20 de agosto de 2018

En el Man Eaters Camp, a orillas del río Tsavo, la noche es más oscura de lo habitual y el silencio, si cabe, más sepulcral y es que aquí, inevitablemente, durante unas horas, el ser humano deja de mandar para dar paso a ese reino que no entiende de carreteras, países y fronteras: al reino animal.

Los devoradores de hombres de Tsavo

Este lugar, en donde ahora me encuentro escribiendo estas lineas, se hizo famoso en marzo de 1898 cuando, durante la construcción de la linea de ferrocarril de Kenia-Uganda, dos leones atacaron repetidamente a los trabajadores, en su mayoría indios traídos por los británicos para la construcción de un puente sobre el rio Tsavo, llegando a matar a un numero de estos que según algunas fuentes superó a los 200 aunque lo más probable es que fueran poco más de cien.

Los intentos por capturar a estos dos leones, noche tras noche, fracasaban mientras que, noche tras noche también, el numero de cadáveres en los alrededores del campamento aumentaba y es que , además, el sigilo con el que atacaban los envolvió en un aura sobrenatural ya que, según cuentan, sacaban a los trabajadores de sus tiendas sin que los demás se dieran cuenta y los devoraban afuera sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo: esto hizo que se ganaran el nombre de Fantasma y Oscuridad.

Finalmente, el coronel John Henry Patterson abatió a uno de ellos el 9 de marzo y tras tres semanas de búsqueda sin cuartel y de varios intentos fallidos logró dar caza al segundo aunque demasiado tarde: estos ya habían cruzado la linea que separa la realidad de la ficción y se habían convertido en leyenda, pasando a formar parte del aura de este lugar.

Hoy en día siguen en pie y abandonadas las construcciones donde ocurrieron estos hechos y uno tiene que pasar a través de ellas para llegar a este lugar donde ahora nos encontramos, a orillas del rio Tsavo, donde pasaremos la noche y, aunque en principio ya no tenemos que temer por que ningún león nos arrastre de nuestra tienda en medio de la noche, este sigue siendo su territorio y ayer, sin ir más lejos, dos ejemplares se estuvieron paseando por entre las tiendas para recordar quien sigue mandando aquí y manteniendo la leyenda de los leones de Tsavo más viva que nunca.

De todas formas, aunque reconozco que esta historia me fascina desde hace tiempo y que poder conocer el rio Tsavo me hacía especial ilusión, no nos hemos acercado hasta aquí solo por esto sino que lo hemos hecho para visitar los dos Parques Nacionales más grandes, y también antiguos de Kenia: el Parque Nacional de Tsavo West y el Parque Nacional de Tsavo East.

Estos dos parques abarcan, entre los dos, una superficie de más de 20.000 km2, lo que significa un 4% de la superficie total del país y fueron creados en los años 40, pasando a ser el primer parque nacional de Kenia y están separados, unicamente, por la vía del ferrocarril antes mencionada y que hasta hace poco seguía en uso conociéndose como el famoso Tren Lunático, que atravesaba gran parte del parque y que era uno de los grandes clásicos de África hasta que la construcción, hace apenas unos meses, de una nueva linea de ferrocarril por parte de los chinos hizo que cayera en desuso y en el abandono. Una pena, la verdad.

El Parque Nacional de Tsavo West

Apenas un par de horas separan el Parque Nacional de Amboseli de la entrada al Parque Nacional de Tsavo West así que este era el elegido para, durante todo día de hoy, seguir descubriendo los paisajes superlativos de esta parte del África oriental y seguir buscando, también, claro, a nuestro último Big Five que nos queda por ver: al Leopardo.

Y lo primero con lo que nos encontramos es con un cambio de registro brutal, y es que ya desde los primero metros este Parque nos ofrece unos escenarios totalmente distintos a los que hemos visto hasta ahora: gran parte de Tsawo West es de origen volcánico y eso hace que grandes lenguas de lava se mezclen con el verde del las montañas y es que aquí, de infinitas sabanas como en Masai Mara o Amboseli nada de nada, aquí se trata de ir subiendo y bajando colinas continuamente y la vegetación, más densa y alta que en los otros parques, hace que la visibilidad de los animales, al menos durante esta mañana, sea más difícil que en los otros parques.

Solo algunas jirafas y distintos tipos de antílope nos acompañan durante las primeras horas en este Parque, entre ellos el antílope salta rocas, que aún no habíamos tenido oportunidad de ver aunque he de reconocer que, igual acostumbrados al ritmo que llevábamos de ver animales miraras donde miraras, el estar tanto rato sin verlos ha hecho que poco a poco nuestra motivación ha ido decreciendo y es que ni elefantes hemos visto y eso que Tsavo es el lugar del país donde más paquidermos residen, y que mierdas de ellos, todo se ha de decir, hay por todos lados: si, Tsavo está lleno de mierda de elefante pero por el momento, de verlos a ellos, aunque sea cagando, ni rastro.

Con todo, fruto del pasado volcánico de la región, la zona norte del parque, dónde nos encontramos, tiene en su interior enormes corrientes de agua dulce que se muestran en abrevaderos que atraen a la fauna del Parque para saciar su sed y el más importante de ellos es, sin duda, Mzina Springs.

De estas fuentes brotan a razón de 10 millones de litros de agua dulce por hora y tal es su tamaño que incluso nutre a la lejana Mombasa de agua potable con lo que, aquí si que seguro, algún animal teníamos que encontrar.

Pero que va, ni rastro.

Si que es cierto que en sus aguas nos encontramos con varios ejemplares de cocodrilos del Nilo e incluso hemos podido ver algún hipopótamo a lo lejos pero poco más con lo que el ranger que te acompaña a las fuentes (a ellas no se puede llegar en coche y lo tienes que hacer a pie, eso si, con la compañía de un ranger armado por lo que pueda pasar) tiene una labor más de guía floral que de otra cosa.

Ni elefantes, ni felinos, ni nada de nada. Que estará pasando??

Pero un Safari, como veríamos a continuación, no se puede valorar hasta que uno no haya salido del Parque y todo, absolutamente todo, puede cambiar en cuestión de segundos: un día flojo se puede convertir en una autentica locura sin siquiera darte cuenta, de la misma manera que puede ser que te vayas de vacío y es que se trata de estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado y claro, eso no se puede prever. Los animales son salvajes y campan a sus anchas, esto no es un zoo y hemos de tenerlo muy claro.

Lo que pasó fue que aprovechamos para comer en las fuentes de Mzinga ya que en el resto del Parque es difícil encontrar un lugar despejado para ello y de allí nos fuimos hacía una parte del Parque donde, por la mañana, se había visto a una familia de leones descansando.

Y la misma tónica de por la mañana, mucha mierda de elefante por todos lados, pero nada, ni familia de leones descansando, ni elefantes ni nada y lo peor de todo, debíamos cruzar de un extremo a otro del Parque y este de pequeño tiene poco con lo que se iba acercando la hora de empezar a cambiar de zona pero lo dicho antes: en un segundo, sin siquiera darnos cuenta, todo cambió.

Fue en un giro del camino, en una zona de matorral bajo que de repente, nos lo encontramos.

Al principio tardamos unos segundos en identificar que era ese animal que caminaba sin saber que, detrás suyo, a unos 50 metros, 4 chavales acababan de cumplir su sueño cuando, las cosas como son, menos lo esperaban.

Lo que teníamos en frente era un precioso Leopardo macho que andaba por el camino con nosotros siguiéndole en la distancia.

En ese momento, cuando nos dimos cuenta que teníamos al últimos de los Big Five que nos faltaba delante nuestro, he de reconocer que el caos se apropió de la furgoneta, las piernas me temblaban y en las primeras fotos que logré disparar se veía de todo menos un Leopardo.

Era momento de coger aire, no sabíamos cuando echaría a correr y se perdería en la maleza, así debíamos disfrutar de ese corto momento con lo que después de la locura inicial, cada uno de nosotros se colocó en su sitio y ahora si, pude sacar al animal más precioso de los que hay en la Tierra, tal y como nos lo habíamos encontrado, andando, ajeno al mundo que tenía detrás.

Igual fueron 5 o 10 segundos, ni la más remota idea, pero en estas, cuando se dio cuenta que andábamos detrás, cambió de rumbo para dirigirse hacia un claro en la maleza, momento en el cual nos clavó su penetrante mirada por primera vez: ya podíamos dormir tranquilos.

Por desgracia en unos segundos se perdería ya entre la vegetación y no volveríamos a verlo cuando, de repente, supongo que fruto de los nervios, Dago tosió, rompiendo el absoluto silencio que reinaba en la escena y el leopardo se detuvo en seco, a nada, igual 5 o 10 metros de nosotros, y se giró para volvernos a mirar, a obsequiarnos con esa imagen que ya siempre nos va a acompañar.

Y todo fue cuestión de segundos, si hubiéramos pasado por allí un minuto después o un minuto antes, lo más probable es que no hubiéramos visto nada pero Tsavo no nos iba a dejar marchar así: esto es la grandeza de este juego! I love this Game!

Y Claro, con el subidón pues tocaba seguir cambiando el guión y empezaron a aparecer jirafas, incluso los esquivos kudus, posiblemente el antílope más bonito de todos y si, por fin, después de haber estado viendo sus mierdas durante todo el día, aparecieron los elefantes.

Primero fue una gran familia que se acercó a un abrevadero al que caímos por cosas del destino, ya que pasamos por allí al tener que dejar el rumbo que íbamos siguiendo por un socabón en el camino (de nuevo las preciosas casualidades de África) y luego ya fueron apareciendo más a menudo, en pequeños y grandes grupos, entre la vegetación, en los bordes de la pista. Por fin los elefantes de Tsavo se dejaban ver.

Tentados por la suerte, nos acercamos hasta una zona, ya de camino a nuestro alojamiento a orillas de río Tsavo, en la que uno se puede encontrar con ejemplares de rinoceronte negro, sin duda la guinda perfecta para el día de hoy: pero después de dar vueltas y más vueltas, esta vez, la suerte, no estuvo de nuestro lado.

Y con todo, cuando el sol ya empezaba a hacer de las suyas en el horizonte, recorrimos los kilómetros que nos separaban de la puerta de salida del Parque para dirigirnos hasta aquí, desde donde estoy escribiendo, a orillas del río Tsavo, donde unos leones forjaron su leyenda aunque a mi, en mi cabeza, solo sigue apareciendo él, el Leopardo, el animal más bonito de la Tierra.

Asante Sana África!

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en Tsavo West: Valga decir que, hasta el momento, todos los alojamientos que Udare nos había reservado nos parecían puta madre pero he de reconocer que, con este, se superaron.

El Man Eaters Camp, que para los no iniciados significa campamento devorador de hombres, se levanta sobre los restos de la antigua estación de ferrocarril dónde Fantasma y Oscuridad sembraron el pánico hace unos años, a orillas del rio Tsavo. Cuenta hasta con piscina y no es difícil ver animales salvajes desde la terraza de tu tienda ya que todas ellas dan al río.

La noche anterior dos leones se estuvieron paseando y hace tres fue un Leopardo el que lo visitó. Por lo que respecta a los cocodrilos y a los hipopótamos, estos son casi residentes con lo que hemos de de avisar siempre que queramos salir de nuestras tiendas a alguno de los guardas que se tiran toda la noche vigilando que la fauna no se descontrole.

Sin duda el mejor lugar para dormir si se visita Tsavo West.

· Consejos para visitar el Parque Nacional de Tsavo West: A pesar de que para nosotros Tsavo West siempre será el Parque donde al fin pudimos ver al esquivo Leopardo, hemos de tener en cuenta que la misma fisonomía de este, con mucha más vegetación que los demás Parques, hace que sea más difícil ver animales con lo que nos lo hemos de tomar con calma y disfrutar del camino.

Yo lo recomiendo y sin duda lo volvería a incluir en nuestra ruta ya que nos da otro punto de vista de los grandes paisajes de Kenia aunque eso si, un día como mucho.

Aquí también empiezan a hacer acto de presencia la molesta mosca Tse-Tse que a pesar de no ser peligrosa para nuestra salud su bocado duele lo suyo con lo que al menos estaréis entretenidos dentro de la furgoneta mirando de echar de ella todas las moscas que vayan entrando y que, os digo desde ya, son muchas.

· Animales vistos en Tsavo West

Leopardo (BIG FIVE)
Elefante (BIG FIVE)
Búfalo (BIG FIVE)
Kudu
Cocodrilo del Nilo
Hipopótamo
Antílope Salta Rocas
Dik Dik
Jirafa Masai
Cobo de Agua
Chacal
Águila
Impala
Damán

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