Lo recuerdo como si fuera hoy, pero que va, de hoy nada: hace 15 años ya, y se dice rápido.

Era el día en que cumplía 19 años, o lo que es lo mismo, era un crío.

Un poco loco y un mucho hasta las narices de todo lo que había acompañado ese primer año en la mayoría de edad que me empujó a cumplir, a parte de un año más, un sueño: mi Gran Sueño en América Latina.

Y es que ya había pisado, un par de veces, ese gran continente, por casualidades de la vida, la verdad, pero la cuestión es que Colombia y Cuba, mi Cuba, me dejaron prendido, locamente enamorado, y esas historias de guerrilleros barbudos, de revoluciones del siglo XX, de ideales y de justicia se me metieron en la cabeza y en esto si que no he cambiado mucho: cuando algo se me mete entre ceja y ceja, no hay quien me haga cambiar de opinión así que, con los pocos ahorros que había logrado trabajando de guarda durante un año en un refugio del Pirineo y mi por aquel entonces inseparable bicicleta me lancé a emular al Che Guevara y partí de Barcelona con la intención de recorrer toda América Latina sobre dos ruedas.

Con todo, como no tenía prisa ninguna, el viaje se fue rehaciendo a medida que pasaban los días y finalmente la bicicleta se quedó en La Habana, después de recorrer algo más de 2.000 kilómetros por esa Isla, mi Isla, en donde viví en un sueño los meses que anduve por ella.

Reconozco que me costó salir de Cuba la vida, de hecho si no hubiera sido por que ya no habían más enchufes burocráticos ni trampas inventadas con mis amigos cubanos para evitar tener que salir del país, quien sabe si toda mi vida hubiera cambiado pero al final, hubo un día que, por narices, tuve que partir.

De La Habana volé a Cancún en un vuelo de Cubana de Aviación y de allí directamente me subí en un autobús hasta San Cristóbal de las Casas, en dónde me esperaba la hija de un amigo cubano para ponerme en contacto con miembros del EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) con los que estuve 3 meses en las montañas de la selva Lacandona ayudando en todo lo que estaba a mi alcance.

De allí crucé a Guatemala, país que también me cautivó, y continué bajando: luego vinieron El Salvador y Honduras, aunque estos dos países fueron demasiado de paso como para contarlos, Nicaragua, posiblemente uno de los lugares que más me han marcado de todos los que he tenido la suerte de pisar, Costa Rica y Pana..no, Panamá no.

Estuve un par de días en un islote perdido de Bocas del Toro, pero si contamos que la mayor parte del tiempo me lo pasé borracho y que de allí no salimos para no tener que pagar las tasas de inmigración junto con la correspondiente multa por haber entrado al país de forma irregular llegamos a la conclusión de que no, no estuve en Panamá.

Vuelos baratos a Panamá

Así que con este historial, los años fueron pasando y los destinos cayendo.

Volví en alguna que otra ocasión a Latinoamerica pero sobretodo mi mirada se volvió hacia el este, hacia Asia para, más tarde, caer en África.

Pero a pesar de todo, a pesar que desde esos días que pasé por América Latina han sido muchos los destinos que he pisado, de todos los tipos y colores, a pesar de haber visto las montañas más altas de la tierra delante de mi, de haber llorado con atardeceres de ensueño o de haber contemplado los animales más preciosos de este planeta en libertad, siempre, en el fondo de mi corazón, América Latina ha estado allí, latiendo, esperando el momento de volver a llamarme, una vez más, y yo, pues claro, encantado de volverla a ver.

Es por todo eso, por esa historia de amor que tengo con ese continente y para querer cerrar un circulo que se abrió hace muchos años con Centroamérica que lo dudé más bien poco cuando, después de volver de Kenia y en plena depresión existencial Post Viaje de la parra, apareció delante mio un vuelo para Semana Santa que nos llevaba desde Barcelona a Panamá por menos de 400€!

Era el momento perfecto, además Adri nunca había estado en ningún país caribeño y, mirando fechas, si nos comíamos 8 días de vacaciones podíamos estar recorriendo el país del Canal durante algo más de dos semanas, y en Abril!! Sin duda todos los caminos nos llevaban a Panamá así que quien soy yo para desafiar al destino, no??

  • Compro?
  • Compra…

Preparativos para un viaje a Panamá

Con todo, de manera inesperada, sin duda la mejor de las maneras, empezaba esa fase de los viajes que tanto me gusta y es que, en verdad, pasamos más tiempo preparando un viaje que luego en él así que, al menos, disfrutemos de esos momentos como si del propio viaje se tratara. Además, cada vez tengo más claro que un lugar se descubre bien si sabes donde estás, si conoces su historia, su pasado, su presente y, si puedes, hacia donde va su futuro.

Lo que vivimos nos convierte en lo que somos y lo mismo ocurre con los países y regiones del mundo, nada es por casualidad, es por eso que cada vez me gusta más empollarme esos motivos que llevan a un lugar ser lo que es, para poderme crear luego una opinión propia, fundada, aunque sea un poco, con una base real y no quedarme en los tópicos – ay que pobrecitos que son, o -mira que son felices con poco. Estas mierdas cada vez me dan más grima, la verdad.

Con todo, teníamos muchos meses aún por delante para ello y, también, como no, par los preparativos de un viaje que, aunque a diferencia de otros no tenía demasiadas complicaciones, si que queríamos intentar sacarle el máximo partido posible a nuestro paso por él con lo que las cosas las queríamos llevar miradas y remiradas.

Visado para entrar a Panamá

En este sentido, lo primero, como siempre, es mirar los requisitos de entrada para el país.

Por suerte, como ocurre en todos los países latinoamericanos, al viajar con pasaporte español esto es algo de lo que no nos hemos de preocupar ya que no se exige visado alguno para entrar. Lo único, que tu pasaporte tenga una vigencia de, como mínimo, 6 meses y listo. En algunos casos también te pueden exigir que demuestres que tienes fondos suficientes para subsistir en el país (con mostrar una tarjeta de crédito debería valer) y que tienes un billete de salida de este aunque, a toro pasado, reconozco que, a nosotros, no nos miraron ni una cosa ni otra.

Vacunas para Panamá

Una vez teníamos claro que el tema burocrático (reconozco que es lo que más pereza me da de cualquier viaje) no nos iba a dar problemas, era momento de mirar si debíamos pasar por medicina tropical o no, algo que tampoco es que sea el santo de nuestra devoción, la verdad, sobretodo por la crujida que te pegan al pasar por caja.

Por suerte, con nuestros anteriores viajes ya tenemos en el cuerpo todos los virus, antivirus y yo que se que más habidos y por haber con lo que todas las vacunas recomendadas para viajar a Panamá (no hay ninguna obligatoria con excepción de la vacuna de la fiebre amarilla y solo en el caso de que vengas de un país donde esta sea endémica) ya corrían por nuestro sistema inmunológico. Estas son, a parte de la de la Fiebre Amarilla, que esta, al ser solo una vez en la vida, lo mejor es ponértela cuanto antes y ya te olvidas de ella, la de la Hepatitis A y B y las clásicas de la fiebre Tifoidea y el Tétanos.

En cuanto a la Malaria, solo existe un riesgo importante si se visita la zona del Darién (ese gran tapón verde que separa Panamá de Colombia y, con ello, parte América Latina en dos), que por desgracia no iba a ser el caso, y un riesgo menor en algunas pequeñas zonas del archipiélago de Bocas del Toro con lo que rápidamente descartamos el Malarone (ya lo tendremos que tomar si o si este verano en Uganda). De todas formas, este tema es un tema la suficientemente importante como para preguntar a vuestro medico antes de ir ya que todo puede cambiar y luego no quiero reproches de ningún tipo: medico medico, yo no soy.

Nuestro itinerario para un viaje de 15 días a Panamá

Y por fin, llegó el mejor momento de toda la fase de los preparativos, que no es otra que la de montar el itinerario que vas a seguir, lo que viene siendo Viajar desde el Sofá de tu casa, transportándote una y mil veces a ese destino, armando y desarmando, haciendo y deshaciendo, esos días que vas a pasar allí.

Con todo, podría parecer que algo más de dos semanas para recorrer un país de un tamaño similar al de Irlanda deberían ser suficientes pero hemos de tener en cuenta que estamos hablando de uno de los países con mayor biodiversidad del mundo (para que nos hagamos una idea: Panamá alberga, por kilómetro cuadrado, 21 veces más especies de plantas que, por ejemplo, Brasil), que está bañado por dos mares, el Caribe y el Pacifico, y que en ellos se encuentran algunas de la islas más hermosas que hay sobre la faz de la tierra, que tiene una capital, Ciudad de Panamá, que se ha convertido en una de las ciudades más atractivas de Centroamérica, sino la que más, y que su territorio está cubierto por densas selvas, algunas aún inexploradas y atravesado por altas cordilleras, de esas vestidas de verde y que rasgan las nubes, en donde uno puede disfrutar del frescor de las montañas mientras uno busca cascadas perdidas entre frondosos bosques tropicales.

Así que de esta manera, viajando desde casa, a casi 8.000 kilómetros de Panamá, fuimos poco a poco dando con la tecla que estábamos buscando para completar un itinerario que nos gustara, en el que pudiéramos ver todo lo que nos habíamos propuesto y que combinara el ritmo frenético de un viaje de descubrimiento como este con el poder disfrutar, también, del placer de no hacer nada en alguna playa desierta, como viene siendo ya habitual en nosotros.

El resultado, pues el siguiente:

· Ciudad de Panamá (19, 20 y 21 de abril): Nuestra puerta de entrada a este país es lo suficientemente interesante como para dedicarle, mínimo, un par de días enteros. En su precioso Casco Antiguo y en el Panamá Viejo podemos ver la herencia colonial que dejaron los españoles, que fundaron, aquí, su primer asentamiento en América Latina.

Pero Ciudad de Panamá no vive, ni por asomo, de su pasado y tenemos su más claro ejemplo en el Downtown, al más puro estilo Yankee, propiciado, en parte, por los enormes beneficios que les aporta una de las mayores obras de ingeniería jamás realizada y el motivo por el que mucho gente conoce este país: el Canal de Panamá.

Además, a pocos minutos en coche del centro de la ciudad podemos empezar a familiarizarnos con la fauna del país y caminar entre perezosos, monos y tucanes en el Cerro Ancón o en el Parque Natural Metropolitano.

· Archipiélago de Kuna Yala (22 y 23 de abril): Ubicado en la provincia autónoma del mismo nombre y gestionado por los Kunas, encontramos uno de esos paraísos de postal también conocido como San Blas: 365 islas, una para cada día del año, donde los cocoteros rozan las aguas transparentes del Caribe en playas vírgenes donde lo único que uno oye es el rumor del mar y poco más.

· Parque Nacional de Coiba (24 y 25 de abril): Conocidas como las Galápagos de Centroamérica, este archipiélago formado por varias decenas de islas e islotes se ha mantenido inalterado durante años, en parte gracias a un penal que se construyó en la isla principal, y a causa de eso se ha convertido en una especie de Mundo Perdido en donde se pueden ver varias especies endémicas así como otras que hace siglos que no se ven en el continente.

Y no solo eso: sus fondos rebosan de vida marina en donde las tortugas y los tiburones son los protagonistas. Completamente imprescindible.

· Parque Nacional Marino del Golfo de Chiriquí (26 de abril): Sin duda un desconocido para la mayoría de personas que visitan Panamá, supimos de él por una publicación de Facebook que nos invitó a investigar más y descubrir que se trataba de un paraíso escondido donde sentirse un auténtico naufrago en una isla desierta.

Además, uno de los mejores lugares en el mundo para ver de cerca ballenas jorobadas aunque, por desgracia para nosotros, no en las fechas en que nosotros viajamos.

· Boquete (27 de abril): Situado en plena Cordillera de Talamanca, a los pies del Volcán Barú, la montaña más alta de Panamá, Boquete se ha convertido en el centro neurálgico de las actividades al aire libre de Panamá. Ubicada a más de 1500 metros sobre el nivel del mar, los densos Bosques Nubosos que la rodean son el terreno de juego ideal para explorar la fauna y la flora del país, como el esplendoroso Quetzal.

Rafting, escalada, circuitos de Canopy, puentes colgantes o actividades más relajantes pero igual de interesantes como visitar una plantación de café, el producto estrella de la región, están en un catalogo para el que se necesitarían semanas enteras.

· Archipiélago de Bocas del Toro (del 28 de abril al 3 de Mayo): Y claro, Bocass. Si alguien conoce algo de Panamá que no sea el Canal, posiblemente será este archipiélago, situado a pocos kilómetros de la frontera con Costa Rica, en pleno Mar Caribe, que se ha convertido en uno de esos lugares míticos que han ido pasando de boca en boca entre los viajeros desde hace generaciones.

Formado por varias islas principales y por un sinfín de islotes, ofrece lugares para todos los públicos: desde playas saturadas de guiris borrachos que cruzan el charco para hacer lo mismo que podrían hacer allí pero más barato, hasta sitios en donde el tiempo se ha detenido y no importa nada más que el aquí y el ahora. Donde creéis que iremos nosotros??

Con todo, reconozco que, posiblemente, ha sido uno de los viajes en que más nos ha costado decidirnos por una ruta y es que mientras la creábamos iban apareciendo lugares que también queríamos ver y más y más y más y claro, el tiempo daba para lo que daba pero ahora, ya desde casa, reconozco que creo que nuestro itinerario ha sido más que acertado y que ha mezclado, a la perfección, todo aquello que buscábamos cuando hicimos click en la APP de Iberia para dar el pistoletazo de salida a este viaje.

Y es que si, lo que creíamos: Panamá nos enamoró, pero eso os lo iré contando en las siguientes entradas, de acuerdo??

Seguimos!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .