21 de abril de 2019

El Parque Natural Metropolitano

Con la lección bien aprendida de ayer en el Cerro Ancón, donde el calorazo que caía a plomo casi nos deja pajaritos y ayudándonos del aún presente Jet Lag, eran apenas las 7 de la mañana cuando nos subíamos al Uber de turno para que nos acercara a uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer de Ciudad de Panamá: el Parque Natural Metropolitano.

Este Parque, ubicado al norte de la ciudad, es un espacio natural de 265 hectáreas que protegen un bosque tropical en donde se pueden ver, entre otros animales, osos perezoso, monos titíes, coatís o ciervos de cola blanca y es una excelente manera de desconectar del bullicio de la ciudad y, lo mejor de todo, a menos de 10 minutos de esta.

Así que con estas nos plantamos en el Centro de Visitantes, donde nos recibieron los trabajadores del Parque y, después de pagar los 5$ que cuesta la entrada para los extranjeros, nos dieron las instrucciones pertinentes para hacer nuestro paso por allí una experiencia lo más agradable posible.

En total existen 5 senderos perfectamente delimitados dentro del Parque, todos perfectamente señalizados y en los que es completamente imposible perderte, ya que continuamente uno va encontrando distintos carteles y señalizaciones para tal fin.

Al ir temprano, nuestra idea era la de mirar de ir enlazando unos con otros ya que el más largo tiene poco más de un kilómetro de longitud hasta llegar al punto más alto, a unos 150 metros de altura y que ofrece unas vistas privilegiadas ya no solo de Ciudad de Panamá sino también de toda su bahía e incluso del Canal, que sería nuestra próxima parada en el día de hoy.

Empezamos por el Sendero de Los Caobos, como nos recomendaron los trabajadores del Parque, ya que al ser uno de los que más desnivel tiene mejor hacerlo ahora que el calor aún no apretaba que a la vuelta, que aunque fuera solo un par de horas más tardes, el sol ya estaría haciendo de las suyas.

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Iniciando el Sendero de Los Caobos

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Además, el ir a primera hora, a parte de para evitar las horas de más calor, es para aprovechar las horas en las que los animales, en general, están más activos, y buena prueba de ello la tuvimos en el siguiente sendero, el de El Roble, cuando al llegar a un punto de información, nos encontramos con un vigilante que nos mostró hasta 4 osos perezosos distintos en apenas 50 metros de terreno, algunos a muy baja altura, hecho que hizo que nos quedáramos hipnotizados viendo si danzar pausado, yendo de una rama a otro con esos movimientos tan entrañables.

Sin duda, el poder ver y disfrutar de esto a tan solo unos minutos de la ciudad era una de las cosas que más nos estaban sorprendiendo de Ciudad de Panamá y algo que le estaba haciendo ganar puntos a marchas forzadas, y es que las imágenes de animales en libertad es una de las cosas que más nos gustan, sino la que más, de esto de viajar por el mundo, para que nos vamos a engañar.

Desde aquí empezábamos el Camino del Mono Tití y a pesar de que se llama así por la presencia de estos animalitos en algunas partes del sendero, esta vez no tuvimos la suerte de dar con ellos aunque si con otro de los habitantes de estos bosques, los coatís, que campan a sus anchas por los margenes de los caminos en busca de insectos que llevarse a la boca, ajenos completamente a tu presencia. Otro animal más que habíamos descubierto en Panamá!

Con todo, poco más tarde de las 9.30 de la mañana llegábamos al punto más alto del Parque, un tanto desvirtuado, todo se ha de decir, por la presencia de enormes antenas de radiocomunicación, y emprendíamos el regreso de vuelta esta vez por el Sendero la Cienaguita, donde nos cruzamos con algún que otro Ñeque, que ya conocimos ayer, para en poco más de media hora estar de vuelta al Centro de Visitantes del Parque, ya bajo un sol de escándalo y eso que apenas eran las 10:30 de la mañana. La verdad es que incluso, de llegarlo a saber, hubiéramos venido un poco antes y todo, y es que aquí, cuando pica, pica de verdad.

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Pero si algo tiene el trópico es que de la misma manera que estás a punto de deshacerte a las 11 del mediodía, a las 11:30 puede estar cayendo el diluvio universal y eso mismo fue lo que nos pasó nada más poner un pie,de nuevo, en el Casco Antiguo de la ciudad.

Por suerte nos pilló tomándonos un mojito en un garito muy currado que hay cerca de la Plaza de Francia con unas vistas a la Bahía cojonudas pero, aún así, lo que ocurrió fue tremendo.

Primero empezó como una leve brisa, de la nada, y es que cuando entramos al local el sol aún brillaba y de hecho entramos para refrescarnos un poco de la que estaba cayendo, pero lo dicho, de repente se giró una leve brisa que, en menos de 10 minutos, se convirtió en un viento huracanado acompañada de truenos y relámpagos que caían prácticamente encima nuestro y una densa cortina de agua empezó a caer como si no hubiera un mañana.

Al principio hacía hasta gracia y sirvió para quitarnos el bochorno de encima pero coño, no paraba con lo que solo teníamos dos opciones, o seguir allí tragando mojitos hasta pillarnos un buen pedo, o movilizarnos y continuar ruta, cosa para la que Uber, todo se ha de decir, va de perlas y es que no te tienes ni que mover, solo pides que te vengan a buscar y lo único que te mojas es en los 3 metros que van desde la puerta del bar hasta dentro del coche.

Pero lo dicho, la cosa no acabó aquí y es que una tras otra, nos fuimos encontrando con calles cortadas e inundadas en donde la gente aprovechaba para pegarse un chapuzón en ellas como si de una piscina se tratase y la cosa no tenía mucha pinta de parar con finalmente, y viendo que en la calle no se podría estar, decidimos acercarnos a El Cangrejo para probar la comida panameña en uno de los sitios más conocidos de la ciudad para ello, El Trapiche, donde estuvimos comiendo y bebiendo hasta que el cielo dejó de gritar, un par de horas más tarde aún, aunque a tiempo para poder ver en todo su esplendor lo que es seguramente el lugar más imprescindible de toda visita a Ciudad de Panamá: su Canal.

El Canal de Panamá

Y es que si hay un motivo por el cual mucha gente conoce Panamá es, sin duda alguna, por su Canal y, ojo, que no es para menos y es que estamos hablando de una de las obras de ingeniería más espectaculares hechas por el hombre y es que si a simple vista unir dos mares atravesando 80 kilómetros de tierra firme ya parece una locura, si tenemos en cuenta que eso hace ya más de 100 años que se llevó a cabo, entonces ya podemos empezar a situar el Canal en el lugar que le corresponde.

En verdad, fue ya a Carlos V a quien se le ocurrió la idea y pidió elaborar un plan para ver si era viable conectar los dos océanos pero no fue hasta el año 1880 que los franceses, subiditos por su éxito en la construcción del Canal de Suez, se liaron la manta a la cabeza y empezaron a cavar una zanja que, a través de densas selvas y montañas, abriera una ruta fluvial con un resultado bastante nefasto: se calcula que más de 22.000 personas murieron en el intento, la mayoría de ellos de malaria y fiebre amarilla, hecho que les llevó a desistir y dejar paso a los americanos que, a principios del siglo XX y con la lección aprendida, lo consiguieron finalizar.

Hoy en día es, sin duda, una de los activos más valiosos de Panamá y lo que lo ha colocado en el mapa, a parte de revertir en miles de millones de dolares cada año para el país y es que por él navegan anualmente unas 14.000 embarcaciones, que se espera superar con creces debido a la última ampliación llevada a cabo en 2016 y si tenemos en cuenta que la media de lo que paga un barco para cruzar por aquí es de unos 200.000$ (se calcula en base a su tamaño y carga, llegando algunos gigantes de los mares a pagar más de un millón de dolares por pasar) podemos hacernos una idea del porque del orgullo de los panameños.

Con todo esto, una visita al Canal de Panamá es algo totalmente imprescindible y, para ello, el mejor lugar es la Esclusa de Miraflores, a unos 15 kilómetros de la capital y en donde podemos ver y entender como funciona todo este tinglado.

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Un dato importante es que si queremos ver los grandes buques pasar, hay unos horarios que van desde primera hora de la mañana hasta las 9:00 y luego ya a partir de las 15:00 de la tarde, que es cuando vuelve a haber movimiento en el Canal. El motivo? Pues la verdad es que no tengo ni la más remota idea aunque supongo que las mareas tendrán algo que ver, pero oye, no me hagáis mucho caso por que eso es cosecha mía.

De esta forma, después de comer y ya con el tiempo un poco más calmado, sin gente haciendo largos en las calles y esas cosas, un Uber nos llevaba hasta ellas y, después de pagar los 20$ que cuesta la entrada, accedíamos al recinto donde un museo bastante currado nos explicaba la historia de esta mega-construcción de una forma más o menos amena para, luego, subir hasta la cuarta planta del edificio y, después de abrirnos paso un poco a codazos hasta llegar a la cotizadas barandas, esperar que llegarán los barcos y, con ellos, el ansiado espectáculo.

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Esta esclusa, la de Miraflores, sigue siendo la original, de 1914, y el sistema es el siguiente: primero llegan las embarcaciones hasta el Canal propiamente dicho después de unas 8 horas de navegación desde que superaron la primera esclusa, en el caribe, la de Gatún. Una vez aquí se ponen en fila uno detrás de otro hasta que llega el momento de cerrar la esclusa a su paso, en ese momento están atrapados entre dos de estas enormes puertas de acero y es cuando se hace bajar el nivel del agua de un lado para subir el del otro usando para ello, unicamente, la gravedad. Todo esto lo vas viendo, pero es un proceso bastante lento, la verdad, hasta que, con el nivel a ambos lados ya igual, se abren las esclusas y ya lo tenemos, el océano pacifico a tiro, nos acabamos de ahorrar unas 3 semanas de navegación. Nada mal, no??

En nuestro caso han cruzado primero un par de embarcaciones recreativas junto con un trimaran de competición y luego ya dos enormes buques de bandera singapureña, uno cargado de coches y otro de fuel. La verdad es que es curioso y aunque se hace un poco lento, como decíamos al principio, es algo imprescindible que se tiene que ver si visitas Panamá, no te queda otra.

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Todos listos esperando su turno

Al final, con todo, un par de horas han sido la que no hemos tirado allí y eso que no hemos visto una película que pasan cada hora, protagonizada por Morgan Freeman y que te cuenta un poco más también todo esta historia pero que, según nos ha contado el conductor de Uber que no ha traído hasta aquí, no vale la pena si le prestas atención al museo pues, según él, es lo mismo pero para vagos.

La Calzada de Amador

Así que de esta manera, nuestra estancia en Ciudad de Panamá iba tocando a su fin pero no queríamos irnos de ella sin antes pasarnos por un lugar que mucha gente nos había recomendado y al que hace apenas unas horas, cuando nos caía encima el diluvio universal, pensábamos que no podríamos ir: la Calzada de Amador.

Se trata de uno de los extremos de la Cinta Costera que ayer ya recorrimos y que une cuatro pequeñas islas situadas en la entrada del Canal de Panamá: Naos, Culebra, Perico y Flamenco.

Esta parte de la bahía, que en su día fue propiedad estadounidense para proteger el Canal, hoy en día es un lugar muy frecuentado por los habitantes de la ciudad, que lo usan para correr o ir en bicicleta, o simplemente para pasear cuando el sol ya no cae a plomo, viendo las decenas de barcos que esperan su turno para cruzar por un lado y el espectacular Skyline y el Casco Antiguo de la ciudad por el otro.

Nosotros nos bajamos a las puertas del BioMuseo, un característico edificio de colores diseñado por Frank Gehry (el mismo que, entre otros edificios, diseñó el Guggenheim de Bilbao) que alberga un museo dedicado a la enorme biodiversidad del país. Habíamos leído en mucho lugares de lo recomendable que era entrar en él pero finalmente lo descartamos por el simple hecho de que eran las 16:00 de la tarde pasadas (y cierran a las 17:00, cosa que nunca entenderé, la mierda de horarios de los museos en general) y que el precio de la entrada es de 25$ nada más y nada menos, con lo que si se pagan, que como mínimo nos podamos explayar.

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La entrada del BioMuseo

En lugar de eso, y aprovechando que incluso el sol, aunque ya no tan criminal por la hora, empezaba a asomar la cabeza, pasamos nuestras últimas horas en Ciudad de Panamá paseando sin ninguna prisa por su calzada, mientras decenas y decenas de pelícanos pardos chocaban a toda velocidad contra el agua de la bahía en busca de su cena, para terminar saboreando una Balboa helada en uno de los muchos chiringuitos que hay una vez llegas al final de la calzada y que al ser domingo estaban a reventar de lugareños aprovechando las últimas horas del fin de semana.

La verdad es que es un lugar ideal para disfrutar de la vida local, aislarte un poco del turístico Casco Antiguo y ser, simplemente, uno más.

Y ahora ya si que esto se terminaba, solo nos quedaba volver a nuestro apartamento, dejar la mochila lista para mañana (a las 4:00 de la mañana salimos rumbo a Guna Yala) y despedirnos como toca de la Ciudad Vieja, que es andandola, como tantas y tantas veces hemos hecho estos 3 días que hemos pasado en ella, sin rumbo.

Eso si, nos vamos con la sensación de que uno o dos días más le hubiéramos hecho a la ciudad, para visitar el cercano Lago Gatún, por ejemplo, o simplemente para empaparnos más de este cosmopolita rincón de América Central.

Pero ya sabemos como va esto, no?

Nosotros seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en Ciudad de Panamá:

Como no podía ser de otra manera, en Ciudad de Panamá las opciones para dormir son prácticamente ilimitadas y es que, no en vano, es una de las ciudades más visitadas de toda Centro América, ya sea para negocios como para hacer un poco el guiri con lo que las opciones se mueven en todos los rangos: desde dormitorios compartidos a grandes lujos, todo lo vas a encontrar aquí.

A la hora de decidir dónde dormir en Ciudad de Panamá, lo primero que tenemos que tener en cuenta es en que zona queremos hacerlo y es que hay dos áreas claramente diferenciadas: una es el Casco Antiguo, donde los alojamientos son básicamente antiguos edificios coloniales reformados y la otra es el barrio de El Cangrejo y los alrededores, en donde la tónica son los enormes edificios construidos hacia arriba, más modernos y funcionales que los del Casco Antiguo.

A diferencia de lo que pueda parecer, los del Casco Antiguo son bastante más caros que los de El Cangrejo, donde la gran oferta que hay hace que los precios sean bastante más competitivos que en el centro histórico de la ciudad, donde lo que hay es lo que hay y pueden apretar más con las tarifas.

Nosotros teníamos claro que queríamos dormir en el Casco Antiguo para así poder vivir el ambiente de este a todas horas pero también teníamos claro que no queríamos pagar una pasta (la mayoría de alojamientos empiezan sobre los 150$/200$ la noche así que nos costó lo nuestro encontrar un alojamiento que cumpliera con los requisitos pero, finalmente, y cuando ya nos empezábamos a resignar a tener que salir del centro, lo encontramos.

Se trata de un Airbnb situado en la 6a oeste, a 2 minutos andando de la Plaza de la Independencia, en un antiguo edificio reformado, que da a la bahía, y donde un enorme árbol de mangos te provee del desayuno cada mañana. La verdad es que la ubicación es ideal, pero es que además dentro de tu apartamento no oyes absolutamente nada, y por la mañana son los pajarillos quien te despiertan.

Y lo mejor de todo, a un precio cojonudo: 35€ por noche.

La verdad es que es un sitio para recomendar encarecidamente y que además, con el tiempo, irá mejorando aún más ya que están en proceso de crecimiento, adecuando más habitaciones y apartamentos del edificio.

Aquí tenéis el link por si queréis echarle un ojo.

En este viaje también probamos como es eso de dormir en El Cangrejo y es que para la última noche, antes de coger nuestro vuelo a casa, pasamos una noche en Ciudad de Panamá y para comodidad elegimos pasarla en uno de esos hoteles de los que os hablaba antes, concretamente el Tryp by Wyndham Panama Centro.

Edificio de 15 plantas (ni de lejos es de los más altos que hay por allí), moderno, con una habitación más grande que mi casa y con una piscina en la azotea para combatir el calor y que, muy acertado, abre de 6 de la mañana hasta las 22 de la noche, con lo que te puedes meter a remojo a casi cualquier hora.

Un hotel cojonudo y practico, sobretodo después de tantos días en una cabaña abierta en Bastimentos como llevábamos pero un hotel, en definitiva, que te puedes encontrar en cualquier parte del mundo. De todas, formas, recomendable para antes de pillar el avión de vuelta. Para vivir el Panamá autentico, el Casco Antiguo, sin duda.

El precio, 58$ la doble con desayuno.

· Dónde comer en Ciudad de Panamá:

Ciudad de Panamá debe ser la ciudad de toda Centro América con más opciones de comer por metro cuadrado y es que toda ella está llena de restaurantes, de todo tipo y para casi todos los bolsillos. Desde restaurantes de lujo de chefs de renombre internacional y que te sacan un ojo al pagar hasta pequeñas fondas que llevan sirviendo el mismo plato de arroz y frijoles desde el siglo XIX y aunque nos gustaría probarlos todos, hemos de escoger y, si entre todos ellos tuviera que escoger un lugar para comer este sería, sin duda, su Mercado de Mariscos.

No es ni de lejos el lugar donde sirven la mejor comida, ni el más limpio de todos, y las fotos que uno puede hacerse allí distan mucho de lo que se conoce por postureo pero es, a mi entender el más autentico de todos: se trata de un Mercado donde uno puede darse un paseo (abstenerse los que lo pasen mal con los olores fuertes) para luego dejarse caer en alguno de los muchos garitos que lo rodean, todos iguales, del mismo tamaño y con los mismos menús y os preguntaréis, como escoger uno entonces? Muy fácil, no lo elegirás tu sino que él te elegirá, y es que cada uno tiene su ejercito de captación, que nada más establecer contacto visual con ellos van a por ti como un tiburón a la sangre así que lo mejor, dejarse llevar.

Una vez allí disfrutar del ambiente, de la música, del sentido del humor de los panameños, de la charla que os darán y claro, de su comida: Ceviche mixto (Corvina, pulpo, gambas) y un enorme Pargo Rojo acompañado de yuca frita con un zumo de fresas XXL y 3 Panama heladas por 39$. Para los precios que hay por aquí, muy barato, la verdad. Imprescindible.

Otro lugar que visitamos fue el Santa Rita, en el Casco Antiguo, y es que desde que pisamos Ciudad de Panamá que no habían hecho más que recomendarnos este garito que hace comida…española!! Si, si, tal cual leéis, y es que lo regento, según entendimos, una pareja española-argentina y fusionan las dos comidas con platos típicos panameños. El local está de lujo, muy currado y la comida realmente es para recomendar. Pica un poco, eso si, pero vale la pena. Me parece raro poner esto aquí pero…a destacar sus Bravas y su Pescado adobado a la andaluza!!

Si lo que queremos, en cambio, es comida típica panameña, el lugar más conocido para ello es El Trapiche en el barrio de El Cangrejo (aunque hay otro en el Centro Comercial de Albrook). Aquí lo suyo es pedirse la Fiesta Panameña y probar, de una sola vez, todas las especialidades que hay en la cocina del país: Sancocho, ropa vieja, arroz con pollo, tamal de olla, yuca frita, carimañola, patacón, almojábano y chicharrón. Si, si. Tal cual. Todo para un campeón como yo. La verdad es que está de muerte pero eso si, no hagáis luego muchos planes: moriréis.

Otro lugar que nos recomendaron varias veces y al que finalmente terminaos por ir es el restaurante Los Gauchos, también en El Cangrejo. Se trata de un restaurante argentino donde la carne es la protagonista y imaginaros si tiene fama que hasta en Bocas del Toro nos hablaron de él.

Y si, reconozco que vale la pena: nosotros fuimos con un pareja de amigos que hicimos en Bastimentos, chilenos ellos, con lo que de carne saben un rato, y la verdad que lo gozamos, además después de tantos y tantos días a base de pescado. Eso si, pica un poco. Pero para una centia especial pues ya cuadra.

Estos son los lugares de los que puedo hablar por haberlos probado, pero lo que decía antes, de haber, hay centenares más, incluso mejores, seguro. Así que ya sabéis, si conocéis de alguno, se agradecería que lo compartierais.

· Cómo moverse por Ciudad de Panamá:

Nosotros para este viaje hemos decidido tirar de Uber y es que, si bien con paciencia puedes ir andando a la mayoría de lugares que hemos visitado (igual a todos menos a Panamá Viejo, que a parte de estar a tomar por culo, tienes que cruzar algún que otro barrio digamos que conflictivo para llegar) te da la ventaja de que puedes refugiarte durante un rato al menos del intenso calor que cae y además de la practicidad que te da el poder pedir un coche en el momento y en el lugar que sea y el saber ya de salida el precio exacto de la carrera, sin tener que entrar en los regateos propios de los taxistas y, la verdad, que más contentos no podemos estar: no hemos pagado más de 5$ por ninguno de los trayectos que hemos hecho y lo máximo que hemos tenido que esperar ha sido como mucho 3 minutos así que mejor imposible. 100% recomendado. Sin duda. Eso si, necesitas haberte hecho antes con una Tarjeta SIM para poder tener datos en el celulal.

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