8 de diciembre de 2018

8:00 de la mañana.

  • Mierda, Germán! Creo que anoche se nos fue de las manos….

Y es que si hasta la noche de ayer nos habíamos comportado como personas civilizadas, finalmente, ocurrió.

Y nada, de la forma más tonta, que si nos tomamos un vinito antes de ir hacia el hotel, que si ese vinito se convierte en una botella y luego en dos y después de esas dos botellas de vino vienen las copas y los cócteles y no se yo que más.

Lo poco que se es que tengo un dolor de cabeza inmenso pero dentro de lo que cabe estoy bastante entero pero es que Germán solo logra balbucear algunas palabras sin sentido y recuerda aún menos que yo y lo mejor de todo: de descansar nada de nada y es que nos queda, por delante, el último día de nuestro viaje a Moldavia así que aunque nos cueste horrores y tengamos la sensación de que no lo vamos a lograr, toca ponerse en marcha. Que aquí se viene a viajar!

Así que no se hable más, Check Out (genial, las chicas de recepción no nos miran con mala cara ni nos dicen nada de anoche, eso es buena señal) mochilas al coche y a por un remedio de urgencia para poder tirar esto adelante: Coca Cola y pizza para desayunar. Nunca falla.

Orheiul Vechi, la historia moldava

Y es que para el día de hoy teníamos reservada la visita a uno de los lugares más conocidos de Moldavia, Orheiul Vechi, situado a unos 60 kilómetros al noroeste de la capital y que junta, en un mismo lugar, toda la historia Moldava desde el siglo III a.C. hasta la ocupación de la Horda de Oro en el siglo XIV.

Para ello tocaba salir de la ciudad y volver a recorrer la Moldavia más rural, y a pesar de que ni el cuerpo ni el día acompañaban, en menos de una hora llegábamos al Valle del río Raut, donde se levanta Orheiul Vechi, el viejo Orhei.

Y la verdad es que entre que el desayuno de campeones y el Naproxeno ya empezaban a hacer efecto y que el lugar, todo se ha de reconocer, era precioso, conseguíamos sacar fuerzas de flaqueza y empezábamos a remontar la colina sobre la que se encuentran la gran mayoría de edificaciones y poco a poco nos íbamos olvidando de la noche de ayer y empezábamos a disfrutar del lugar.

Y es que lo que os he dicho, es precioso.

Se trata de un valle forjado por el río Raut, que ahora está completamente congelado, y en su orilla oriental, una colina que va ganando altura paulatinamente y por la que vas subiendo, con el río y verdes praderas a un lado por la que pastan un rebaño de vacas tranquilamente y al otro, un pequeño poblado de casa bajas en el fondo de un valle cerrado por más acantilados.

Y claro, ni dios.

Por desgracia para nosotros, y no sabemos muy bien por que motivo, uno de los monumentos más interesantes del lugar, el Monasterio de la Cueva, estaba cerrado al publico con lo que no hemos podido entrar y, la verdad, es que es una pena porque se trata de un Monasterio excavado completamente en la roca, con la entrada por el lado que da a la parte superior de la colina y que sale en el centro del mismo acantilado, a varias decenas de metros sobre el suelo, justo encima del río Raut. Una lastima.

Por suerte no ocurría lo mismo con la Iglesia Ortodoxa que hay en la cima de la colina, que el monje barbudo que vive aquí y que, por cierto, va un poco lleno de mierda, nos ha abierto para nosotros solos.

Un lugar donde se respira paz, solo interrumpido por los aullidos lejanos de lo que parecían ser lobos y nada más, solo nosotros, el barbudo y la tranquilidad, y os aseguro que con la empanada que llevamos encima, es algo que hemos agradecido, y mucho.

Con todo, el tiempo pasaba y si queríamos ver algo más teníamos que continuar pero reconozco que es un lugar para explorar en profundidad y, como decía Germán, en primavera o en verano debe ser si cabe aún más espectacular, con toda la naturaleza en su máximo esplendor y no bajo el gris del invierno moldavo.

Monasterio de Curchi

Y es que entre una cosa y otra ya eran casi las 15 de la tarde y recordemos que, aquí, antes de las 17 ya es de noche con lo que sin tiempo que perder volvíamos de nuevo a subirnos a nuestro Kia Picanto para recorrer los cerca de 30 kilómetros que separan el complejo de Orheiul Vechi del Monasterio de Curchi, nuestro próxima parada.

Este Monasterio de monjes ortodoxos es una de los más importante y bellos de todo el país y aunque fue prácticamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, en los últimos años ha sufrido una importante remodelación y queríamos verlo.

Se encuentra en la población del mismo nombre, ubicada ya en una zona más montañosa con lo que desde bien temprano la nieve ya empieza a hacer acto de presencia y el agua de sus lagos ya está completamente congelada hecho que aprovechan los pescadores para plantarse andando en el mismo centro del lago, hacer un boquete, y ponerse a pescar.

Y claro, nosotros no íbamos a ser menos con lo que hemos parado el coche y, primero con más miedo que otra cosa y luego ya con más seguridad, nos hemos puesta a andar, un poco como pingüinos, todo se tiene que decir, por encima del agua helada. Creo que nunca antes había andado sobre un lago congelado y esto ha hecho despertar un antiguo proyecto que tenía en mente y que espero que pronto pueda hacer realidad.

Pero volviendo al Monasterio de Curchi, la verdad es que, cuando nos lo hemos encontrado, hemos alucinado bastante y es que está como si lo hubieran construido ayer mismo, enclavada encima de un pequeño lago, en medio de un bosque nevado y en un estado de conservación espectacular.

Y una vez más, todo para nosotros y es que en el rato que hemos estado allí solo nos hemos cruzado con un par de monjes que iban al pozo a por agua para hacer té y nadie más. Y la verdad, en un sitio así, es incluso sobrecogedor y es que otro de los motivos por el que este Monasterio es famoso es por su leyenda negra: fue utilizado desde 1959 hasta 1995 como hospital psiquiátrico donde, según se cuenta, no solo ingresaban a personas con problemas mentales sino que también a personas sospechosas de ser contrarias al régimen Soviético y con las que se hacían experimentos digamos que bastante desagradables, ya me entendéis, aunque lo que decíamos, por el momento, es una leyenda.

Y ya con esto, no había tiempo para más, o eso pensábamos nosotros al menos y es que aquí el amigo de Maps.me nos tenía aún una sorpresa preparada y es que él y sus atajos nos han metido por un camino de tierra cubierto de nieve absolutamente congelada por el que ha llegado un momento que, ni de coña, podríamos pasar. Y en medio de la nada, en un bosque donde a saber que bicharracos hay y si, sin cobertura tampoco en el teléfono.

Por suerte, cuando ya empezaba a adueñarse del interior del coche esa risa nerviosa de Oh dios, la vamos a liar, hemos podido dar la vuelta y, muy despacito para que el coche no se encastara en el bosque en cualquier curva deshacer el camino hasta encontrar de nuevo asfalto y volver a la capital por donde habíamos venido.

Y con esto, esta escapada a Moldavia y Transnistria ponía punto y final.

Han sido cuatro días diferentes, en un sitio que no se parece a ningún lugar de los que habíamos ido antes y que aunque, no nos engañemos, no ofrece lugares espectaculares ni paisajes de postal, no me arrepiento en absoluto de haberlo elegido, y es que viajar no es solo sumar likes en Instagram, viajar es descubrir nuevos mundos, y el mundo, amigos, no es todo de color de rosa, a veces también es gris, como Moldavia y poder descubrirlo, sin prácticamente saber nada de ello antes, sin guías, sin blogs de referencia donde investigar, completamente solos en un país en el que absolutamente nadie habla inglés, y en la estación más fría del año, la verdad, es algo que voy a recordar.

De hecho, ya estamos buscando destino con Germán para el año que viene y creo, que nos vamos a superar…

Seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Como llegar a Orheiul Vechi: Este museo al aire libre está situado a unos 55 kilómetros al norte de Chisinau, en un precioso valle labrado por el río Raut. Se tarda poco más de una hora en llegar en coche de alquiler aunque si no dispones de uno, esta es una de las excursiones típicas desde la capital, que puedes combinar además con una visita a las bodegas subterráneas de Cricova.

Una vez llegar al complejo, la entrada es gratuita y da para un buen rato si el tiempo acompaña y es que el lugar es realmente hermoso.

· Como llegar al Monasterio de Curchi: Nosotros llegamos al Monasterio de Curchi desde el viejo Orhei, situado a unos 40 kilómetros al oeste. De todas formas, para llegar desde Chisinau solo tienes que coger la M2 y desviarte al llegar a Curchi, donde se encuentra el Monasterio a los pies de las montañas.

Entrada by the face.

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