14 de octubre de 2019

Cada día que pasa alucinamos más con el contraste que hay entre una vertiente de la isla y otra: son dos mundos distintos y que si nos llegan a decir que distan entre si por miles de kilómetros, te juro, que nos lo creemos.

Y es que va siendo normal eso de salir de casa con un sol de justicia, en los soleados Llanos de Aridane y nada, cruzar la isla y empezar a llover. Pero oye, no una ligera lluvia ni un simple chaparrón de esos de 20 minutos y ya está, de eso nada, os hablo de que igual serían las 9:30 de la mañana cuando hemos salido del túnel que comunica una vertiente con la otra y hasta que no hemos vuelto hacia el oeste, como a eso de las 17:00 de la tarde, no ha dejado de llover.

Y claro, con este tiempo pues es normal que el color que se lleve en el este de La Palma sea el verde, y es que mires donde mires, ves vegetación pegada en los vertiginosos barrancos que caen del cresterío de Taburiente, convirtiendolo todo en un paisaje de ensueño.

Ruta por El Cubo de la Galga,

Y es que hoy, además, nuestro destino era uno de los lugares más mágicos de La Palma, donde la palabra vegetación adquiere toda su amplitud: El Parque Natural del Cubo de la Galga.

Este lugar, situado en el tercio nordeste de la isla, lo forma un barranco que desciende casi 2.000 metros de Taburiente y se ha convertido en una de las zonas más frondosas de toda la isla, sino la que más, y un claro ejemplo de lo que vendría a ser un bosque de Laurisilva canario, con enormes helechos del tamaño de una persona y una densa vegetación que apenas deja que llegue la luz del sol al fondo de estos barrancos.

Para descubrirlo, como no podía ser de otra manera, son muchos los senderos que parten, en su mayoría, del Centro de Interpretación del Cubo de la Galga en Puntallana, aunque en este caso, nosotros, queríamos hacer una versión reducida del mismo, que tiene unos 11 kilómetros de largo, por poco más de 4 de la versión Express y es que la idea era, en principio, no salir muy tarde de allí para poder disfrutar de un poco de playa aunque, a decir verdad, el día no apuntaba maneras para ello pero como aquí todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, la esperanza es lo último que se pierde dicen, no??

Con todo, serían poco más de las 11:00 de la mañana cuando aparcábamos el coche en el lugar en cuestión (al final pondré el Track de Wikiloc para que podáis encontrarlo) y empezábamos a andar, con el tiempo dando una especie de respiro, hacia la primera para del día: el Mirador de la Somada Alta.

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Para llegar a él uno ya se va metiendo poco a poco en el papel, por una especie de túnel que ha formado la vegetación donde uno tiene la sensación de que, en cualquier momento, un duende va a salir de detrás de algún árbol y te va a saludar mientras pasa por tu lado pero es realmente a partir del Mirador, que nosotros encontramos totalmente envuelto por la niebla, con lo que de mirar, lo que se dice mirar, más bien poco, que empieza la magia que habíamos venido a buscar.

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Y es que desde aquí ya empiezas a descender hasta el Barranco de la Galga propiamente dicho y, con ello, la vegetación se va volviendo cada vez más y más densa, los helechos van ganando terreno y entras en un mundo que parece sacado de cualquier película de la saga de Jurassic Park, donde los únicos invitados que faltan son los dinosaurios.

El camino, además, es cómodo, al menos durante la primera parte del descenso, hasta llegar al fondo del barranco, donde ya dentro de él, hemos de cambiar de dirección para ir a buscar de nuevo el coche, a unos dos kilómetros aún de distancia.

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Es este, sin duda, el trozo más espectacular, un denso bosque de laurisilva en donde hasta los troncos de los árboles están engullidos por el verde del moho, donde el sol apenas se cuela por algún pequeño orificio que el destino ha dejado sin cubrir, y en donde la humedad es tan alta que por frescor que haga, sudas sin parar.

La verdad es el lugar era alucinante aunque eso si, aquí si que has de ir un poco con cuidado por donde pisas porque todo está embarrado y las rocas, además, cubiertas de moho, con lo que un resbalón es bastante probable, sobretodo si, como yo, te quedas embobado a cada paso, y es que, la verdad, el lugar impresiona, no nos vamos a engañar.

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Solo para que os hagáis una idea de la densidad de la vegetación, deciros que, una vez llegamos al aparcamiento, dos horas después de haber salido de allí, nos dimos cuenta que estaba lloviendo y con ganas, nada de chipi chipi como dicen por aquí, pero al estar dentro del túnel que forma la laurisilva, ni nos habíamos percatados, porque las gotas no llegaban al suelo.

Si queréis utilizar el Track de Wikiloc, lo dejo https://www.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do?event=view&id=42458534&measures=off&title=off&near=off&images=off&maptype=H<div style="background-color:#fff;color:#777;font-size:11px;line-height:16px;">Powered by <a style="color:#06d;font-size:11px;line-height:16px;" target="_blank" href="https://www.wikiloc.com">Wikiloc</a></div>”>AQUÍ.

Volcán San Antonio y el Teneguía, la erupción más reciente de las Islas Canarias

Lo que si que estaba claro, por eso, es que hoy, de playa poca, y es una pena, la verdad, porque nuestro objetivo no era otro que la preciosa (y salvaje) Playa de Nogales, no muy lejos de aquí y que, según muchos, es la playa más bonita de toda la isla pero oye, son cosas que pasan así que a por un Plan B, que será por cosas que ver y hacer en La Palma.

Y es que si algo teníamos claro desde que empezamos a preparar este viaje era que, muy a nuestro pesar, con 5 días en la isla no íbamos a tener, ni por asomo, tiempo para ver todo aquello que ofrece La Palma y tuvimos que ir dejando cosas en el tintero para ir encajando precisamente en momentos como este, en que por circunstancias ajenas a nosotros, nos vemos obligados a alterar la planificación inicial.

Y de entre todas esas cosas que habían de retén, sin duda, la que más me jodía dejar allí era la zona de los volcanes del sur, que si bien es cierto que pudimos visitar durante el segundo día, después de pasar el día buceando en Malpique, no pudimos entrar de lleno en ella porque el Centro de Visitantes del Volcán San Antonio, por ejemplo, cierra a las 17:30 y cuando llegamos ya estaba la verja echada.

Así que lo que se dice, que no hay mal que por bien no venga y no se hable más: toca tarde de volcanes!!

Llegamos al Centro poco antes de las 16:00 de la tarde y, después de pagar la entrada al recinto (5€) nos dirigimos hacia el centro de interpretación que te encuentras nada más entrar y en donde te explican, muy claramente, por cierto, el proceso de creación de las Islas Canarias en general y de La Palma en particular, con un especial interés en la erupción del volcán Teneguía, ocurrida no hace ni medio siglo, y de la que hablaremos en breve.

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Por ahora, lo primero de todo, una vez empollado ya como va todo este tinglado, es salir hacia el enorme volcán San Antonio, que nos permite rodear todo el perímetro de su perfecto cráter, que expulsó lava por última vez en el año 1677 y cuya erupción duró, nada más y nada menos, que 66 días y cambió por completo todo el sur de La Palma.

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Sin embargo, lo que atrae a la mayoría de gente hasta aquí no es este precioso cráter que cumple con todos los requisitos vulcanianos para turistas en cuanto a forma y accesibilidad sino lo que se ve desde el extremo de este, cuando nos asomamos hacia el sur de la isla, donde se encuentra, a lo lejos, las Salinas y el Faro de Fuencaliente que visitamos hace apenas unos días.

Y que es?

Pues con ustedes, el Volcán Teneguía.

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No es un volcán muy atractivo que digamos tampoco y es que colapsó, ni tampoco muy grande, la verdad, y menos con los gigantes que tiene de vecinos, sin embargo, tiene una cosa que no tienen los demás: hace poco más de 40 años, donde hoy vemos el volcán, no había nada más que un llano mondo y lirondo.

Fue a principios de octubre del año 1971 cuando se empezaron a registrar los primeros temblores serios, un claro preludio de lo que vino a continuación y es que, concretamente el 26 de ese mismo mes, la tierra se abrió creando una enorme fisura de unos 200 metros de longitud por la que se empezó a expulsar lava: la erupción del Teneguía había empezado.

A partir de este momento se fueron creando hasta 32 pequeños cráteres más a lo largo de la fisura que se terminaron uniendo para crear dos bocas eruptivas: una que fluía hacia el sur, hacia donde hoy se encuentran las Salinas (que vieron como, por un milagro, se detenía la lengua de lava cuando apenás estaba a un centenar de metros de llegar hasta ellas) y otra hacia la costa occidental, llegando al mar y creando, una vez terminada la erupción 26 días más tarde, dos kilómetros cuadrados más de tierra en la isla de La Palma.

Obviamente esta fue la última erupción que ha habido en tierra firme en La Palma (hace pocos años, en El Hierro entró en erupción un volcán marino que se quedó a tan solo 80 metros de la superficie de emerger) y centró la atención de todo el mundo, durante y después de la erupción, y aún hoy en día es uno de los principales reclamos de la isla, y es que, no en vano, no todos los días uno puede subir, como hoy se puede hacer, a la cima de un volcán tan joven como este, que aún desprende olor a azufre y fumarolas ocasionales.

Nosotros, por esta vez, nos tenemos que conformar con verlo desde el cráter de su vecino San Antonio e imaginarnos lo que pasó ese octubre del 71, ya a color, mientras me repito una vez más que una de las cosas que tengo que hacer antes de terminar todo esto es ver un volcán en erupción, aunque a Adri, todo se ha de decir, no le haga ni puta gracia acompañarme.

Y con esto tocábamos ya retirada y es que nos esperaba una mesa reservada a las 20:30 en La Casa del Mar del Puerto de Tazacorte y entre que aquí las distancias, por cortas que sean, tienen lo suyo y es que es lo que tiene tener que moverse por carreteras construidas en imponentes laderas que caen a plomo al mar, y que teníamos que parar para comprar todo lo que íbamos a necesitar mañana para nuestra ruta por la Caldera de Taburiente, aún teníamos un buen rato por delante así que podíamos decir que allí terminaba nuestra día, en el cráter de un volcán, observando a otro volcán y haciendo planes para ver más volcanes.

Estaremos enfermos???

Seguimos!!

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en La Palma:

A la hora de elegir alojamiento para nuestros días en La Palma hemos de tener una cosa clara antes de nada: Oeste, igual a sol, Este, igual a lluvia, o como mínimo, cielo encapotado.

Y es que la enorme mole que forma la Caldera de Taburiente crea también un micro-clima que hace que en una isla tan pequeña como es la de La Palma puedas pasar de un cielo azul eléctrico a otro gris y triste en apenas unos pocos kilómetros.

Por eso, a la hora de elegir nuestro alojamiento teníamos claro que sería en la parte más soleada de la isla, es decir, en la costa oeste pero además también buscábamos que nos quedara a buen pie para poder conocer el resto de La Palma y para ello, la zona que quedaba mejor situada era la central, y es que de aquí sale una carretera que mediante un túnel te cruza de costa a costa pero además tenemos a tiro tanto la carretera que sale hacia el norte como la que va hacia el sur: Adjudicado!

Aquí las poblaciones más importantes son Los Llanos de Aridane y Tazacorte y buscando buscando dimos con un alojamiento en la primera que cumplía con todos los requisitos que buscábamos: La Camuesa.

Se trata de unos apartamentos situados a las afueras de la localidad, de los que además teníamos muy buenas referencias y que incluso disponían de una piscina con vistas al Océano Atlántico y en donde por las cuatro noches que íbamos a pasar nos pedían menos de 200€ con lo que poco había que pensar.

Muy muy recomendable.

· Dónde comer en La Palma:

  • Casa Goyo (Santa Cruz de La Palma): lo más probable es que si le preguntas a algún Palmero un lugar para comer, te diga este y es que es toda una institución en la isla. Está situada al lado del aeropuerto y consta de varias estancias, muy rusticas ellas, que parecen más bien trasteros que se han ido adaptando con el tiempo a medida que la fama del lugar crecía.En mi opinión, igual me esperaba un poco más por todo lo que había leído pero aún así es un buen lugar para ir a comer comida típica canaria.
    Media ración de queso asado, media lapas, media de papas arrugás y una de chipirones + dos cervezas y una Coca Cola = 28€
  • La Casa del Mar (Puerto de Tazacorte): otro lugar al que, si vais en temporada o en fin de semana, mejor llamar para reservar. Típico restaurante marinero donde el pescado fresco es la estrella y la carta la forman las capturas del día.Ración de lapas, media de queso asado, chocos plancha y un Gallo de casi un kilo para los dos + dos cervezas, una agua con gas y una crema de café deliciosa = 48€