21 de agosto de 2018

Pues si.

Hoy visitamos nuestro último Parque.

Y parece mentira, después de tantos meses preparándolo, de tantos años anhelándolo, nuestros días de Safari, así, sin darnos cuenta, estaban llegando a su fin y es que hoy hace 10 días que pusimos un pie en Kenia, que se dice rápido, pero el hecho de ir viviendo en un sueño constante, de no parar ni un segundo a mirar atrás, hace que los días hayan ido pasando a una velocidad de crucero hasta llevarnos a hoy, el día que nos hemos despertado a orillas del río Tsavo, el mismo río Tsavo donde se forjó la leyenda de los leones devoradores de hombres y después de cruzar de nuevo la vieja estación de ferrocarril donde ocurrió todo, y muy pocos minutos después de abandonar el campamento, entregábamos los pasaportes por última vez para gestionar la entrada al último Parque Nacional que visitaríamos esta vez: el Parque Nacional de Tsavo East.

Y no nos vamos a engañar, la cosa no comenzaba con muy buen pie.

Y es que para empezar, al ser esta entrada muy poco frecuentada (no olvidemos que el Parque Nacional de Tsavo East es el más grande del país con una superficie de más de 11.500 km2 y la mayoría de visitantes que recibe es gente que viene de la costa con lo que acostumbran a entrar por otros lugares como Voi) hace que los guardas no estén muy acostumbrados a gestionar los permisos y esto hizo que nos tuviéramos que esperar una rato allí, en medio de la nada, a que nuestra super Colleta y Bonny resolvieran el tema pero es que luego, una vez ya dentro y una vez ya devorados los primeros kilómetros a través de las enormes llanuras salpicadas de matorrales que forman esta parte del Parque, inevitablemente nos vino a la mente la mañana de ayer: a parte de los graciosos Dik Dik, que haber, hay a patadas y de algún que otro Gerenuc, los demás animales brillaban por su ausencia.

Y era nuestra despedida, solo nos quedaba el día de hoy y unas pocas horas mañana por la mañana y a pesar de que en los anteriores Parques ya habíamos cumplido con creces nuestros sueños y expectativas para este viaje, no podíamos evitarlo, queríamos más.

Y claro, nosotros, que trajimos a este país una flor en el culo, pues fue dicho y hecho.

Y es que cuando pensábamos en una repetición del día de ayer no nos imaginamos que iba a ser tan literal cuando, igual una hora después de ponernos en marcha y ya con todo el mundo sentado dentro de la furgoneta menos yo, el tonto motivado, como siempre, divisamos algo agazapado al borde del camino, concentrado con unos matorrales que había a su derecha pero, que cojones era eso?

Y fue cuando se levantó, completamente ajeno a nuestra presencia, para cambiar de posición que lo vimos: otro precioso Leopardo, esta vez una hembra, se disponía a cazar a un despistado Dik Dik que andaba por allí.

Y por supuesto, otra vez el caos total dentro de la furgoneta. Unos poniéndose de pie en los asientos, Bonny intentando acercarse lo máximo posible a la escena sin molestar y yo aguantando la respiración al máximo para poder sacar alguna foto y es que ya sabemos que estos momentos duran lo que ellos quieren y eso, tratándose de este animal, acostumbra a ser poco.

Y vaya si fueron pocos segundos y es que no lo debió ver muy claro porque finalmente se escabulló entre los matorrales sin ni siquiera intentarlo pero, eso si, nos obsequió con otra breve mirada de esas que te llegan al alma y por las que todo el esfuerzo que se tiene que hacer para llegar hasta aquí ya vale la pena.

De repente Tsavo ya era la puta bomba y no pasó mucho tiempo hasta que aparecieron, de la nada, la primera manada de elefantes del día que se dirigían al rio Galana, que cruza el Parque de este a oeste, a beber cuando pasó algo que, la verdad, nos enfureció.

Os cuento.

Resulta que, a orillas del río, se levanta un campamento. La verdad es que el sitio es acojonante y es que está ubicado en una posición estratégica para poder ver a todos los animales que se acerquen hasta aquí para saciar su sed. Pues bien, obviamente el sitio es de lujo lujo, hasta el punto que los super aventureros que hasta aquí se acercan no pueden hacer las dos horitas que se tarda en llegar hasta aquí en 4×4 como todo el mundo sino que lo tienen que hace en helicóptero, exacto, en un ruidoso helicóptero que hizo que la gran manada de elefantes se asustara y se fuera en desbandada por donde había venido y, lo peor de todo, sin saciar su sed.

La estupidez humana parece no tener limites.

Y gracias a eso, obviamente, no solo esta familia de elefantes se habría largado de aquí sino todos los animales que hubiera en unos cuantos kilómetros a la redonda con lo que hicimos lo mismo, cagarnos en dios y cambiar de tercio, ahora dirección Voi, para seguir con lo nuestro entre juramentos.

A partir de aquí, cada poco tiempo, aprovechando la sombra que ofrecen los baobabs, árbol que en este Parque ya se empieza a dejar ver a menudo, nos encontrábamos con pequeños grupos de elefantes, todos con la piel rojiza debido a la tierra de Tsavo que constantemente se tiran encima, la mayoría viejos machos que ya no están para mucha farándula y que se retiran a vivir solos o en pequeños grupos en una vida más contemplativa hasta que llega su momento de decir adiós pero fue ya prácticamente llegando a la puerta de entrada al Parque de Voi cuando nos topamos, de repente, con un espectáculo de esos que emboba y hace que uno pierda la noción del tiempo: en una pequeña laguna, varias decenas de estos enormes animales bebían, se bañaban y jugaban, mientras afuera, los demás animales, como zebras o elands, esperaban que los que aquí cortan el cotarro, se fueran para poder calmar su sed.

Y lo mejor de todo, esto no era nada con lo que vendría a continuación.

Fue después de comer, en los alrededores de Voi.

El sol ya empezaba a aflojar y con él el día, poco a poco, iba terminando pero nosotros, no.

Y de repente, allí estaban.

La verdad es que no sabría deciros el numero exacto, igual eran 300 o 500. Quien sabe, igual más, muchos más. Allá donde abarcaba la vista estaba lleno de elefantes, formando un paisaje de ensueño.

Con ellos zebras y jirafas, órix y facóqueros completaban ese mundo perdido que teníamos delante, que nunca nos cansaríamos de ver y que transmitía un paz difícil de explicar.

Y allí estábamos, en una calma total, en silencio.

Creo que fue allí donde nos dimos cuentas que estábamos en paces, que, simplemente, no necesitábamos nada más. Habíamos visto y vivido todo lo que nos podíamos imaginar y más, el mejor viaje que podíamos haber soñado ya era una realidad y esa imagen, era el colofón final.

O como mínimo, eso pensamos.

Pero, a estas alturas, ya sabemos como va esto, no?

Ocurrió cuando quedaban apenas 30 minutos para la hora de abandonar el Parque, a pocos kilómetros de donde nos habíamos quedado enganchados con los centenares y centenares de elefantes.

Fue un chivatazo, no nos vamos a engañar, y es que por ese preciso lugar habíamos pasado ya en varias ocasiones durante el día de hoy y no habíamos visto nada de nada.

Pero esta vez era distinto.

Y es que como a unos 100 metros del camino, donde Bonny detuvo la furgoneta, unos densos matorrales se movían y no, no era a consecuencia del viento, que va.

Y claro, quien nos tenía que venir a despedir en Tsavo?

Correcto, un león.

Un enorme león de melena negra, que nos miraba en la distancia con una mirada entre desafiante e indiferente, pero que a nosotros nos sabía a gloria.

Pero de sobras es sabido que un león no es nada sin una leona y si, también hizo acto de presencia, y ojo, que no una, que va, sino 7 leonas aparecieron también de la nada, quien sabe si parientes de aquellos ya lejanos Fantasma y Oscuridad que sembraron el pánico hace apenas un siglo en estas tierras.

Con todo y a pesar de la distancia, la mejor despedida que podíamos pedir para nuestro primer día en este Parque, que a pesar de los comienzos de esta mañana, se ha erigido como un lugar lleno de vida y, para mi, un lugar de visita indispensable, muy distinto de los otros Parques Nacionales más visitados como Masai Mara, Amboseli o Nakuru y es que aquí aún puedes disfrutar de la soledad en las inmensidades de la llanura africana, entre miles de elefantes y tu, y nadie más.

Un día más que siempre recordaremos, y de esos, en este viaje, ya no recuerdo cuantos van.

22 de agosto de 2018

9:30 de la mañana.

En el interior del Parque Nacional de Tsavo East hace ya varias horas que llegó la luz y, con ella, gran parte de los animales que en él viven se pusieron en marcha.

Entre estos, una manada de búfalos de más de cien individuos vuelve de beber de uno de los muchos pozos que hay diseminados por el parque y que se encuentra a apenas medio kilómetro de donde se levantan nuestras tiendas, en una zona de matorrales y pasto sin peligros.

Aparentemente.

De repente, el búfalo que lidera la manada se detiene y levanta la cabeza. Algo no marcha bien. El siguiente hace lo mismo. Y el siguiente. Y el siguiente.

En el ambiente se respira tensión, la humedad pesa más de lo habitual. Algunos se empiezan a poner nerviosos, la manada se amontona. Ya no avanzan, solo miran hacia esos arbustos donde, ahora ya lo saben, se esconde el peligro.

Y de repente, salta la primera leona.

Una nube de polvo toma la escena mientras una masa negra corre en ambas direcciones, un amago de estampida, en correr está la diferencia entre la vida y la muerte, en correr y en la suerte.

El grupo de búfalos se ha separado pero no lo suficiente para que saltaran las otras 6 leonas que hay también escondidas en los matorrales así que no se pueden arriesgar, un búfalo adulto puede cornear y lanzar a una de estas leonas varios metros por los aires así que tienen que asegurarse de que el búfalo que cacen esté lo suficientemente alejado del grupo como para poder herirlo de muerte antes de que lleguen en su ayuda.

No pasa nada, lo volverán a intentar.

El día a día en la sabana africana.

Este día, para nosotros, había empezado exactamente a las 7:00 de la mañana cuando nos acercábamos hasta el lugar donde ayer vimos la manada de leones para descubrir que no solo había un macho sino que eran tres y que allí seguían, en la seguridad que les daban los matorrales y, como veríamos horas más tarde, ya no solo para ocultarse sino también para aprovechar la ventaja que eso les daba para cazar.

Con todo, hoy era nuestra última mañana de Safari y es que en unas horas la furgoneta de Udare en la que habíamos pasado los últimos 10 días nos iba a dejar a orillas del Índico, en Mombasa para ser exactos, poniendo punto y final a una de las aventuras más fascinantes que habíamos vivido nunca así que esta mañana todo era aún más emotivo, si es que eso es posible.

Y es por eso mismo, que ver a esa manada de leones, de leones de Tsavo además, fue la mejor manera posible para iniciar nuestra despedida pero tocaba moverse así que empezamos de nuevo a rodar por el parque, pasando por caminos por los que ayer ya habíamos pasado y descubriendo de nuevos y claro, como no, los elefantes fueron los primeros en hacer acto de presencia.

Primero aparecieron en lo alto de una colina, en un lugar donde nunca hubiera esperado verlos, la verdad, para que a medida que avanzaba el día, fueran poblando todos los rincones de Tsavo y es que no hay punto del Parque donde uno alce la mirada y no vea a uno de estos paquidermos, cerca o lejos, pero siempre están allí, formando parte del paisaje.

Y la verdad es que uno nunca se cansa de ellos.

Con todo, nuestro objetivo para hoy era rodar y rodar en busca de aquello que nos ofreciera el parque, y es que en los día que llevamos ya no nos quedaba ningún animal por ver de todos los que aquí hay así que poco a poco empezaron a desfilar viejos conocidos como la pareja de avestruces de ayer con sus polluelos siguiéndolos, una interminable hilera de cebras dirigiéndose a beber aprovechando que no había ni felinos ni elefantes en él, antílopes, gacelas de Grant, orix, gacelas jirafa, etc…

Parece mentira, si lo comparamos como cuando entramos en el Parque Nacional de Nakuru, como ha cambiado la estampa y es que si aquel día eramos unos auténticos ignorantes, ahora mismo podemos saber si se trata de una gacela de Thompson o de Grant con un simple vistazo, distinguir kudus agazapados entre la hierva o saber cuanto tiempo tiene una jirafa y quien es la madre. Y es que lo te gusta, se aprende como si nada, las cosas como son.

Y en esas estábamos cuando de repente por la radio algo se escuchó: la manada de leones se había desperezado y claro, tocaba desayunar y allí nos ves, a nosotros junto a 5 coches más (si fuera Masai Mara esos cinco coches serían 50) observando a esa manada de búfalos que, por lo visto, eran los únicos del parque que no sabían, hasta hace poquito, quien merodeaba por allí.

El primer asalto lo habían ganado pero, y el segundo? Que pasará?

Mientras tanto se habían vuelto a reagrupar pero sin moverse, no avanzaban, y es que eran conscientes que, por delante, los 3 machos les esperaban por algún lugar y por detrás, desde las entrañas de la densa vegetación, una jauría de leonas estaba esperando el más mínimo error para saltar a por alguno de ellos así que solo quedaba una cosa: esperar.

Uno a uno, fueron pasando unos minutos que para ellos se debieron hacer eternos y es que el mínimo movimiento que provenía de esos matorrales provocaba una pequeña estampida y es que creyéndose cazados, no les quedaba otra que plantar cara cuando, de repente, la suerte apareció.

Y aquí, en Tsavo, la suerte no podía tener otra forma que la de un elefante. Bueno uno no, una manada entera que se dirigía hacía el pozo de donde venían los búfalos y que, al detectar a los leones, y para proteger a sus crías, claro está, se dirigieron de cabeza hacía esos matorrales que hasta ahora habían servido a los felinos de aliados para correrlos de allí, trompa levantada para detectarlos mejor, momento que aprovecharon los búfalos para salir por patas, habiendo gastado una vida en ello.

Estábamos viendo un docu en directo, sin duda la despedida perfecta y además, que queréis que os diga, aunque el momento es emocionante, no me importa irme de aquí sin haber podido presenciar una cacería completa y es que creo que me gustan demasiado los animales para ver como matan a uno de ellos delante de mis ojos.

Hemos sido testigos de todo el proceso, y sabemos que esto pasa día si día también y que estas leonas si no han cazado a alguno de estos búfalos cazarán a otro animal más pronto que tarde pero oye, yo no lo veré.

No se me ocurre un final mejor para esta mañana de Safari, para Tsavo y para nuestros 10 días por los Parques Nacionales. 10 días en los que hemos estado viviendo en un sueño, un sueño del que toca despertar, llevándonos con nosotros momentos que nos acompañarán ya para toda la vida, 10 días de animales libres y salvajes, como deben estar, 10 días en los que hemos cumplido todos y cada uno de nuestros objetivos, en los que se han superado todas nuestras expectativas con creces y en los que, además de todo, nos llevamos la amistad de una persona enorme como toda África, Colleta, sin duda la estrella de toda esta historia y es que sin ella, y sin Bonny, nuestro chófer, nada de esto hubiera sido posible.

Asante Sana Bonny.

Asante Sana Colleta.

Nos volveremos a ver y, mientras tanto, cuidar la parte de nuestro corazón que se queda con vosotros en África.

Seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Donde dormir en Tsavo East: Y es que ya me canso e decirlo pero aquí, una vez más, Udare dio en el clavo y es que el Manyatta Camp, de los mismos propietarios que el Man Eaters donde dormimos la noche anterior, era un autentico lujazo, con unas cabañas de la ostia y, ojo al dato, piscina en la habitación! Pero es que lo mejor de todo es que las piscinas de la terraza daban al Parque, justo donde se resguardaban los leones y al lado de unas pozas donde se acercaban todo tipo de animales para beber así que podías estar de guays en la piscina sin tener que renunciar a nada. De hecho, eso es lo que hicieron Adri y Vero la última mañana y alucinaron, sobretodo cuando un grupo de babuinos utilizó la piscina de la cabaña de al lado par pegarse un buen chapuzón.

Lo dicho, una vez más Udare, de escándalo.

· Consejos para visitar el Parque Nacional de Tsavo East: Ahora, desde casa, y echando la vista atrás, si tuviera que hacer una clasificación de los Parques que llegamos a visitar este, Tsavo East, se situaría en segunda posición solo por detrás de Masai Mara aunque eso, en verdad, es lo más subjetivo que puede haber y todo depende de las experiencias que en ellos vivamos. En él vimos 4 de los BIG FIVE (solo nos quedó por ver al rinoceronte, que ya habíamos visto en Nakuru) y además la población de elefantes es tan y tan grande que lo convierten todo en algo especial.

A decir verdad, no me hubiera importado en absoluto hacer dos días enteros en él y explorar otras zonas y es que el Parque es tan grande que en un día y poco solo rascas lo más superficial de él.

En cuanto a los elefantes, siempre se ha de tener cuidado con ellos, claro está, pero igual en Tsavo un poco más y es que, no en vano, estos animales son más listos que el hambre y no se olvidan que en este parque la caza furtiva estuvo a la orden del día hasta hace pocos años y aunque a pesar de eso este es el Parque donde más elefantes viven con diferencia de toda Kenia, no olvidan que el hombre no es de fiar así que muy atentos a sus avisos. Si dicen no pases de aquí, no pases, aunque de eso, si vais con Udare, no os tenéis de que preocupar: Colleta manda!

También, si tenéis pensado después de los días de Safari algo de playa, este el Parque más cercano a Mombasa y de allí ya podéis llegar a cualquier lugar de la costa de Kenia, ya sea al sur y las playas de Diani o Tiwi o al norte, hacia Watamu, Malindi o Lamu con lo que este es el Parque ideal para finalizar vuestro periplo por los Parques.

· Animales vistos en Tsavo East

Elefante (BIG FIVE)
Leopardo (BIG FIVE)
León (BIG FIVE)
Búfalo (BIG FIVE)
Hiena Manchada
Órix
Kudu
Eland
Zebra
Impala
Gerenuk
Mangosta Rayada
Mangosta Enana
Avestruz
Jirafa
Babuino
Hipopótamo

9 pensamientos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .