Como cada año, esos primeros meses que transcurren entre las vacaciones de Navidad y las ansiadas vacaciones de Semana Santa se hacen duros, se hacen eternos, y es que el tiempo no pasa de ninguna de las maneras. Las semanas, en lugar de 7 días tienen una docena y, en cambio, los fines de semana ni se ven, y es que pasas, directamente, del viernes por la tarde al lunes por la mañana y ni te enterás mientras sueltas, con cara de tonto, un -Otra vez lunes??

Vuelos baratos a Viena?? Es real??

Es por eso que, para poder llevarlos mejor, también como cada año, toca mirar de escaparse lo máximo posible y si en enero estrenamos el 2019 con una escapada a Praga, para el mes de marzo tocaba volver a airearse y el destino, a diferencia de otras veces que vamos más a ver que encontraremos en la pestañita de Cualquier lugar de Skyscanner, lo teníamos bastante claro: volaríamos a Bolonia, Italia, para de allí dar el salto a San Marino, ese pequeño país del que poco conozco pero que me apetecía visitar y como grande, lo que se dice grande, no es que sea, que mejor ocasión que esta, verdad? Así que al lío, tarjeta en mano, Skyscanner a todo trapo, esa emoción que te entra cuando vas a darle al click y Bingo!! Ya tenemos billetes a Bolo…Viena!!

Si, si, a Viena.

Y es que siempre me lio y justo cuando íbamos a pillar los billetitos me dio por hacer un repaso de destinos a Cualquier lugar y apareció, por arte de magia, unos preciosos billetes a Viena, pero preciosos de verdad, eh, con unos horarios cojonudos para poder exprimir al máximo la ciudad y lo mejor de todo: por solo 40€ Ida y vuelta! Y claro, obviamente no lo pudimos dejar pasar.

El único pero de todo esto es que volaríamos con Lauda Motion, la segunda compañía que se saca de la manga el ex-campeón del mundo de Fórmula 1 Niki Lauda (la primera se fue al garete al poco de ver la luz) con lo que, en verdad, todo sería una intriga hasta el día de partir aunque he de reconocer que, antes de darle, busqué referencias de confianza de gente que ya había volado con ellos con anterioridad y que el hecho de estar gestionada prácticamente en su totalidad por Ryanair algo nos tranquilizaba (tiene huevos que salga en la misma frase las palabras Ryanair y tranquilidad, verdad?).

Así que con estas, casi sin darnos cuenta, nos íbamos a pasar 3 días en otra de las grandes capitales europeas apenas unas semanas después de volver de Praga aunque, en este caso, yo ya tenía bastante estudiado lo que nos podía ofrecer esta ciudad y es que esta era, curiosamente, la segunda vez que tenía un vuelo con mi nombre a la capital austriaca: la primera fue hace igual 5 o 6 años, cuando no costaba precisamente barato volar a ella ya que solo lo hacía de forma directa Austrian Airlines y poco más y tuve que anularlo por que nuestros amigos de la Seguridad Social me jodieron la jugada en el último momento.

Dónde dormir en Viena

Pero esta vez para nada iba a ser así con lo que, ya con los billetes en nuestro poder, tocaba buscar algún sitio donde dormir en la ciudad y, lo más importante de todo, que no nos obligara a hipotecarnos para ello y es que, os digo desde ya, dormir en Viena es caro, muy caro.

Y más si, claro, como es habitual en nosotros, queremos estar en el meollo de todo pero es que qué queréis que os diga, vamos a ir 3 días a una ciudad con una historia que se remonta muchos siglos atrás, y no queremos perder el tiempo en metro por aquí y metro por allá, nada de eso, así que hay que buscar bien, que seguro que algo vamos a encontrar.

Pero os reconozco que, esta vez, fácil no fue. Y no por falta de alojamientos, eh. Viena está lleno de hoteles, por eso no os preocupéis, pero céntricos y baratos, pocos.

Finalmente abrimos un poco la cartera y nos decantamos por uno, la Pension Nossek, que aunque ya se iba a los 400€ la habitación doble con desayuno para las 3 noches que íbamos a estar (llegamos viernes noche y nos vamos lunes noche) tenía la ventaja de que más céntrico no podía estar, ya que se encuentra a pocos pasos de dos puntos neurálgicos de Viena como son la Catedral de San Esteban y el Palacio de Hofburg y a eso se le sumaba, además, esos aires de pensión clásica, de techos altos y vidas agitadas que tienen estos edificios centenarios que tantos años han visto pasar así que no se hable: adjudicada!

Y qué ver y hacer en Viena??

Una vez llegados a este punto, el siguiente paso de estos Preparativos para nuestra escapada a Viena era montar esos 3 días que íbamos a pasar en la ciudad, mirar de aprovecharlos al máximo y ver que opciones teníamos para no arruinarnos en el intento.

Y claro, como ya va siendo habitual en nosotros, lo primero que hicimos fue mirar si había algún tipo de tarjeta que nos sirviera para ahorrarnos unos euros y poder ver, al mismo tiempo, todo lo posible en una ciudad que tanto tiene que ofrecer como Viena y es que, no en vano, estamos hablando de la capital histórica de esto que hoy conocemos como Europa y la casa de los Habsburgo durante más de 5 siglos.

Y, por supuesto, existe.

Aquí, en Viena, está tarjeta recibe el nombre de Vienna Pass y sigue la tónica de otras tarjetas del mismo tipo que hay en casi todas las grandes ciudades: con ella tienes acceso gratuito a más de 60 atracciones turísticas de la ciudad, además de un acceso rápido para la mayoría de ellas y, en este caso, a pesar de que no incluye el uso ilimitado de la red de transporte público de la ciudad (esto es un extra que también se puede contratar) si que puedes usar toda la red de Hop On Hop Off de la ciudad durante los días que te dure el pase, es decir, de los autobuses turísticos, utilizando este medio para moverte de un lugar a otro al mismo tiempo que te vas quedando con la copla gracias a las explicaciones que ofrece.

Se puede comprar de 1 día (70€), de 2 días (95€), de 3 días (125€) y de 6 (155€) y como en todos estos casos, la vigencia es de días naturales con lo que es importante estrenarlo un día de buena mañana para poderla utilizar al máximo.

Con todo, sabiendo ya de su existencia, toca lo de siempre: hacer una lista de lugares que queremos visitar, mirar de ordenarlos de forma realista y, una vez hecho, ver si sale a cuenta pillar la Vienna Pass y, en el caso de que así sea, para cuantos días.

Y para ello, pues una de las partes que más me gusta de este y de todos los viajes en general: viajar desde el Sofá. Libros, guías, o el recurso del siglo XXI, otros blogs de viaje que te ayuden a formarte una idea clara de lo que quieres que sean tus días en el destino de rigor.

Yo, en los últimos años, como buen friki de los mapas que soy, me creo uno con Google Maps donde pongo todos los lugares que quiero visitar, así como el alojamiento, sitios para comer o cualquier cosa que me pueda servir y de esta manera me va de perlas para luego organizar los días y es que así puedo pillar perspectiva alejando y acercando el mapa , sobretodo a la hora de organizar lo que ver en un día o en otro.

De esta manera, fuimos poniendo sobre la mesa todo aquello que nos motivaba y tirando a la basura lo que no al mismo tiempo que confirmábamos que, efectivamente, Viena da para mucho y con 3 días, a pesar de que creemos que es tiempo suficiente para ver lo imprescindible de la capital austriaca y hacerte una idea bastante fiable de lo que se cuece por allí, algún día de más tampoco estaría de menos, sobretodo igual para tomárselo con más calma y para ver alguno de sus muchos museos y que, nosotros, por exigencias del guión, descartamos desde ya.

·El Palacio de Hofburg: La atracción más visitada de toda Austria, en pleno centro de la ciudad. Un complejo que alberga desde los Aposentos Imperiales en su día de los Habsburgo hasta el despacho del mismísimo presidente de la República actual y es que se trata de un enorme complejo dónde encontramos también lugares imperdibles de Viena como la Biblioteca Nacional Austriaca, el Museo de Sisí o el Tesoro Imperial.

·El Palacio de Schönbrunn: La chocita de verano de los Habsburgo es, posiblemente, una de las estampas más fotografiadas de Viena, sobretodo sus inmensos jardines, cuidados al máximo, así como su interior, donde se pueden visitar las estancias tal y como estaban durante la época de máximo esplendor de esta dinastía.

·La Catedral de San Esteban: epicentro de la ciudad y visible desde prácticamente toda ella, con sus llamativos azulejos que hacen de esta una catedral distinta de todas las demás. Su Torre Sur, desde la que se divisa toda la ciudad, es otra de las vistas obligadas así como las Catacumbas, donde los huesos de 11.000 personas hacen de esta la visita más tétrica de Viena. Única atracción de las consideradas imperdibles que no está incluida en la Vienna Pass.

·El Palacio de Belvedere: el hermano pequeño de Schönbrunn aunque con unos jardines que no le tienen nada que envidiar. Eso si, a diferencia del otro, su interior no hace justicia a su fachada. Eso si, encontramos uno de los museos más importantes de la ciudad y en donde podemos ver la colección de Gustav Klimt y su obra más conocida: El Beso. El único Museo de arte que vamos a incluir en nuestra ruta.

·La Opera de Viena: ya sea haciendo el posturetis en una función o simplemente visitándola en algunos de sus tours, la Opera más famosa del mundo tiene que estar, si os si, en cualquier visita a la ciudad que se precie, de eso no hay duda. Además, a diferencia de lo que muchos piensan, se pueden conseguir entradas por hasta 3 y 4€ así que el precio no debe de ser una excusa para nadie.

·Prater: lo que antaño fue una reserva de caza para la familia real hoy es el espacio verde más grande de toda Viena y eso, aquí, es mucho decir. Además, el Parque de atracciones más antiguo del mundo se encuentra en él y es, sin ningún tipo de duda, una visita obligada, sea la época del año que sea: nadie debe perderse la oportunidad de subir a su Riesenrad, una enorme noria de madera con más de 100 años de antigüedad que hace la delicias de pequeños y grandes y desde donde se obtienen unas vistas de escándalo.

El Barrio de los Museos: Y es que en Viena no solo tienen museos sino que tienen un barrio destinado para ellos, como os quedáis? 90.000 metros cuadrados en lo que antes eran las antiguas caballerizas imperiales y que hoy acogen algunos de los museos más importantes del país como el Museo de Historia del Arte o el Museo de Histoira Natural. Sabemos que por tiempo lo tendremos jodido para visitarlos pero son una opción por si el mal tiempo hace de las suyas o por un motivo u otro, tenemos más tiempo disponible del que creemos.

Con todo, después de hacer y deshacer lo que más nos apetecía ver, llega el momento de la gran decisión: Vale la pena la Vienna Pass? Nuestra conclusión fue esta:

El Primer día lo dedicaríamos a visitar los el Palacio de Hofburg y los alrededores. Las visitas que allí queríamos realizar eran estas:

Palacio de Hofburg = 12,90€

Biblioteca Nacional Austriaca = 7€

Tesoro Imperial = 12€

Museo de los globos = 5€

Cripta Imperial = 18€

Día 1= 54,9€

Durante el segundo día le daríamos caña a los alrededores, tirando a muerte de Autobús turístico y visitando los siguientes lugares de pago:

Palacio de Schornbrunn =17,50€

Palacio de Beldevere = 22€

Noria de Prater = 12€

Dia 2 = 51,50€

Aquí se le tiene que añadir el precio del autobús que es este:

Autobús Hop On Hop Off= 39,90€

En cambio, para el tercer día, que queríamos dedicar a la Catedral de San Esteban y alrededores, al no estar incluida la entrada a esta en el Vienna Pass no nos valía la pena con lo que finalmente nos decantamos con la de 2 días con este resultado que no deja lugar a dudas:

Total entradas = 146,30€

Vienna Pass 2 días = 95€

Ahorro = 51,30€ por persona

Y esto teniendo en cuenta que aún teníamos otras atracciones en la recamara por si las moscas que también estaban incluidas así que no había duda, nos valía la pena. Además, si la pilláis Online, a menudo hay descuentos. Podéis hacerlo desde AQUÍ.

Y ahora ya si que si, con todo, teníamos lista y preparada nuestra escapada de 3 días en Viena, solo esperar que Niki Lauda o haga de las suyas y al lío: A Volar!!

Seguimos!

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