillos y antiguos caravasares construidos durante la época Omeya y cuya función, bien bien, aún está por descifrar. Algunos dicen que tenían funciones defensivas, otros comerciales o como simples graneros. Sea lo que sea, ese halo de misterio que los envuelve y el marco en el que están hace que sea, para mí, una visita imprescindible que tengo que hacer sea como sea.

  • Ammán

La capital de Jordania no puede faltar en ninguna visita. De hecho, soy de los que piensa que, aunque algunas de ellas sean feas de cojones, siempre se tiene que visitar, aunque sea un par de días, la capital de todos los países a los que uno viaja porque de este modo uno entiende un poco más el lugar y es que las capitales dicen mucho de un país y de su gente. Y además en Ammán uno se encuentra con los restos de Philadelphia, la ciudad romana que dio paso a la actual Ammán además de esos barrios árabes llenos de vida por los que tanto nos gusta perdernos una y otra vez.

Como podéis ver no está nada mal para ser un pequeño país de oriente medio y eso que no hemos puesto todo en la lista ya que si no necesitaríamos de un mes y es que con esto ya teníamos suficiente para armarnos una ruta de esas que hacen soñar, de esas que imaginas una y otra vez los días (que eternos se hacen, verdad) de antes de partir.

Pero nuestro juego continuaba, y es que tocaba seguir con los preparativos, en este con la documentación.

Visado?? No! Jordan Pass?? Si!

Y es que con los billetes ya en nuestro poder y con todo lo que Jordania tiene que ofrecernos en nuestro imaginario tocaba empezar a ir liquidando temas, digamos que administrativos, para que no nos pillara el toro y uno de ellos era, como no, el Visado para entrar al país.

Y es que si, es necesario un Visado para entrar a Jordania. Tranquilos por eso, no es nada del otro mundo conseguirlo, como mínimo si tienes pasaporte español: simplemente tienes que tener una vigencia de 6 meses en este y pagar 40 Dinares Jordanos (JODS) y en el mismo aeropuerto lo puedes sacar pero ojo porque hay una cosa mucho más fácil y barata que todo esto y sobre todo, que te saldrá mucho más barato a la larga que se llama Jordan Pass.

Indispensable para cualquier persona que pise Jordania, el Jordan Pass. Venga, va, apuntalo. Ya está? Pues te explico de qué se trata.

El Jordan Pass es una iniciativa que ha puesto en marcha el Gobierno de Jordania para promover el turismo en el país y no es otra cosa que un paquete turístico con el que puedes acceder a más de 40 atracciones del país sin pagar entrada y, en el caso de que te encuentres cola (cosa muy pero que muy rara), sin hacerla.

Pero es que esto no es todo y es que con el Jordan Pass te evitas de pagar el visado de entrada (lo has de sacar igual al entrar a Jordania pero a coste 0) siempre y cuando te vayas a quedar un mínimo de 3 noches en el país (esto sobre todo es por los grupos que vienen desde Egipto un día a ver Petra y se vuelven a ir).

Entre las atracciones a las que entras por la cara encontramos la Joya de la Corona, Petra, pero también Jerash, el Wadi Rum, los castillos de Karak, Shobak o Ajloun, la Ciudadela de Ammán, los Castillos Omeyas del desierto, la mayoría de las Iglesias de Madaba, varios museos, y un largo etcétera que harán que no te gastes prácticamente ni un duro entradas en tu visita a Jordania.

Y la gran pregunta de siempre: Vale la pena el Jordan Pass??

Hay 3 tipos distintos que uno puede sacar:

Como podéis ver la única diferencia entre unos y otros son los días de entrada a Petra, 1,2 y 3.

Imaginaros que solo fuéramos a Jordania a visitar Petra (cosa que tendría que estar prohibida, por cierto). En este caso tendríamos que pagar 40JODS por el visado más los 50JODS que vale la entrada de un día a Petra, es decir, un total de 90JODS. Cuánto vale la Jordan Pass Wanderer?? Exacto 20JODS menos. Y aún tenemos 40 atracciones más a las que entrar por la cara.

Por supuesto que vale la pena la Jordan Pass. Y mucho. Y es muy fácil de usar, la compras por internet, te llega el PDF a casa, lo imprimes y listo, solo lo tienes que presentar para que te dejen entrar. No hay ni que dudarlo.

Y como nos moveremos por allí?

Y eso si que, nosotros, lo teníamos muy pero que muy claro. Nos encantan los Road Trips, cargar el coche y quemar quilómetros, decidiendo cuando y donde paramos. La libertad que nos da movernos en nuestro vehículo, sea el que sea, hace que siempre y cuando sea posible alquilar un coche lo hagamos y Jordania, no iba a ser menos.

En el país operan las compañías que todos conocemos como Europcar, Avis o Sixt, más alguna local de la que también leímos buenas referencias. Nosotros, después de comparar y comparar, finalmente nos decidimos por Sixt, que nos ofrecía una mejor calidad-precio o, mejor dicho, tamaño-precio. Al final fueron 185 JODS por 9 días de alquiler sumando un conductor adicional. No llega a 220€.

Echarle un ojo porque a veces hay ofertas así que el precio puede variar.

Pero nosotros, con esto, ya sí que teníamos todo lo que necesitábamos, ya teníamos todo preparado para nuestro viaje, solo tocaba esperar.

Bueno, en verdad todo todo no, y es que todavía teníamos que mirar donde íbamos a dormir pero esto, al ser más extenso, y para no hacerme más pesado de lo que ya soy, irá al final de cada entrada en una especie de apartado de Datos Prácticos que quiero empezar a poner.

Así que comienza nuestro viaje por Jordania! Os venís??

Seguimos!!

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