19 de Agosto de 2019

Llegar a la región de Kasenyi, a orillas del Lago George, tiene lo mismo de mágico que de tétrico.

Estamos hablando de la sabana más salvaje y cruda, quemada bajo un sol abrasador, carente de vida a simple vista, llena de muerte también.

Estamos en territorio de leones, de los Leones de Kasenyi, que llevan años viviendo en esta extensión del Parque Nacional de Queen Elizabeth a la que hemos llegado cuando el sol ya empezaba a aflojar desde Kasese, la puerta de entrada al Parque desde el norte.

IMG_20190819_153132-01.jpeg

Este Parque, que se extiende a lo largo de 2.000 kilómetros cuadrados entre los Montes Rwenzori y el Lago Edward, en la frontera con el Congo, es el más visitado de todo el país y en parte es debido a la gran variedad de paisajes que alberga, con extensas sabanas como las que estamos contemplando en este instante, pero también con grandes zonas forestales, cráteres volcánicos de antiguas erupciones convertidos hoy en día en lagunas, lagos y llanuras, que albergan, según nos cuenta nuestro guía, casi un centenar de especies de mamíferos distintas, entre los que no faltan elefantes, búfalos, leones, leopardos o hienas, por poner un ejemplo.

Y os juro que, ahora mismo, eso, cuesta de creer.

Y es que enfrente nuestro solo existe la desolación más absoluta, como si de un campo de batalla se tratara: la hierva, quemada por el sol y sobre ella, decenas de esqueletos, el único signo de que, en algún momento, aquí hubo vida.

Muy de vez en cuando, nos encontramos con algún grupo de cobos de Uganda que nos miran pasar en tensión, como si el peligro, aquí, fuera constante, y aún más de vez en cuando, con algunos búfalos que descansan a la sombra de los pocos arboles que se encuentran por aquí.

P8191051-01.jpeg

P8191054-01.jpeg

P8191068-01.jpeg

Reconozco que, viniendo de Murchison Falls, la llegada al Queen Elizabeth estaba siendo un poco decepcionante, pero según dicen, precisamente el lugar donde estábamos es una de las zonas en donde uno puede avistar leones con más facilidad, y de su existencia nos daban buena fe las decenas y decenas de esqueletos con los que nos íbamos cruzando pero de leones, por el momento, ni rastro.

Lo que si que se ven, y mucho, son hipopótamos en las orillas del Lago George, hecho que nos da un poco de tregua y nos permite hacer algo de tiempo para ver si los felinos deciden salir de su escondite.

La verdad es que estos animales son de lo más curioso, con lo buenos y dóciles que parecen a simple vista, a uno le cuesta creer que sea uno de los animales que más muertes causa en toda África y es que son muy, pero que muy territoriales, y si pisas su terreno, la has cagado pero bien.

Muestra de ello son las peleas que protagonizan entre ellos, y eso si que, al menos, tenemos la suerte de presenciar, parecen que no se hagan nada, pero poco a poco vas viendo como el agua se va tiñendo de rojo, y te das cuenta que, bromas, las justas.

P8201122-01.jpeg

P8201123-01.jpeg

P8201129-01.jpeg

P8201112-01.jpeg

P8201119-01.jpeg

P8201121-01.jpeg

Con todo, el tiempo iba pasando y los distintos vehículos que hasta allí se acercaban lo hacían con las manos vacías y sin información de fiar: unos decían habían visto a los leones cazar en un extremo del sector, pero cuando nos movíamos hacia allí aparecía otro que decía justo todo lo contrario, con lo que de poco nos servía hasta que a Meddie se le hincharon los cojones y es que algo no le cuadraba con lo que, sin mediar palabra, dio un giro de 180 grados y volvió hacia donde estábamos antes, una corazonada quizás, no lo sé, el hecho es que de repente detuvo el coche y premio: allí estaban, tres leonas, en la distancia, ajenas a todo y a todos, perfectamente camufladas con la hierva tostada por el sol, mirando como los jeeps de los turistas pasaban una y otra vez por delante suyo, buscándolas, sin reparar que las tenían en frente de sus narices.

Y lo mejor de todo, las teníamos para nosotros solos.

P8191075-01.jpeg

P8191079-01.jpeg

P8191077-01.jpeg

La verdad es que no sé que narices hizo a Meddie darse la vuelta, solo se que lo hizo y que a partir de ese momento lo miré con otra cara y es que gracias a eso estábamos yéndonos en busca de nuestro alojamiento con una sensación en el cuerpo que no tenía nada que ver con la que apuntaba durante toda la tarde y es que de esto se trata precisamente un Safari, de esperar, de tener paciencia y, muchas veces, de perseverar y por encima de todo, tener claro que todo, absolutamente todo, puede pasar.

Cono todo, el día llegaba a su fin cuando llegábamos al Queen Elizabeth Bush Lodge, uno de los alojamientos que habíamos elegido nosotros, situado encima del Canal de Kazinga, y en donde, nada más llegar, ya nos dejaban las cosas claras: estamos en territorio de elefantes, búfalos e hipopótamos, viven aquí, y a diario cruzan estos terrenos para llegar al Canal a beber o darse un baño así que queda absolutamente prohibido salir de las cabañas solo, bajo peligro de muerte.

IMG_20190820_132808-01.jpeg

Así de taxativos eran y, la verdad, motivos no les faltaban, pero era eso precisamente lo que habíamos venido a buscar, no la muerte, ojo, sino el poder convivir con algunos de los animales más espectaculares de la tierra y, para ello, ese era uno de los mejores lugares del Parque.

Además, el sitio en si, ya era espectacular, con un fuego a tierra alrededor del cual se repartían las mesas para la cena, y cada uno con su cabaña alejada de la siguiente, para tener aún más esa sensación de libertad y soledad a partes iguales.

IMG_20190820_191531-01.jpeg
Esperando la cena…y las visitas

Aunque a decir verdad, de soledad poca, y es que apenas tuvieron que pasar un par de horas para que los habitantes del Parque empezaran a desfilar por nuestro lado, y a convertir, la noche, en un festival de gruñidos, soplidos y sonidos varios que nosotros, en la seguridad de nuestras cabañas, nos esforzábamos en descifrar.

20 de Agosto de 2019

Pero como ayer decíamos, esto de los Safaris no deja de ser una lotería, y por muy bueno que sea tu guía, por mucha experiencia que tenga, cuando no toca, no toca, y de eso nos dimos cuenta después de una mañana desesperante de nuevo por Kasenyi, a donde llegamos prácticamente aún de noche, en ese momento en que la sabana cobra vida, y de donde nos fuimos varias horas después igual que entramos, con las manos vacías y la motivación por los suelos y es que a pesar de que los felinos son, sin duda, las estrellas de todo Parque Nacional de África, los demás animales son los que realmente les dan vida, ya sean antílopes, elefantes, jirafas o lo que sea y aquí, en Kasenyi, de eso, pocos: algún Cobo de Uganda y algún que otro Cobo de Agua y poco más y claro, si no tienes la suerte de cara como ayer y te vas habiéndote comido un colín, pues la valoración es pobre.

Para eso solo hace falta poner como ejemplo Murchison Falls: solo vimos una leona, solo una, pero es, sin duda, uno de nuestros Parques favoritos de todos los que conocemos de África porque tiene vida a rebosar, cosa que aquí, de momento, no pasa.

El Canal de Kazinga y la vida floreciendo en sus orillas

De todas formas, hoy, el plato fuerte del día era la navegación por el Canal de Kazinga que es, junto con los leones trepadores de árboles de Ishasha, la estrella de este Parque Nacional.

Este Canal es una lengua de agua de unos 32 kilómetros de longitud que une el Lago Edward con el Lago George y tiene la particularidad de que en ambas orillas, la vida, a diferencia del sector de Kasenyi, florece a raudales.

Como ya sabéis, nuestro alojamiento, está precisamente a orillas de este Canal así que después de una comida con vistas, mientras esperábamos que nos pasara a recoger nuestro bote, ya nos íbamos poniendo en situación: delante nuestro, en la otra orilla, una enorme manada de elefantes aparecía entre la espesura para refrescarse en las agua mientras que mucho más cerca, a apenás un centenar de metros de nosotros, aunque fuera de nuestra vista, era a los hipopótamos a los que oíamos, y es que pueblan sus aguas en grandes grupos, reposando una encima de otros, y aprovechando las horas en que el sol no calienta para salir a pastar, por lo cual hemos de andar con cuidado, y en el punto donde estamos sentados esperando que nos pasen a recoger, en unas horas, tendremos totalmente prohibido estar.

P8201150-01.jpeg
Esto ocurría en la orilla de enfrente…

Con todo, al cabo de un rato vemos aparecer nuestro bote que llega prácticamente lleno hasta nosotros, que éramos al última parada antes de empezar a recorrer el Canal.

Y la verdad, todas nuestras dudas se esfumaron a los pocos minutos de empezar: primero fue algún que otro búfalo solitario que se refrescaba en sus aguas, justo debajo de dónde, por cierto, tenemos la cabaña nosotros pero el verdadero espectáculo comenzó apenas un centenar de metros después de haber subido al bote, en un claro del bosque que los animales habían convertido en playa y enfrente del cual, un enorme grupo de hipopótamos reposaba en la superficie.

P8201158-01.jpeg

P8201189-01.jpeg

P8201215-01.jpeg

P8201206-01.jpeg

P8201224-01.jpeg

P8201202-01.jpeg

P8201212-01.jpeg

Habrían igual 20 o 30 apiñados unos encima de otros, tranquilos aunque atentos a que no te acercaras demasiado, mientras que en la orilla, ajeno a todo, un enorme cocodrilo del Nilo reposaba al sol importándole bien poco quien se moviera por su lado.

Y de repente, de entre los arbustos, apareció el primer elefante.

P8201220-01.jpeg

Y luego otro, y otro, y otro, y otro hasta que, en un momento, habían decenas de estos preciosos animales en la orilla, a una distancia prudencial del agua, observando la situación.

P8201180-01.jpeg

P8201248-01.jpeg

Estaba claro que se morían de ganas por llegar al Canal pero, por alguna razón que desconocemos, no lo hacían, y se quedaban allí, a apenas diez o doce metros de la apetitosa agua, como esperando la señal.

Y esa señal llegó cuando un gran macho se adelantó a los demás y, poco a poco, fue bajando hasta poner sus pies en las aguas del Canal de Kazinga, echar un vistazo a ambos lados, y abrir la veda.

P8201239-01.jpeg

P8201244-01.jpeg

P8201234-01.jpeg

P8201238-01.jpeg

Entonces todo el grupo, en estampida casi, recorrió la distancia que les separaba del agua y empezó uno de los momentos más memorables que recordamos estando en África, donde grandes y pequeños se divertían y refrescaban en el agua mientras cada uno hacía su papel: los más jóvenes jugaban entre ellos, las madres acompañaban y enseñaban a sus pequeñas crías las rutinas mientras que los machos mantenían a ralla a los hipopótamos que, al menos por un rato, habían dejado de ser los reyes del Canal.

Son precisamente estos momentos los que envuelven de magia este continente, que hacen que uno se enamore locamente de esta tierra y que hagan que una vez vividos, ya nada sea igual.

Reconozco que no tengo ni idea del tiempo que estuvimos allí, y es que el espectáculo no se detenía, y cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, de repente aparecían más y más elefantes que se apuntaban a la fiesta y todo, con nosotros a pocos metros, observándolos desde la privilegiada posición que nos daba el bote, a ras del agua.

La nota negativa, para vosotros al menos, es que entre la emoción y los nervios no se que mierdas toqué de la cámara de fotos que, de repente, bajé la calidad al mínimo, quedando realmente espantosas algunas de las mejores imágenes que he sacado nunca viajando y os aseguro que rabié cuando, ya en la tranquilidad de la cabaña, lo vi, pero bueno, son cosas que pasan y, como mínimo, en mi retina perduraran esas imágenes.

Otra cosa que sorprende es la gran cantidad de vida que hay en las orillas del Canal de Kazinga, y es que hemos de reconocer que su fama es totalmente merecida: cada pocos metros se iban sucediendo los distintos grupos de animales que bajaban al agua, sobretodo de elefantes, que se podían contar por centenares, y eso algo que tiene mucho valor, sobretodo si tenemos en cuenta que aquí, durante los años más crudos de la dictadura, cuando la caza furtiva estaba en todo su apogeo, llegaron a quedar tan solo 200 de estos animales, al borde de la desaparición y hoy en día, por suerte, 200 son los que hemos visto en un solo grupo a orillas del canal.

Con todo, una vez rastreadas ambas orillas, exactamente dos horas más tarde de habernos recogido, nos dejaban de nuevo en nuestro embarcadero privado, después de inspeccionar a conciencia que no merodearan por los alrededores ni cocodrilos ni hipopótamos, claro, para terminar de pasar el día entre cerveza y cerveza, mientras la vida, en el Canal de Kazinga, seguía a nuestros pies.

IMG_20190820_154920-01.jpeg

Y es que uno no se cansa de vivir en un sueño….

Y mañana, Ishasha.

21 de Agosto de 2019

Cuando empezamos a preparar este viaje, las estrellas indiscutibles eran, y lo siguen siendo, los primates, con los Gorilas de Montaña por un lado y los Chimpancés por otro.

Aún así, había un lugar que no tenía nada que ver con nuestros parientes no tan lejanos que me moría por pisar y este lugar no era otro que Ishasha, el sector más alejado y salvaje de Queen Elizabeth, al sur de dónde, hasta hoy, nos hemos estado alejando.

Hasta hace poco, esa zona era conocida principalmente porque allí viven los conocidos como leones trepadores de árboles, una de las estampas más fotografiadas de Uganda y es que, no se sabe muy bien porque motivo, pero los leones de Ishasha hacen vida en los arboles, como si de leopardos se trataran, y las imágenes de enormes arboles con 5 o 6 leones en sus ramas era algo que me llamaba muchísimo la atención y que, por supuesto, no nos queríamos perder.

Con todo, un par o tres meses antes de que nosotros llegáramos el nombre de Ishasha se hizo viral por un motivo más desagradable que la afición de subir árboles de sus felinos y es que miembros de una milicia del vecino Congo secuestraron a una turista americana y a un guía ugandés mientras estaban de Safari por este sector y a pesar de que días después lograron liberarlos, obligó a las fuerzas de seguridad ugandesas a redoblar las medidas de vigilancia, sobretodo en la frontera con el Congo y es que aquí, a diferencia de lo que ocurre en los otros sectores, no hay Lago Edward que haga de frontera natural entre los dos países y se puede cruzar a pie, de un lado a otro, pasando del Parque Nacional de Queen Elizabeth, en Uganda, al de los Montes de Virunga, en Congo, sin uno darse cuenta.

Es por este motivo que, a diferencia de lo que llevamos haciendo hasta el momento de intentar estar en los Parque al amanecer, no hemos podido salir hasta pasadas las 7:00 de la mañana, cuando el primer convoy ha salido en dirección a Ishasha, donde hemos llegado unas tres horas después y es que a pesar de que no son muchos los kilómetros que separan un lugar de otro en el mapa, aquí, como en toda África, las distancias son, siempre, relativas.

Aún y con eso, llegábamos con la motivación por las nubes a las puertas del Parque para darnos cuenta que poco o nada tiene que ver este sector con lo que hemos estado viendo estos días, y es que apenas hay un coche esperando para tramitar los permisos y, según nos cuentan, dentro, solo hay otro más.

Así que mejor, imposible, ahora solo faltaba que tuviéramos suerte y los leones estuvieran en esta parte del Parque Nacional y no en la congoleña aunque se ha de decir que, por el momento, las condiciones no eran buenas y es que a pesar de que no llovía, el cielo estaba encapotado y no hacía el calor pegajoso que había estado haciendo los días anteriores y que, según nos cuentan, gusta a los leones.

De todas formas, ya el simple cambio de paisaje era de agradecer y es que aquí la sabana quemada por el sol había dejado paso a una sabana herbácea ondulada, salpicada de acacias y de enormes sicomoros, que no son otro que el hogar de los ansiados leones.

IMG_20190821_101736-01.jpeg

P8211423-01.jpeg

Otra particularidad de este sector es que aquí vemos, por primera vez en el país, a gran numero de Topis, un antílope que ya habíamos conocido el año pasado en Kenia pero que por ahora no habíamos vuelto a ver y en cambio aquí le hace la competencia al omnipresente Cobo de Uganda que más de uno puede confundir con las Impalas sino fuera porque aquí, en Uganda, no hay.

P8211454-02.jpeg

P8211469-01.jpeg

Pero por desgracia, por lo visto, hoy no era nuestro día y a pesar de estar buscándolos durante horas y de que a medida que avanzaba el día, el cielo, por fin, se fue abriendo y volvió el calor que tanto les gusta no vimos ni rastro de los leones trepadores de árboles de Ishasha y, muy a nuestro pesar, nos tuvimos que ir.

Ahora, a toro pasado, es fácil, pero si volviéramos a preparar este viaje, de nuestro paso por Queen Elizabeth si que cambiaríamos algo la planificación y es que, por lo que vimos en Ishasha, igual vale más la pena acercarse hasta aquí una vez terminas la excursión en bote por el Canal de Kazinga y dormir en alguno de los Lodges que hay por aquí, a estarse dos días en Kasenyi, y es que a parte de más salvaje, en las pocas horas que pasamos en Ishasha vimos mucha más vida que en los dos días de Safari por el sector de Kasenyi, aunque esto, como todo, depende de la suerte que tenga cada uno, y eso es algo que aquí, en África, no se puede controlar.

Y de esta manera, con los leones trepadores de árboles apuntados en la lista de pendientes, poníamos rumbo al plato fuerte de este viaje: el Bosque Impenetrable de Bwindi dónde, mañana, iba a tener lugar, si todo salia según lo previsto, claro, nuestro encuentro con los Gorilas de Montaña, el verdadero motivo que nos había llevado hasta aquí….

Hoy más que nunca: Seguimos!!!!

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en Queen Elizabeth National Park: Este es otro de los alojamientos que elegimos nosotros principalmente por su ubicación, dentro del Parque Nacional de Queen Elissabeth: el Queen Elizabeth Bush Lodge.

Ubicado en un la rivera sur del impresionante Canal de Kazinga, que comunica el Lago George con el Lago Edward y cuyas aguas están plagadas de hipopótamos, elefantes y búfalos entre otros, consta de varias cabañas equipadas con todo lo necesario para pasar unos días de lujo en ellas, además de unas vistas privilegiadas que hacen que puedas estar sentado tranquilamente tomándote una cerveza bien fría en el porche mientras ves desfilar por delante tuyo animales varios.

Y por las noches, que decir: sobretodo son hipos y elefantes los que se pasean por donde tu, unas pocas horas antes, andabas tranquilamente, y el festival de sonidos que uno puede oír en una noche allí es sin igual: todo una explosión para los sentidos que hacen de las noches en el Queen Elizabeth Bush Lodge inolvidables.

Eso si, totalmente prohibido ir y venir solo de las tiendas a la enorme explanada que se usa de comedor: tienen que venir a por ti y acompañarte a la vuelta, la cosa es seria y hemos de tener en cuenta que los hipopótamos son posiblemente los animales más territoriales que existen en África y los causantes de muchas muertes cada año de forma “accidental” así que mejor no jugar con esto y hace caso en todo lo que os digan.

Y en cuanto a la comida, simplemente de lujo.

Hablamos de un menú cerrado, pero cocinado con esmero y con productos de calidad que hacen que parezca que estés cenando en cualquier restaurante Top de Barcelona pero con el pequeño detalle de que en cualquier momento igual te avisan para que os mováis: un elefante viene de camino.

100% recomendable.

· Animales vistos en el Queen Elizabeth National Park

· Elefante (Big Five)

P8201135-01.jpeg

· León (Big Five)

P8191077-01.jpeg

· Búfalo (Big Five)

P8211442-01.jpeg

· Cobo de Uganda

P8201095-01.jpeg

· Hipopótamo

P8201107-01.jpeg

· Cobo de Agua

P8191088-01.jpeg

· Hiena Manchada

P8201407-01.jpeg
Lo siento por la calidad de la foto, ni idea de que mierdas toqué…

· Cerdo Gigante del Bosque

P8201145-01.jpeg

· Topi

P8211429-01.jpeg

· Cocodrilo del Nilo

P8201225-01.jpeg

· Facócero

P8191056-01.jpeg

4 pensamientos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .