4 de abril de 2018

De repente una gran explosión hizo que todo, dentro del coche, retumbara:

-Me cago en dios pero estos están locos o que??

Parar el trafico por una triste voladura? Va, eso es de cobardes y además, que trafico?? Si por aquí no pasa ni el tato.

-Tu tírale Manolo que tengo ganas de irme para casa…

Algo así debió ser la conversación que tuvieron los operarios de la cantera por la que pasa la carretera en la que circulaba nuestro Chevrolet Covalt y que nos llevaba desde Karak, a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar hasta donde nos dirigíamos ahora mismo, el mismísimo Mar Muerto, a 400 metros por debajo del nivel del mar: el punto más bajo de la Tierra.

El Mar Muerto

En honor a la verdad he de reconocer que la carretera no vale una mierda y es que si primero se retuerce en imposibles curvas entre cantera y cantera con el único aliciente de no saltar por los aires en alguna voladura, después, una vez llega a orillas del Mar, la cosa no va a mejores y las canteras dejan paso a uno de los complejos más grandes del mundo de extracción de Potasio, con lo que ya os podéis hacer una idea del panorama que tenemos.

Con todo esto, no es hasta al cabo de unos quilometros que uno puede empezar a disfrutar del momento y es que a pesar de que circulemos por caminos que más se parecen a un decorado de Mad Max que a la orilla de uno de los lagos (si, lo siento, el Mar Muerto es un lago, no un mar) con más historia de la humanidad la realidad es la que es: estamos en el punto más bajo de la Tierra, en uno de esos puntos que todo viajero ha de ver alguna vez con sus propios ojos y otro de los que, con el paso del tiempo, como tantos otros, desaparecerá y es que si, aquí también la hemos liado y el Mar Muerto, ese que sale en escritos de hace miles de años, ese alrededor del cual se han escrito paginas que han marcado el curso de la humanidad se va al garete. Y si, somos, como no, los responsables.

La cosa es sencilla. Si en un banco tienes un millón de euros ahorrados y cada día sacas 40€ y metes 20, tarde o temprano, te quedarás sin un duro, verdad? Pues en el Mar Muerto pasa lo mismo, sale más agua de la que entra y eso, si no se le pone remedio, llevará a su desaparición. De hecho salta a la vista el retroceso que han tenido sus aguas y por todo el camino se ven desperdigados hoteles que en su día disponían de una playa propia y ahora el agua está a centenares de metros de esas tumbonas y sombrillas abrasadas por el sol sin que nadie ya repare en ellas.

Los principales responsables de esto son 2: el primero son las minas de Potasio por las que antes hemos pasado y el segundo la industria farmacéutica y, sobretodo, de belleza. Por unos gramitos de este barro pestilento que hay por todos lados, en Londres, París o Nueva York pagan una fortuna cuando lo meten en una cajita mona y lo anuncia algún famoso y es que las aguas del Mar Muerto contienen hasta 21 minerales esenciales que no se encuentran en ningún otro mar del mundo. Y claro, si eso se paga pues ningún problema, total, es barro, no?

Y así va.

Nuestra idea era clara, cruzaríamos toda la carretera que transcurre paralela a la orilla del Mar Muerto, ya en un tramo de esta donde las minas de Potasio dejan paso una abrupta orilla de colores imposibles hasta la entrada de la Reserva de Wadi Mujib, donde pararíamos a probar si teníamos suerte y nos dejaban realizar la ruta por el cañón con Alexia, que tan solo tiene 14 años (cuando el mínimo son 18) y cuanto nos dijeran que no, continuaríamos hacia el norte hasta encontrar nuestro hotel de hoy que no es otro que el Hilton Dead Sea Resort and Spa y claro, ya que se paga una pasta pues será cuestión de aprovecharlo, no?

No cabe decir que muy rápida y educadamente en Wadi Mujib nos han hecho irnos por donde habíamos venido y hacía eso de las 16 de la tarde nos plantábamos en la entrada del Hilton donde, después de revisarnos los bajos del coche y mirarnos detenidamente el maletero nos han hecho pasar dentro del complejo no sin antes poner cara de -Mmmm, que pintan estos aquí?

Y es que si, esto es otro nivel al que estamos nosotros acostumbrados, no lo vamos a negar. Todo es lujo se mire por donde se mire y pues como que nuestras pintas no acompañan pero oye, acaso no pago yo lo mismo que ese ruso pijolis? Si, verdad? Pues para dentro que tenemos que aprovechar cada euro que nos hemos gastado en esto.

El hotelazo es un pasote en si, te pierdes por sus halls, terrazas y bares, y la cama de la habitación es casi tan grande como mi piso de Terrassa pero si estábamos allí era para bañarnos en el Mar Muerto y eso es algo que, si quieres hacer cómodamente ,solo lo puedes hacer en estos hoteles, ya sea pagando la entrada de un día (que está alrededor de los 20/25JODS) o pasando la noche en ellos y aprovechando la ocasión para regalarte como íbamos a hacer nosotros.

Y es que no hay nada más que hacer aquí, la verdad. No hay pueblos cercanos, ni restaurantes, ni otras atracciones que no sea bañarte en el Mar Muerto y visitar Wadi Mujid. Y como no podemos disfrutar de la segunda, pues tocará exprimir la primera.

Para llegar al Mar lo que decíamos antes, mirar si el nivel ha retrocedido en el poco tiempo que lleva este hotel en funcionamiento que tienes que coger un ascensor para que te baje hasta la playa , por que si, aquí hay una playa, completamente artificial, por supuesto, pero la hay, y eso se agradece porque el lecho del Mar Muerto corta como un demonio y si te cortas, con la sal que lleva el agua, no me quiero ni imaginar lo que eso te va a doler.

Y es que uno de sus puntos fuertes es la enorme cantidad de sales que tienen sus aguas, hasta 340 mg/l o lo que es lo mismo, 10 veces más que, por ejemplo, el mar mediterráneo.

Y correcto, eso es lo que hace que flotes fácilmente cuando te sumerges en él pero también es eso lo que hace que sobretodo no te pueda tocar ni una solo gota en los ojos porque incluso te podría llegar a quemar. Lo mismo ocurre con el pelo, no os lo mojéis si no queréis salir de allí con un estropajo en la cabeza.

Y claro, después de las típicas fotos de rigor, flotando y leyendo, el segundo topicazo que uno hace aquí pues cual es?? Exacto, a embadurnarse del barro que tienen en enormes barreños y a dejar que tu piel rejuvenezca diez años. Por que es eso lo que hace, no??

De todas formas os digo una cosa: media hora de ji ji,ja ja pero…Ya nos podemos ir al bar??

Yo en verdad ya había experimentado esta sensación en el Lago Rosa, en Senegal, pero aunque no fuera así, en un ratito uno ya se cansa de flotar y más cuando tienes unas pedazo de piscinas infinitas a tu alcance y sobretodo, un bar en ellas donde puedes pedir lo que te de la real gana, pagando, claro, y no poco, claro, pero oye, un día es un día así que ya puedes darle caña al Daiquiri que hoy lo petamos y es que desde que hemos llegado a Jordania solo cuento con medio litro de cerveza en mi cuerpo y esto se tiene que remediar.

Y de esta guisa pasamos la tarde, entre Daiquiri y Daiquiri mientras la cuenta subía a un ritmo inversamente proporcional al que lo hacía mi conciencia y con el sol poniéndose por detrás de Palestina, a pocos quilometros, en otro precioso atardecer para mi baül.

En verdad es un cambio de registro muy grande esto de los Resorts, la verdad es que no parece ni que estés en Jordania, en verdad no parece que estés en ningún lado en concreto y es que te dicen que el hotel está en Marbella, en Cancún o en Calasparras y lo podría parecer. Mucho postureo y poca esencia pero oye, un día es un día y lo que es si que es cierto es que la oferta, aquí a orillas del Mar Muerto está muy limitada a este tipo de alojamientos.

Con todo, he de decir que cenamos como reyes, bebimos como reyes y si, pagamos como reyes pero oye, que nos quiten lo bailado.

5 de abril de 2018

Que el Check Out es a las 12? Pues yo me piro de aquí a las 12, no regalo ni un minuto y es que después del desayuno que te puedes pegar aquí (y las provisiones que puedes coger para el resto del viaje), lo que apetece es tumbarse a la bartola un otro ratito más y dejar el doloroso momento de pagar la cuenta para lo más tarde posible.

Ma’in Hot Springs

Es por eso que, cuando te acabas de desprender de un riñón y parte del otro, es muy importante elegir bien el lugar al que vas a ir a pasar la convalecencia y por suerte para nosotros, ese lugar, aquí, en el Mar Muerto, tiene un nombre: Ma’in Hot Springs.

Y es que parece mentira con solo pegar un vistazo a tu alrededor que, a pocos quilometros de donde nos encontramos, en plena depresión del Mar Muerto, exista un oasis, encajado entre las montañas más áridas que os podéis imaginar, de color verde esperanza, y en donde de las profundidades de la tierra brota agua caliente y esta crea enormes cascadas cuyo sonido domina todo el valle y en donde los jordanos, hombres y mujeres, ancianos y niños, van a pasar el día, entre risas, narguiles y largas conversaciones en cualquier sombra robada.

Pero ese lugar es real, y lo encontramos muy pocos quilometros después de abandonar la orilla del Mar Muerto, ya en la carretera que nos saca de las profundidades de la Tierra y que va arañando metro a metro a esta gran depresión.

Esta misma carretera, por cierto, también pasa por el conocido como Dead Sea Panorama, un complejo que han creado de la nada y que, según cuentan, tiene una de las mejores vistas del Mar Muerto que se pueden tener. En verdad es un gran recinto donde también encontramos un restaurante de lo más nuevecito y una especie de museo que te cuenta algunas curiosidades del Mar Muerto y al que, según nuestra humilde opinión, no hace falta ni entrar y es que la verdad es que, al menos el día que nosotros estuvimos, la calima que todo lo impregna desde que hemos llegado al país no dejaba que se viera mucho más allá de donde nosotros estábamos así que no sabemos si las vista quitan tanto el hipo como dicen pero, de todas formas, pagar la entrada que se tiene que pagar (poca, si, pero a nosotros ya nos soplaron 6JODS) por unas vistas cuando las tienes continuamente desde la misma carretera pues no nos merece la pena.

Pero volvamos a nuestro Oasis que es lo que realmente nos ha llevado hasta aquí.

Este está enclavado en el fondo del valle del mismo nombre y una vez pasado el Check Point de la entrada, que es en donde tienes que sacar el ticket, la carretera misma te lleva hasta un aparcamiento donde puedes dejar el coche y empezar a andar.

Tener en cuenta una cosa, esto es todo lo contrario a cualquiera de los Resorts que se levantan en el Mar Muerto: si allí solo hay extranjeros, aquí lo más probable es que seáis de los únicos guiris que habrán. Si allí hay lujo, aquí hay realidad. Si allí hay paz y armonía, aquí encuentras la cotidianidad de una familia cualquiera, con sus gritos, sus risas y su música a todo volumen. Ya veis, ni punto de comparación y yo, la verdad, me quedo con esto.

Eso si, al ir en periodo vacacional también es verdad que había mucha más afluencia de gente que de costumbre, según nos dijeron, aunque eso no hacía más que darle aún más vidilla al asunto.

Las piscinas principalmente son 3.

La primera te la encuentras al poco de dejar el parking a mano derecha y está ocupada principalmente por mujeres jordanas de avanzada edad, ni un hombre había en ellas, ni siquiera niños, con lo que decidimos tirar hacía la siguiente para no molestar.

La segunda que hay, la principal, aquí esto si que es todo un espectáculo y es que las piscinas las forman un seguido de cascadas que caen desde varias decenas de metros a plomo hacía ellas y en donde se amontona bastante más gente de la que realmente cabe a bañarse, jugar y charlar mientras pasan el tiempo.

Niños y adultos se mezclan mientras los más mayores se limitan a arreglar el mundo en la distancia y a darle caña a eso narguiles que impregnan todo de eso olor dulzón característico y que aquí, si cabe, se agradece más de lo normal y es que camufla, de alguna manera, ese olor a huevo podrido que emanan las aguas fruto de su origen sulfuroso.

Es un lugar ideal para observar la sociedad jordana, sus costumbres, sus relaciones, y para conversar con ellos, algo que siempre están dispuestos a hacer.

Nosotros, después de un concurrido baño, y después de que nos pillara por banda uno de los patriarcas que andan por allí y nos acribillara a preguntas y a buenos deseos, nos hemos ido hasta la tercera y última cascada que, a diferencia de las dos primeras, está ya dentro de los limites del hotel que cierra el valle por el sur.

Y claro, otro rollo totalmente distinto, la verdad.

Si todo más limpito y ordenado, vale. Pero ni un solo jordano, solo un par de guiris hospedados en el hotel, y una piscina normal y corriente solo que alimentada con las aguas provenientes del canal. Ni un ruido, nada. Y así claro, de la misma manera que hemos llegado nos hemos ido por patas, bajo la atenta mirada de los únicos inquilinos del lugar que no entendían como nos íbamos apenas diez minutos después de llegar para volver con todo el barullo. Pues yo la verdad chaval no se que narices haces aquí muerto de asco con la fiesta que hay 500 metros más arriba montada.

Sin duda la despedida perfecta para una visita al Mar Muerto y lo más importante, un cambio de registro ideal para no perder las costumbres no sea que nos acostumbremos a eso de los Resorts.

Pero no se, me da a mi que eso no va a pasar…

Seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Cómo llegar al Mar Muerto

El Mar Muerto se encuentra en el oeste del país y hace frontera con los Territorios Palestinos. Llegar a él es fácil y es que está a una hora de la capital y a hora y media de Karak, si vienes del sur. La Jordan Valley Highway, es la carretera que lo cruza de un extremo a otro y en donde encontramos primero (de norte a sur) la zona hotelera y segundo la reserva de Wadi Mujib, muy recomendable si vais de abril a noviembre y si no vais con niños ya que solo se les permite la entrada a los mayores de 18 años.

· Bañarte en el Mar Muerto

Bañarte en el Mar Muerto es tan fácil como parar el coche en la cuneta, bajar como buenamente puedas hasta la orilla y meterte en el agua. Ya veis, es fácil, aunque no recomendable. Y es que lo mejor para eso es ir alguna de las playas privadas que hay en los hoteles y es que de lo contrario las pasaras canutas para entrar y salir del agua. Pensar que el lecho está formado por enormes bloques de sal que cortan como su madre y que te pueden causar una buena avería que te va a escocer como si no hubiera un mañana. Pero bueno, vale, eso lo puedes solucionar con unos buenos escarpines y un poco de ojo al meterte, vale, pero aún hay otra razón de más peso o al menos para mi lo es: Si sales del Mar Muerto y no te duchas con agua dulce a los pocos minutos aparecerás completamente blanco por la sal que se secará en tu piel. Si a mi ya me da repelús eso en el Mediterráneo imaginar aquí.

Por esto y para hacerlo una experiencia algo más gratificante lo mejor yo creo que is a algún recinto privado como lo son los hoteles o algunos de las playas para tal efecto como Amman Beach o el Oh Beach. Eso si, tanto estos como los hoteles el precio de uso diario viene a ser parecido y va entre los 20 y los 25JODS por cabeza y te dan accesos a duchas, tumbonas, los típicos cuencos de barro, etc… Una pasta, si, una pasta. Vale la pena o no? Eso ya lo dejo al gusto de cada uno.

· Dónde dormir en el Mar Muerto

Nosotros elegimos el Hilton Dead Sea Resort and Spa y pagamos por la habitación triple con desayuno 185€ ni más ni menos. Y ojo, era la más barata y es que alrededor todo son complejos hoteleros de estos de súper lujo: que si Marriot, que si Mövenpick que si Crowne Plaza. Olvidaros de una noche de hotel barata por aquí. Eso si, el hotel, un hotelazo de a todo tren. Aunque lo pagas: calculo que entre la cena (que no está incluida y claro, no hay muchos lugares alrededor donde ir a comer, por no decir ninguno) y las copas (vale si, eso ya es cosecha propia) y sumándole los 185€ de la noche de hotel el caprichito del Mar Muerto nos salió por unos 400€. Pam!

· Como llegar a las Ma’in Hot Springs

Apenas 20 quilometros separan la zona de hoteles de este oasis repleto de aguas termales. Lo que tenemos que hacer es coger la carretera del Mar Muerto hacia el sur y a los pocos quilometros ya veremos el desvío que sube primero hasta el Dead Sea Panorama y luego ya se dirige directo hasta las Ma’in Hot Spring. En los carteles también puede salir como Hammamat Ma’in, que es el nombre en jordano.

· Cuanto vale entrar a las Ma’in Hot Springs

La entrada para los adultos es de 15JODS y se paga en el arco de entrada, en la misma carretera y en este caso por Alexia no nos hicieron pagar aunque oficialmente los niños pagan el 50%. Esto te da derecho a las piscinas, incluidas las del hotel, aunque si quieres algún extra del tipo masajes, saunas y demás lo tendrás que pagar y no poco.

También os podéis quedar a dormir en el mismo hotel por un precio de unos 120€ la noche con desayuno aunque, bajo mi punto de vista, eso puede ser un poco coñazo.

Para comer al lado del parking hay una cantina donde podéis pediros algún plato local y sino pues en el hotel aunque 5 veces más caro. Obvio.

Nuestra recomendación, que os quedéis en las piscinas más populares que son las segundas que encuentras a mano derecha y os llevareis un muy buen sabor de boca.

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