Un año ha tenido que pasar, casi 365 días, para que me pusiera a escribir esta Guía Rápida de Lanzarote, esa pequeña isla situada en el océano atlántico, donde el fuego y el mar se unieron hace muchos pero que muchos años para formar esa unidad indisoluble que hoy conocemos y que pega tan fuerte a todo quien se decide a pisar la isla.

De sobras es sabido nuestro amor por las Islas Canarias.

Nos encantan, nos sentimos muy a gusto en ellas, como en casa, vamos, y tenerlas a 3 horas de Barcelona hacen que escaparnos a ellas acostumbre a ser habitual a la mínima que podemos juntar 3 o 4 días.

Esta vez, apenas había pasado un mes desde que habíamos pisado Gran Canaria que ya nos subíamos de nuevo a un avión para conocer Lanzarote pero es que para que esperar más: cuando a uno le tira un lugar, un día ya es mucho tiempo sin él.

Pero es que si a eso le sumas que Lanzarote junta en un solo lugar alguno de los paisajes más impresionantes que uno puede ver hacen que, en este año que ha pasado desde que nos fuimos hasta ahora, el recuerdo de esos días que pasamos allí hayan estado muy pero que muy presentes y que, como viene siendo habitual, haya dejado pasar un tiempo prudencial para poder verter mis opiniones y consejos sobre ella de la forma más objetiva posible, si que eso, a estas alturas, no es ya más una quimera que una realidad.

Así que, de esta manera, empezamos con tres palabras que se han de convertir en dogma para todo aquel que tenga en mente pisar la isla: Lanzarote mola mazo.

Ahora si, empezamos y, como no, por el principio:

Planificación

Día 0: El Making Of de un viaje a Lanzarote: Preparativos

Día 1: La Playa del Papagayo y el Espacio Natural Protegido de los Ajaches

Día 2: Siguiendo al huella de Cesar Manrique

Día 3: El Parque Nacional de Timanfaya y La Geria, el viñedo de lo imposible

Día 4: La Graciosa, un paraíso de fuego y mar

Día 5: Teguise y la Caleta de Famara

Día 6: La Ruta del Litoral, un paseo entre campos de lava

Datos de Interés:

· Geografía

Pues Lanzarote es la isla más oriental de todo el archipiélago canario encontrándose a tan solo 140 kilómetros de las costas del sur de Marruecos y forma, junto con Gran Canaria y Fuerteventura, la provincia de Las Palmas. Supongo que no hace falta decirlo pero se encuentra en pleno Océano Atlántico y es, como sus otras 6 hermanas, de origen volcánico.

· Clima

Ideal, ideal e ideal. Este es el clima que hace en las Islas Canarias. No en vano, ya hemos dicho en numerosas ocasiones que no nos importaría vivir aquí y este es uno de los motivos.

Es como vivir en una primavera constante, calorcito bueno durante el día pero casi siempre acompañado de una brisa que lo hace más llevadero.

Nosotros fuimos en el puente de Octubre y nos pilló una ola de calor con lo que se superaban los 35 grados en algunos puntos de la isla pero a pesar de todo, se hace bastante más llevadero que cuando cae el calorazo en Barcelona, que no sabes donde ponerte.

Eso si, que no falte en vuestra maleta una chaquetilla para esos días en que al viento se le va la mano.

· Moneda y Precios

Pues si, claro, la moneda sigue siendo el Euro, eso de momento no ha cambiado y en cuanto a precios, pues que os voy a contar: nada que ver con Barcelona, pero nada, nada.

· Cuando ir

Al igual que a las demás islas canarias, a Lanzarote se puede ir durante todo el año, es lo que tiene vivir en una eterna primavera, aunque a nosotros nos gusta ir siempre o bien en abril/mayo o en septiembre/octubre, de esta manera huimos del calorazo que pega en pleno verano y de la excesiva afluencia de turistas que hay.

Además, podernos pegar los primeros o los últimos chapuzones del verano cuando en Barcelona pega rasca es algo que siempre motiva lo suyo.

· Comida

Pescado y marisco y a un precio de risa, hace falta decir algo más?

Hay mil restaurantes en Lanzarote y en la gran mayoría de ellos se come de fábula pero si os tuviera que recomendar alguno me decantaría por el Chiringuito de la Playa del Papagayo: las vistas son de escándalo y están acompañadas de exquisita comida y cerveza bien fría.

En cambio, si lo que queréis es comer buena carne apuntar este: Restaurante Volcán de la Corono, ubicado a medio camino entre Los Jameos del Agua y el Mirador del Río. Pura brasa con carne de la buena, en especial su chuletón de kilo, acabatelo si puedes.

De todas formas lo dicho, restaurante hay muchos y la mayoría buenos. Mucha gente habla del Amanecer en Arrietea como el mejor de la isla pero nosotros lo pillamos cerrado así que no puedo decir nada.

En El Golfo hay varios restaurantes de pescado fresco, todos recomendables así como en Caleta de Famara, donde si podemos recomendar el Restaurante Sol y su Arroz caldoso con carabineros, simplemente de otro planeta.

Por otro lado tenemos La Geria, la zona vinícola por excelencia de las canarias donde degustar un buen vino acompañado por unos quesos locales.

Así que como veis, si sois de buen comer, como nosotros, Lanzarote también es vuestro lugar.

Si ya digo yo que lo tiene todo…

· Cómo desplazarse por Lanzarote

En esto si que no hay discusión alguna: para nosotros, la única manera de poder disfrutar como desde de ser, no solo por Lanzarote sino por todas y cada una de las Islas Canarias es en tu propio coche, con la libertad que te brinda el poderte desplazar a tu antojo a cualquier punto de la isla sin tener que depender de horarios y autobuses que, por otro lado, no son muy abundantes a la que te alejas de los núcleos turísticos por excelencia.

Nosotros en esta ocasión alquilamos con Europcar y nos salió por 177€ los 6 días que estuvimos en la isla.

De todas formas, como siempre decimos, no os fíes de ninguna de ellas. Nosotros siempre miramos de pillar un todo riesgo porque luego ya nos conocemos esas ralladas misteriosas que salen al devolver el coche y que pintan con oro liquido y diamantes a precios de material espacial.

· Dónde dormir en Lanzarote

Las opciones para dormir en Lanzarote, como en todas las Islas Canarias, son enormes: desde grandes resorts Todo Incluido a pequeños alojamientos rurales que te muestran la vida en el interior de la isla, pasando por Guesthouse donde dormir poco o apartamentos privados. Todos ellos se reparten a lo largo y ancho de la isla con lo que primero que tenéis que hacer es elegir que zona queréis usar de Campo Base.

Nosotros seguimos en nuestra tónica de siempre que venimos a las Canarias y nos decantamos por un pequeño Airbnb en El Golfo, un pequeño pueblo pesquero que está dentro de los terrenos del Parque Nacional de Timanfaya y en donde estuvimos de maravilla las 6 noches que dormimos allí.

Pequeñito, sencillo, pero con todo lo necesario para estar a gusto y además con unos anfitriones de lujo que estaban siempre dispuestos a ayudarnos en todo lo que nos hiciera falta.

Lo encontraréis con el nombre de Apartamento Lago Verde.

La verdad es que un gran acierto y además con una de las postales más famosas de Lanzarote, la Laguna Verde, a un pequeño paseo de distancia de nuestro apartamento así como con un buen puñado de pequeños restaurantes donde ponerte hasta las orejas de pescado fresco y marisco del bueno. Recomendable 100%.

A toro pasado, si volviéramos a la Isla posiblemente repetiríamos ubicación o igual, simplemente por cambiar, nos alojaríamos en Caleta de Famara ya que nos pareció un pueblo igualmente encantador y además muy bien ubicado para conocer el resto de la isla.

· Que ver y hacer en Lanzarote

Una de las cosas que más nos gustaron de Lanzarote fue, sin duda, la gran variedad de cosas que hacer que ofrece la isla, que dan para más de una semana bien buena, aunque nosotros lo tuvimos que concentrar todo en 6 días en los que, ya os digo, no paramos ni un segundo.

Y lo mejor de todo, que cada día fue distinto y eso, si tenemos en cuenta el tamaño, razonblemente pequeño de la isla, es un gran punto a favor para ella.
El primer día lo pasamos tirados en una de las playas más bonitas de todo el archipiélago, la Playa del Papagayo, en el Espacio Natural Protegido de los Adejes, donde uno se podría tirar horas y horas sin ni siquiera mirar el reloj, eclipsado por su salvaje costa y sus transparentes aguas.

Fue nuestra primera toma de contacto con la isla y donde nos resarcimos del frío que ya empezaba a caer en Barcelona con uno de esos baños otoñales que tanta vida nos dan.

Reservar un día solo para ello es fundamental, yo creo, en cualquier visita a Lanzarote.

Con las pilas ya cargadas, el segundo día lo dedicamos a descubrir al hombre más universal de la isla, Cesar Manrique, y su eterno legado: el jardín de los Cactus, los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes o el Mirador del Río son algunas de sus obras más conocidas y que con solo verlas unos e hace una idea del porque de la repercusión que tuvo este tío en el desarrollo de la isla, más aún cuando contextualizamos la época en que lo creo, sin duda muy avanzado para los tiempos que corrían.

Para el tercer día dejamos las creaciones del hombre para adentrarnos en las creaciones de la naturaleza, sin duda quien ha mandado y manda en estas islas desde hace millones de años y para ello visitamos el Parque Nacional de Timanfaya o un trozo de Marte en la Tierra y es que los paisajes que vemos en él se asemejan más al ideario que todos tenemos de lo que debe ser el planeta rojo que a una pequeña isla del Océano atlántico.

La idea era descubrirlo andando pero la fuerte ola de calor que azotaba la isla hizo que tuviéramos que conformarnos con la ruta en autobús por dentro del parque y nos obligó a resarcirnos en la vecina Geria, la zona vinícola de Lanzarote y una de las más curiosas del mundo, tanto por su localización como por su inventiva.

El cuarto día llegó La Graciosa, posiblemente la mejor sorpresa de este viaje. Una isla que aún conserva ese aire salvaje y marinero que ya no se encuentra en ningún otro lugar del archipiélago y donde disfrutamos de un día entera de salvajismo al sol pero que podían haber sido, perfectamente, mil más. Uno de esos lugares que se te queda grabado a fuego y al que, cuando aún no has dejado, ya sabes que volverás. Posiblemente nuestro lugar favorito de Lanzarote, y eso que no está en Lanzarote.

El quinto día aprovechamos que era domingo para visitar Teguise y su mercado artesanal. Nosotros y todo la isla. El pueblo es posiblemente el pueblo más bonita de Lanzarote aunque la gran afluencia de gente que va a su mercado dominical hace que, a nuestro antisocial entender, reste encanto.

De todas formas, para solucionarlo tenemos a pocos kilómetros de allí la Caleta de Famara, otro pueblo de esos que tanto nos gustan, compitiendo con el viento y la arena por quien manda en toda esa historia y que hacen que se te olviden de golpe las aglomeraciones de Teguise.

Y por desgracia llegó el último día, el sexto, y con él el momento de decir adíos, otra vez, a estas islas.. Lo hicimos, o lo hice, mejor dicho, por la Ruta del Litoral, en solitario, disfrutando por unas horas de esos paisajes que me vuelven tan loco, con el mar rompiendo con fuerza a un lado y el negro de la lava acechando por otro, y sin nadie ni nada a mi alrededor. Sin duda una despedida acorde con la isla.

Con todo, dejamos Lanzarote con un gran sabor de boca, similar al que nos dejó Tenerife en su día, y, como siempre que nos subimos a un avión de vuelta desde esas latitudes, con la pregunta eterna de, porque cojones no nos quedamos…

Tan cerca y tan lejos…

Seguimos!!!!

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