15 de octubre de 2019

El día de hoy estaba marcado en el calendario desde el primer día.

Y no porque fuera mi cumpleaños, que también, sino porque era el día que íbamos a visitar el que, para muchos, es el tesoro de La Palma: el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Y es que si, La Palma, también tiene su Parque Nacional (4 de los 15 Parques Nacionales que hay en España están en las Islas Canarias): La Caldera de Taburiente, es un enorme cráter que domina la isla entera que se levanta a más de 2.000 metros de altitud y que tiene un perímetro de, ni más ni menos, 10 kilómetros que solo se abren hacia el suroeste, concretamente hacia donde nosotros nos alojamos, Los Llanos de Aridane.

No hace falta más que ver una fotografía satelital para entender la magnitud de este antiguo volcán, que entró en erupción hace dos millones de años y cuya cima se levantaba a más de 3.000 metros, llegando a superar incluso, en sus años mozos, a su vecino en la distancia: el Teide.

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Pero el paso de los años y la erosión le fue pasando factura convirtiendo la enorme meseta volcánica en la profunda depresión que es hoy y que le da, precisamente, gran parte de su atractivo: desde dentro, o desde arriba, claro, las paredes caen a plomo desde el perímetro de su cráter hasta el fondo de estas profundas depresiones que terminan, en muchos casos, a unos 500 metros sobre el nivel del mar: hacer vosotros mismos los números.

Es por esto que lo que hay dentro de la caldera es un mundo aparte que se tiene que conocer si o si, aunque claro, la única manera para hacerlo es, obviamente, y como casi todo en esta isla, andando.

La excursión más famosa de todas es la que va desde el Mirador de los Brecitos (al que se llega en Taxi) y va bajando por el Barranco de las Angustias hasta llegar donde se tiene que aparcar el coche, por un itinerario de unos 14 kilómetros que se hace en unas 6 o 7 horas de excursión y que para muchos es aquello que se tendría que hacer si solo tuviéramos la oportunidad de estar un día en La Palma.

Por el camino vas dejando atrás preciosos bosques de pino canario, pozas, cascadas, riachuelos e incluso la curiosa Cascada de los 7 colores, todo con los imponentes acantilados que caen desde el cráter presidiendo todo pero por desgracia, las cosas, a veces, no salen como uno las tiene planeadas.

Y es que tanto Adri como yo llevamos día arrastrando un buen trancazo de esos de pecho que hace que durante el día aún podamos ir tirando pero que cuando llega la noche, los constantes ataques de tos hagan que dormir sea un suplicio, y precisamente esa noche, Adrí, la pasó fatal.

La verdad igual nos hubiéramos animado si hubiera sido una excursión normal, de esas que sales desde el mismo coche y que si te ves mal vuelves y ya está pero no era el caso: el Taxi te deja a 14 kilómetros del coche y si no estás fino, puede convertirse en un autentico suplicio con lo que no nos íbamos a arriesgar: muy a nuestro pesar, nos iba a quedar la excursión por dentro de la Caldera de Taburiente pendiente aunque eso no quería decir que no íbamos a conocer el Parque Nacional.

El Roque de los Muchachos

Y es que si nos íbamos a quedar sin ver la Caldera de Taburiente desde su interior no iba a pasar lo mismo desde las alturas y, para ello, el mejor lugar, sin duda, es su punto más alto: el Roque de los Muchachos.

Eso si, agarrémonos que vienen curvas y es que se tiene que remontar toda la ladera del volcán, desde el nivel del mar, hasta los más de 2.400 metros que hay en su punto más alto que es, a su vez, el punto más alto de toda la isla.

Concretamente, desde Los Llanos de Aridane, donde nos hospedamos, hay una hora y media de preciosa carretera, que va ganando altura primero entre preciosos bosque de pino canario para luego atravesar el famoso mar de nubes que se acostumbra a formar aquí y salir a su parte más alta, ya bajo el sol, y con las nubes a nuestros pies.

La verdad es que la cerreterita, a pesar de tener lo suyo, ya merece una visita por si sola y es que el cambio de registro es brutal, pero una vez llegamos arriba y nos asomamos a la caldera, las palabras ya se hacen insuficientes para lo que tenemos delante, y es cuando uno entiende el porque este lugar está declarado Parque Nacional desde hace más de medio siglo: es, simplemente, impresionante.

Pero vayamos por partes y es que antes de llegar al punto más alto de la isla, nos vamos a encontrar con algo que ha llevado a la isla de La Palma a ser el centro de atención del mundo entero y no es otra cosa que el enorme complejo de observación astro-física que aquí se levanta.

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Obviamente, como ya vimos hace unos años en el vecino Parque Nacional del Teide, un lugar como este, en medio del Océano Atlántico y a una altura considerable es un lugar idóneo para la observación del espacio, más cuando el mar de nubes que se suele formar entre los 1.000 y los 2.000 metros hace de espejo e impide que la contaminación lumínica interceda.

Por ese motivo, en el año 1984 se creó este complejo que hoy en día alberga 13 telescopios, cada uno con sus características y en los que trabajan institutos científicos de hasta quince países distintos entre los que destacan dos: el MAGIC (Major Atmospheric Gamma-ray Imaging Cherenkov Telescope) y el GRANTECAN, considerado el mayor telescopio óptico del mundo.

Este último, si se reserva con tiempo, se puede visitar y debe ser, sin duda, una visita más que interesante aunque nosotros, al no tenerlo previsto, nos tendremos que conformar con apuntarla a la lista de cosas pendientes por hacer y que tanto nos gusta, ya que significa que seguiremos volviendo a las Islas Canarias durante muuucho tiempo.

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Ahora ya si, es momento de volver de nuevo al punto más alto de la Isla, con sus 2.426 metros sobre el nivel del mar, un mar, que vemos de a nuestro pies, y que pone, sin duda, el broche de oro a una de las mejores vistas que uno se puede encontrar: más de 2.000 metros de barranco cayendo a plomo, formaciones imposibles hechas por la erosión del agua durante miles de años, densos bosques, ríos que se intuyen…sin duda un lugar en el que perderse.

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Desde el aparcamiento donde uno deja el coche, sale un pequeño sendero que nos va llevando a distintos miradores desde donde disfrutar del espectáculo, aunque si que es cierto que para los que sufran de vértigo igual alguno de ellos es algo incomodo, no tiene mayor secreto y vale mucho la pena, os lo digo.

Eso si, el sol, a esta altura, pica de lo lindo de la misma manera que si venís en algún día nublado o de invierno, las temperaturas, aunque a bajo, a nivel del mar, puedan ser de los más agradables, aquí arriba, pueden ser gélidas e incluso estar nevando así que nunca va de más una chaquetita en el coche por lo que pueda pasar, y es que llegar aquí, y no poder salir del coche debe ser, como poco, un putadón.

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Y ahora si, después de un buen rato de disfrutar del lugar y de las vistas, tocaba de nuevo deshacer la carreterita y volver a nivel del mar, y aprovechar que el día aún aguantaba para relajarnos en alguna playa del suroeste de la isla, que es sin duda el más soleado de todos y el ideal si lo que se busca es un buen bronceado aunque, también he de decir que, con total certeza, si lo que se busca es Sol y Playa esta no sería el destino ideal, ganándole por goleada las islas más al este del archipiélago como Lanzarote o Fuerteventura.

Nosotros, con esto, terminamos en la bonita playa del Charco Verde para luego, después de un buen atracón, despedir el día paseando por Puerto Naos y disfrutando de un atardecer de ensueño, copazo en mano y es que, ahora ya si, se trataba de nuestro último atardecer en La Palma y es que si, este viaje, por mucha pena que nos diera, iba llegando a su fin….

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Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en La Palma:

A la hora de elegir alojamiento para nuestros días en La Palma hemos de tener una cosa clara antes de nada: Oeste, igual a sol, Este, igual a lluvia, o como mínimo, cielo encapotado.

Y es que la enorme mole que forma la Caldera de Taburiente crea también un micro-clima que hace que en una isla tan pequeña como es la de La Palma puedas pasar de un cielo azul eléctrico a otro gris y triste en apenas unos pocos kilómetros.

Por eso, a la hora de elegir nuestro alojamiento teníamos claro que sería en la parte más soleada de la isla, es decir, en la costa oeste pero además también buscábamos que nos quedara a buen pie para poder conocer el resto de La Palma y para ello, la zona que quedaba mejor situada era la central, y es que de aquí sale una carretera que mediante un túnel te cruza de costa a costa pero además tenemos a tiro tanto la carretera que sale hacia el norte como la que va hacia el sur: Adjudicado!

Aquí las poblaciones más importantes son Los Llanos de Aridane y Tazacorte y buscando buscando dimos con un alojamiento en la primera que cumplía con todos los requisitos que buscábamos: La Camuesa.

Se trata de unos apartamentos situados a las afueras de la localidad, de los que además teníamos muy buenas referencias y que incluso disponían de una piscina con vistas al Océano Atlántico y en donde por las cuatro noches que íbamos a pasar nos pedían menos de 200€ con lo que poco había que pensar.

Muy muy recomendable.

· Dónde comer en La Palma:

  • Casa Kiko (Los Llanos de Aridane): A menudo, uno se tiene que guiar por la intención y este restaurante es un claro ejemplo de ello: por no salir, no salía ni en las primeras posiciones de TripAdvisor pero fue pasar por delante a la hora de la comida y ver lo petado de gente local que estaba que tuvimos que para y oye, menos mal que lo hicimos ya que posiblemente se ha convertido en nuestro restaurante favorito de todos los que hemos probado en nuestros días en La Palma, con permiso, claro, de La Flor de Sal. Comida casera y contundente y a muy buen precio.Quesa Asado bañado en miel (el mejor de todos), huevos revueltos y costillas de cerdo a la parrilla simplemente delicosas más un Principe Alberto de postre, 3 cervezas, una agua con gas y un barraquito = 28€
  • El Geco Libero (Los Llanos de Aridane): Se trata de una pizzería que hay en el interior del pueblo, agradable y con unas pizzas de escandalo. Muy recomendable para variar un poco de la comida canaria.Una focaccia con Jamón, una tapa de Parmesano y una Pizza junto con 2 cervezas Gara (artesana de La Palma y muy buena, la verdad), una Coca Cola para Adri y un postre para cada uno = 38€

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