Eran algo así como las 8:30 de la mañana cuando nuestro autobús se detuvo y, de repente, todo dios se giró hacía nosotros y nos miró.

  • Germán, va a ser que ya estamos en la frontera y que nos toca bajar….

Para nosotros este era el momento tenso del viaje y es que después de lo que habíamos leído en otros blogs, de policías corruptos exigiendo sobornos imposibles, de pasaportes requisados, de miedos, de lloros, íbamos mentalizados de que nos tocaría sudar a pesar de los 5 grados bajo cero que cascaba ahí fuera pero, para nuestra sorpresa, nada más lejos de la realidad.

La frontera de Transnistria con Moldavia es una frontera como la de cualquier otro país del mundo, igual un poco más militarizada, de acuerdo, pero nada más fuera de lo normal a parte de la enorme hoz y el martillo que lo preside todo: se trata de entrar en la caseta de inmigración donde un policía con cara de policía te pregunta a que vienes y tu nacionalidad mientras te pide el pasaporte. Teclea tu nombre en un ordenador con el dedo indice y a una mano, como buen profesional que es, imprime un papelito que tienes que guardar y Voila! Welcome to Transnistria.

Y reconozco que, después de todo lo leído, uno venía preparado e incluso con un poco de ganas de mambo pero bueno, esta vez no podrá ser, quien sabe igual a la salida nos extorsionan un poco o algo, no se, así que a tirar de nuevo hacia el autobús que los tenemos a todos esperándonos para seguir, ahora ya si que si, a través de Transnistria.

Breve historia de Transnistria

Pero antes de seguir, y para que podamos entender la razón de ser hoy en día de este país, Transnistria, tenemos que ir por partes y empezar desde el principio y aquí, el principio, fue hace algo más de 200 años, en pleno apogeo del Imperio ruso cuando el General Suvurov anexionó el territorio que comprendía la parte oriental del rio Dniester y en él se asentaron grandes comunidades de ascendencia rusa e ucraniana.

El problema vino un par de cientos de años después cuando, de repente, la URSS se fue al garete.

Era una carrera contra el reloj y todas las Repúblicas Socialistas empezaron a reclamar su independencia resultando el final del gigante soviético y claro, Moldavia no se iba a quedar atrás e hizo lo suyo añadiendo a su independencia una profunda revalorización cultural que llevó, entre otras medidas, a establecer el moldavo (rumano) como único idioma oficial o, por ejemplo, a dejar de lado el alfabeto cirílico para usar, unicamente, el romano.

Estas medidas, entre muchas otras, no gustaron para nada a los habitantes de Transnistria que, en 1990, declararon su independencia de forma unilateral creando de esta manera la República Moldava Pridnestroviana: redactaron una constitución, acuñaron el rublo Transnistrio, compusieron un himno y eligieron a Igor Smirnov como su dirigente.

Pero claro, la recién nacida Moldavia dijo que nanai, que de eso nada, y allí empezaron los problemas, con varios encontronazos hasta que, finalmente, el 1 de marzo de 1992, la guerra empezó.

Fue una guerra corta en donde por el lado Moldavo luchaban, a parte de las fuerzas moldavas, voluntarios rumanos y por el lado Transnistrio, a parte de sus propias milicias, voluntarios rusos, ucranianos e incluso cosacos del Don aunque lo que realmente hizo desestabilizar la balanza fue la presencia de elementos del 14º Ejército Soviético, que habían quedado varados en territorio Transnisitrio y que apoyaron abiertamente la creación de la RMP por medio de su oficial al mando, Yakovlev, que a la postre terminaría formando parte del soviet supremo y a presidir el departamento de defensa por sus favores prestados.

Con todo, apenas unos meses después de iniciarse las hostilidades, el 21 de Julio de 1992 se decretó un alto al fuego que, hasta el día de hoy, sigue en vigor.

Y si, nadie reconoce, a nivel internacional a Transnistria como a un país independiente, a excepción de las Repúblicas de Osetia del Norte, Absajia y Nagorno Karabajh pero de facto, es un país, con todo lo que ello conlleva de puertas hacia dentro, como mínimo. Un país con más de medio millón de personas y un PIB superior, por ejemplo al de su vecina y archienemiga Moldavia, aunque la leyenda negra que pesa sobre ellos es que eso se debe al trafico de armas, la trata de blancas y el blanqueo de dinero y es que si nadie los reconoce, como es normal, nadie puede meter sus narices en lo que se cuece ahí dentro con lo que tienen, por decirlo de alguna manera, vía libre para lo que quieran.

Y ahora viene el quid de la cuestión: porque sigue así entonces? Pues muy fácil y es que a todas las partes les está bien. Los rusos utilizan a Transnistria para presionar a Moldavia y en amenazarlos de que si entran en la OTAN o en la UE reconocerán a Transnistria como tal mientras que los moldavos, por otra parte, llevan muchos años recibiendo de la Comunidad Internacional inyecciones millonarias para solucionar el problema, inyecciones que, por supuesto, sirven para todo menos para eso, para el “problema”. Y así estamos hoy, con un problema que para la mayoría de actores ya no lo es y con un país que para muchos no es país y que se ha convertido, a nivel de imagen al menos, en el último reducto soviético de la faz de la tierra y claro, eso, pues lo teníamos que ver.

Un día en ninguna parte: Que ver y hacer en Transnistria

Y ahora, después de la chapa, volvamos, si os parece, a ese autobús mientras atravesábamos nuestros primeros kilómetros en territorio transnistrio en dirección a su capital, Tiraspol.

Y la verdad, a parte de alguna que otra tanqueta en las calles y de un par de controles militares en las cercanías del puente que cruza el rio Dniester, nada nuevo bajo el sol.

Con todo, hora y media después de salir de Chisinau, poníamos un pie en tierra los que quedábamos en ese autobús justo en los aledaños de la estación y, después de situarnos un poco y de cambiar algunos Leis a Rublos Transnistrios (que solo tienen valor aquí, fuera de estas fronteras, es un simple trozo de papel), nos disponíamos a recorrer la principal calle de la ciudad y en donde se concentran todos los atractivos que este lugar tiene para ver: la enorme Avenida del 25 de Octubre.

En esta calle kilométrica y, como no podía ser de otra manera, de un ancho lo suficientemente considerable como para poder en ella desfilar tanques y misiles en fechas de guardar, se concentra todo lo que uno viene a ver aquí que no es otra cosa que los estandartes de su pasado soviético y que hacen de este sitio un lugar, hoy en día, único en el mundo.

Y es que rápidamente uno se da cuenta de lo importante que son los símbolos y es que mires donde mires se puede ver, en todos los tamaños y versiones, la bandera de Transnistria, coronada por la hoz y el martillo y casi siempre al lado, la rusa, como no.

Con lo primero que nos encontramos es con la sede del gobierno, de un blanco impoluto, y presidida por un enorme busto de Lenin y que, según hemos leído, no se puede fotografiar aunque, a decir verdad, nosotros no nos hemos cortado mucho y absolutamente nadie nos ha venido a decir nada al respecto.

Eso si, uno se da cuenta rápido que aquí todo está más limpio, nuevo y arreglado que en Moldavia, y es que sus calles no tienen nada que envidiar a la muchas ciudades europeas, perfectamente asfaltadas, y los edificios o nuevos o restaurados y es que se ve mucho movimiento, con todo de edificios construyéndose y grúas y más grúas recortándose en el horizonte de la ciudad.

Incluso podíamos decir que el ambiente es más vivo, con la gente más alegre, no se, muy distinta a la que nos hemos cruzado estos días por Chisinau o ayer en Soroca y aunque sabemos que en las pocas horas que estaremos, visitaremos lo que nos dejan visitar, y que el resto del país no será para nada así, he de reconocer que me ha sorprendido y es que en sus calles, por poner un ejemplo, si que ves muy de vez en cuanto algún que otro dinosaurio en forma de viejo Lada pero lo que abunda son los coches nuevos, incluyendo muchos 4×4 de lujo como Lexus, Audis o BMW y en las tiendas y en los anuncios publicitarios encontramos exactamente los mismos productos que podíamos encontrar allá.

Después de eso, y de hacer una parada técnica para entrar en calor en uno de los muchos cafés que hay en la gran Avenida del 25 de Octubre, nos hemos dirigido hacia el que es provablemente el monumento más famoso de Tiraspol posiblemente, el Tanque Soviético que, al final de la avenida, justo antes del edificio que alberga el Consejo Supremo de Transnistria conmemora a toda la gente que luchó contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y que, ya de paso, está apuntando a sus amiguitos de Moldavia, para dejar claro que aquí, de olvidar, nada de nada.

Es en esa zona donde encontramos también otro monumento, este con los nombres de todas las victimas que lucharon en las distintas guerras que tuvieron lugar, desde la invasión soviética a Afganistán hasta la del 92 con Moldavia y en donde se encuentra una gran estrella dorada con una llama eterna en memoria de los fallecidos, los nombres de los cuales puedes ver en la escalinata siempre y cuando, claro, sepas leer cirílico.

Después, algún que otro cartel conmemorativo de la independencia del país, algún que otro estandarte y, señores, poco más hay que rascar por aquí a no ser que quieras pasear un rato por la orilla del río Dniester, que por cierto, tienen muy bien arreglada y que incluye hasta una pequeña playa para los calurosos días de verano, pero que, con los dedos de los pies ya entumecidos, hemos decidió descartar y nos hemos decantado por entrar un poco en calor y para ello nada mejor que un bar, buscar una mesa que de a la ventana y ver la vida pasar mientras pasan las cervezas por tu mesa y eso, aquí, además, sale barato, muy barato.

Con todo, llegó la hora de comer, y para ello elegimos el restaurante mejor valorado de todo Tiraspol en TripAdvisor: Kumanek. Este restaurante, situado en una calle paralela a la Avenida 25 de Octubre está ubicado en una antigua casa de madera decorada de una forma un tanto forzada y que se esfuerza en ofrecer a sus visitantes una experiencia lo más autentica posible, con sus camareros vestidos de la forma tradicional, aunque a veces parece un poco forzado y en donde su producto estrella es, como no podía ser de otra forma, el caviar.

Y el Vodka, claro.

Y es que nada más sentarte te ponen un par de vasos de vodka para que vayas entrando en calor, cosa que se agradece, la verdad.

La comida, la verdad, es que buena, y está compuesta todo por especialidades locales, aunque como decíamos, lo que destaca de este restaurante es todo lo que lo rodea y su comida termina quedando en un segundo plano aunque no por eso quiere decir que se coma mal, para nada.

Y ahora ya si, con la panxa contenta, llegó el fin de nuestro día en Transnsitria y hacia eso de las 15 de la tarde parábamos a un de los minibuses con destino Chisinau que nos cruzábamos camino a la estación y nos subíamos a él: En Tiraspol no teníamos más que hacer y si seguíamos con la cerveza la cosa se iba a complicar con lo que de nuevo para la frontera, donde esta vez ha sido uno de los militares que ha entrado dentro del bus, nos ha pedido nuestro papelito y ala, hasta la vista Transnistria.

Que no es un país porque cuatro políticos no lo reconocen? Pues no se, pero a mi, me lo ha parecido, la verdad.

Seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Como llegar a Transnistria: La manera más fácil de llegar a Transnistria desde Chisinau es, sin duda, el autobús. Salen de la estación central y tienes que buscarlos, generalmente, en la parte de atrás. Puede que el nombre esté escrito en cirilico con lo que no te vas a enterar así que lo mejor es preguntar en alguna de las ventanillas y allí mismo os guiarán, a parte de que también puedes comprar el billete allí aunque si lo haces en el mismo autobús tampoco pasa nada.

Son buses pequeños, y al menos cuando fuimos nosotros iban bastante petados aunque salen cada media hora más o menos así que no os preocupéis y esperar al siguiente aunque, por experiencia, os harán caber como sea.

El trayecto cuesta unos 35 Leis Moldavos, es decir, no llega a 2€ y tarda como hora y media en recorrer los 70 kilómetros que separan Chisinau de la capital Transnistria, Tiraspol.

De vuelta, si quieres curarte en salud puedes comprar el billete nada más llegar en la estación de autobuses aunque nosotros no lo hicimos y, cuando era ya la hora de volver, nos encontramos de cara con uno de esos minibuses y lo paramos en medio de la calle para subirnos a él. Y sin problema.

· Visado: Para entrar a Transnistria, en el mismo puesto fronterizo, puedes tramitar, de forma completamente gratuita, un permiso con el que puedes para pasar hasta 24 horas en su territorio. Simplemente tienes que tener un pasaporte en vigor y, eso si, conservar el papelito que te dan hasta que abandones el país. Sino igual si que tienes algún que otro problema.

Si en cambio quieres estar más de 24 horas, una vez ya en Tiraspol, tienes que ir, con el papelito que te dieron en la frontera y el recibo del hotel en donde te estás hospedando, a la oficina de inmigración y una vez allí te dan otro papel que tienes que presentar también a la salida y que también es gratuito.

· Moneda: La moneda es el Rublo de Transnistria y todo se tiene que pagar con él así que tocará cambiar dinero. Es fácil, ya que por toda la ciudad hay muchas casas de cambio y bancos que lo hacen y todas tienen el mismo valor: 1 Rublo = 0,94 Leis.

Eso si, tener en cuenta que esta moneda no sirve absolutamente para nada fuera de Transnistria con lo que no se os vaya la mano a la hora de cambiar que luego os los comeréis porque no lo aceptan en ningún lado. A la hora de decidir cuanto cambiar tener en cuenta que los precios son muy similares a los de Moldavia, para que podáis haceros una idea.

Como curiosidad, hace unos años se acuñaron unas monedas de plástico y de colores chillones que parecían más del Monopoly que una moneda oficial. Hoy ya prácticamente no se ven pero son una pieza de coleccionista muy preciada que si tenéis la suerte de encontrar no dudéis en llevaros con vosotros. Nosotros no vimos ni una.

· Seguridad: Nosotros íbamos pensando que nos encontraríamos un jodido Far West, donde los funcionarios soviéticos que devoran niños, de Vodka hasta las cejas, nos extorsionarían, en el mejor de los casos, para dejarnos pasar, o seguir con vida, no se, y es que habíamos leído algunos relatos en Internet que invitaban a eso. No voy a entrar en si eran exageraciones para llamar la atención o es que en años anteriores era así, los que si que se es que hoy en día, la frontera de Transnistria es igual que cualquier frontera del mundo. O incluso mejor que muchas que he visto.

Por lo que respecta a la seguridad, en ningún momento nos hemos sentido inseguros ni intimidados, todo lo contrario, hemos encontrado una gente más abierta e incluso más amable que sus vecinos Moldavos. Que al final todo son sensaciones personales que se basan en la experiencia de cada uno, esta claro, pero a nuestro parecer, viajar a Transnistria es completamente seguro. Eso si, al no ser reconocido por nadie, tienes el hándicap e que si tienes algún marrón no hay representación consular que valga así que mejor no te metas en problemas y ya está.

4 pensamientos

  1. Hola,
    Estoy buscando información sobre Transnistria y me resulta muy difícil encontrarla. Tu blog es de lo mejor que he visto por ahí. Mi idea es viajar por Moldavia en coche de alquiler, incluyendo esa región, Mi duda es si hay algún problema en cruzar la frontera en coche alquilado en Chisinau. Veo que vosotros pese a tener el coche, pasasteis en bus. Sabes como está el tema?
    Gracias de antemano

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    1. Muy buenas! Muchas gracias! Me alegro que te sirva el Blog! Esa es la intención!
      Pues si, nosotros pillamos el coche para movernos por Moldavia pero decidimos dejarlo en Chisinau para ir a Transnistria porque teníamos muchas dudas de los papeles que nos iban a pedir en la frontera para cruzar y porque el tío de la oficina de alquiler del aeropuerto nos dijo que mejor fuéramos en bus, para ahorrarnos problemas.
      Además el autobús sale de la estación central y es un momento, con lo que no nos la jugamos.
      Lo que sí que es cierto es que luego en la frontera tampoco era para tanto, la gente es muy exagerada, ya sabes.
      De todas formas, si solo vas a visitar la ciudad, yo iría en autobús.
      Más cómodo.
      Cualquier otra cosa ya sabes!
      Saludos

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