7 de octubre de 2020

Después del escandalosamente épico día que pasamos ayer en el Parque Nacional del Archipiélago de Espíritu Santo, no podía esperar ni un minuto más para poder meterme de nuevo en el agua y, esta vez, explorar sus fondos marinos y es que si desde la superficie ya habíamos alucinado, bucear en esas aguas tenía que ser lo más y es que, no en vano, La Paz es una de las capitales del buceo de todo México y es que bañando sus aguas el Mar de Cortés, todo lo que se puede decir de ellas es poco.

No olvidemos que estamos en Acuario del Mundo, tal y como dijo Jacques-Yves Cousteau.

Así que puntual, mientras Adri se quedaba durmiendo en la habitación con la intención de recuperar un poco de sueño y de fuerzas de estos primeros días tan trepidantes que llevábamos de viaje y, sobretodo, para tostarse luego en la piscina del hotel, me presentaba, de nuevo, en las oficinas de Dive in La Paz donde me recibía la sonrisa de Alexia y me presentaban a la que iba a ser mi guía durante el día de hoy, Andrea, me probaba el equipo y, ahora si, y sin tiempo que perder, nos dirigíamos a la marina donde nos estaba esperando la panga que nos tenía que llevar, en unos 45 minutos de tranquila navegación, hasta las costas de Espíritu Santo, donde tendrían lugar las dos inmersiones que íbamos a realizar.

Son muchos los puntos de inmersión que hay en La Paz y alrededores y algunos de ellos tienen renombre mundial, como es el caso de El Bajo, un pináculo de roca que emerge de las profundidades y en donde antes podías tener espectaculares encuentros con enormes escuelas de tiburón martillo aunque, desgraciadamente, la sobrepesca ha mermado seriamente su población y aunque hoy en día aún se pueden ver ejemplares de este enorme tiburón, es más una cuestión de suerte con lo que ir hasta allí, que está a más de dos horas de navegación, es algo para lo que tienes que estar muy motivado y no era mi caso y es que tienes muchas posibilidades de pasarte las dos o tres inmersiones que vayas a realizar navegando por el azul sin ver absolutamente nada y eso es algo que, teniendo solo un día para bucear en La Paz (en principio), no estaba dispuesto a asumir.

Los puntos de buceo se deciden en función de los participantes y se intenta que nadie repita, es por eso que uno de los más populares, que no es otro que Los Islotes, donde ayer estuvimos alucinando con Adri en nuestro fabuloso tour de snorkel, no iba a ser posible (aunque más adelante nos íbamos a resarcir de este hecho) porque el grueso del grupo que buceaba hoy ya lo hizo ayer y fue ese, precisamente, el lugar de su primera inmersión con lo que, de mutuo acuerdo, se decidió dedicar el día a explorar algunos de los barcos hundidos que hay en los alrededores de la isla de Espíritu Santo, algo que me encantaba porque el buceo en pecios es uno de mis favoritos y no podía esperar ni un segundo más para meterme en el agua y empezar a soltar burbujas.

Buceo en pecios en La Paz y en el Mar de Cortés

Cuando se habla de bucear en barcos hundidos, o en pecios, como se le llama en España, que no os venga la cabeza la imagen de trágicos naufragios con cientos de desaparecidos y es que, a pesar de que si los hay, muchos de los pecios en los que se bucea están puestos allí para crear arrecifes artificiales y así atraer a buceadores de todo el mundo a ellos.

Algunos de ellos son barcos que ya han cumplido su vida con creces surcando los mares y desvalijarlos cuesta más dinero que hundirlos en el mar, otros si que son barcos que tuvieron algún percance o que incluso se hundieron pero que reflotaron por motivos varios y los trasladaron a otro lugar más adecuado e incluso hay otros que, por ejemplo, fueron incautados por la policía o el ejercito y que, al no poder reclamar nadie su propiedad, se terminaron cediendo a organizaciones medioambientales para su hundimiento.

Ese era el caso de los dos barcos que íbamos a bucear hoy, el Lapas 03 y el Fang Ming, dos barcos con una historia y un final idéntico y que hoy en día hacen las delicias de centenares de buceadores que hasta ellos se acercan año tras año.

Estos dos barcos fueron incautados en las costas del Golfo de California transportando a inmigrantes ilegales procedentes de China a finales de los 90, con apenas tres años de diferencia uno del otro.

Con el tiempo, estos barcos fueron desvalijados de todos los elementos contaminantes que tuvieran a bordo, se limpiaron de arriba a abajo de posibles peligros para los buceadores (sobretodo aquellos elementos con lo que uno se puede enganchar, algo fatal debajo del agua) y se hundieron, a no mucha distancia el uno del otro para que pasaran el resto de sus días en el fondo del mar.

Si eres un buceador avanzado (Titulación Advance Open Water o equivalente), puedes bajar hasta los 40 metros de profundidad, pero a pesar de eso, se acostumbran a buscar localizaciones que estén comprendidas entre los 20 y 15 metros ya que a mayor profundidad, más se comprime el aire con lo que el tiempo de fondo que uno tiene cuando hace un buceo recreativo profundo no daría para explorar los entresijos de estas moles de acero. Como quien dice, bajarías, los verías y ya casi tendrías que subir sin poder recorrer sus salas de maquinas, camarotes y demás curiosidades que es en el fondo lo que llama la atención del buceo en barcos hundidos, algo que si que puedes realizar siempre y cuando tengas la especialidad de Buceo en Pecios, sino te tendrás que conformar con verlos desde fuera.

Con todo, después de un briefing en donde Andrea monta las parejas de inmersión y nos cuenta un poco como irá esta, es el momento de echarnos al agua, realizar las últimas comprobaciones del equipo y, ahora ya si, soltar todo el aire del jacket para cambiar de dimensión.

Dive Site: Lapas 03

La primera inmersión la realizamos en el Lapas 03 por un motivo muy sencillo, para algunos, como es mi caso, es la primera vez que buceamos con la gente de Dive in La Paz y una cosa es la experiencia que uno diga que tiene y las inmersiones registradas en el Log Book y otra la realidad con lo que la primera inmersión siempre tiene que ser la más sencilla de las que se van a realizar, para que tu guía vea como te desenvuelves en el agua y asegurarse que todo lo que has dicho es verdad.

En este caso yo buceo con Bill, un americano de unos 60 años de edad que también va por faena y con quien en un momento nos presentamos en el fondo, a unos 20 metros de profundidad, para encontrarnos con la mole del Lapas 03 reposando en el fondo arenoso, una agua a nada más y nada menos que 29 grados, sin apenas corriente y con una visibilidad más que aceptable.

El Lapas 03 reposando en el fondo del Mar de Cortés

El porque esta inmersión es la más sencilla de las dos se ve rápidamente y es que se trata de un barco prácticamente del todo abierto, con una gran bañera en la parte central, 36 metros de eslora, un calado de unos 7 metros, y solo cuenta con un habitáculo en la popa que corresponde a la cabina de mando.

La vida allí abajo es abrumadora, con grandes escuelas de peces de arrecife, peces globo, así como varios ejemplares de Pez ángel de Cortez (Pomacanthus zonipectus) con esa cara que me flipa y que parece que lleve una máscara puesta. Sin duda es uno de los más bonitos peces que te puedes encontrar.

Sin embargo, las reinas de esa inmersión no estaban en el barco sino en el arenal en donde reposa, y es que nada más bajar, y al hacerlo los primeros, un par de tortugas verdes (una de ellas de gran tamaño) nos daban la bienvenida aunque rápidamente ponían espacio de por medio dejándonos bien claro que no querían saber nada de nosotros.

También alguna raya se desenterraba para largarse de allí con lo que nos dimos por aludidos y nos centramos en el pecio, por la cubierta del cual estuvimos buscando esos rincones que tanto gustan a morenas para esconderse, hasta que llegamos a la cabina de mando, en la que entramos uno a uno, intentando mantener la mejor flotabilidad posible para no levantar la arena del fondo y hacer esta impracticable.

Fue una inmersión rápida, y es que apenas llegamos a los 40 minutos de fondo pero, cosas del directo, uno de las integrantes del grupo chupaba aire como si no hubiera un mañana y Andrea, como marca el procedimiento, nos invitó a subir a todos a la vez, y aunque Bill y yo nos hicimos un poco los remolones por el fondo, contemplando como sacaban la cabeza y se escondían luego a nuestro paso las decenas y decenas de anguilas de jardín que pueblan los alrededores del Lapas 03, finalmente nos subimos dando por finalizada mi primera inmersión en el Mar de Cortés.

Dive Site: Fang Ming

No muy lejos de allí se encontraba nuestro siguiente punto de inmersión, que como he dicho antes era otra barco hundido, el Fang Ming. Su historia es muy similar a la del Lapas 03 aunque adquiere un tinte más dramático si tenemos en cuenta el estado en que estaban los 157 inmigrantes chinos que encontraron hacinados en sus bodegas el día que la Armada de México lo localizó, a la deriva, después de casi dos meses en alta mar, sin apenas agua ni víveres para subsistir.

Entre inmersión e inmersión se tiene que dejar lo que se conoce como el intervalo de superficie y como prácticamente se encuentran uno al lado del otro, nos tomamos todo con mucha calma, dándonos algún que otro baño en las cálidas aguas del Mar de Cortés hasta que Andrea nos dijo que había llegado el momento, nos equipamos y, ahora con las parejas más equilibradas (yo seguiría yendo con Bill pero la aspiradora que antes se había terminado su aire en apenas 30 minutos iría con otro grupo que se quedaría en los alrededores del pecio y así nosotros podríamos alargar algo más la inmersión) nos sumergimos de nuevo en el azul.

En esta ocasión, y como ocurre a veces en inmersiones sobre fondos arenosos, la visibilidad había empeorado un poco (nada grave) pero la mole del Fang Ming rápidamente apareció delante nuestro, como si del holandés errante se tratara, para mostrarnos toda su amplitud. Pensar que se trata de un barco que, con sus 60 metros, casi dobla en eslora al Lapas 03 y con un calado también más grande (13,5 metros) pero si hay algo que diferencia este barco del anterior es que, en este caso, se han habilitado su interior para poder perderse en sus distintos pisos y explorar todos los rincones que uno pueda imaginar.

Aún así, nuestra primera parada fue la cubierta de proa, y es que ese lugar es el elegida en muchas ocasiones por grandes tortugas marinas para descansar y reposar, aunque, por desgracia, y a pesar de que es muy común encontrárselas, en este caso o fue así.

De todas formas, uno ya se puede hacer a la idea de las dimensiones del buque, que sigue teniendo enormes cabos que le caen por la borda, dando ese aspecto fantasmal que tienen los barcos hundidos y que tanto me gusta.

Para hacer más atractiva la inmersión, se le practicó en el casco, bajo la linea de flotación, una hendidura por la que los buceadores podemos penetrar y, de esta manera, cambiar nuestro mundo azul y colorida por la penumbra de los entresijos de acero de esta mola, aunque en ningún momento llegas a estar inmerso en la oscuridad total ya que se le practicaron aberturas en vertical en le casco para que pudiera entrar la luz y no hacer necesario el tener que avanzar con linterna ni nada parecido, aunque he de reconocer que si la hubiera llevado conmigo le hubiera dado utilidad, sobre todo a la hora de poder alumbrar esos recovecos que quedan a lejos de la luz y en donde uno se puede encontrar cualquier sorpresa en forma de animal.

Entrando en el casco del Fang Ming

Después de recorrer el nivel inferior y el de cubierta, a donde sale por un conducto que puedes cruzar y que te comunica de un nivel a otro, sales a la gran bañera que ocupa la parte central del buque, desde donde accedes a otro habitáculo que, al cruzar, te deja a la cabina de mando del capitán, con sus ventanas características y a donde puedes acceder por una puerta lateral que da a la cubierta.

La verdad es que es una gozada ir descubriendo a tu paso toda la vida que ha encontrado en el Fang Ming un hogar, desde peces diminutos, diferentes tipos de crustáceos, morenas verdes, pargos de todo tipo y tamaño, y coral, sobretodo coral negro, que ya se ha ido adhiriendo sobre le acero de este barco que tuvo un final de vida trágico pero que ahora, en una segunda oportunidad, es toda una explosión de ella.

Sin duda una gran inmersión, mucho más completa que la de su vecino Lapas 03, que alargamos hasta los 50 minutos mientras paseábamos por la cubierta, a ver si se decidían a hacer acto de presencia sus habitantes más ilustres, las tortugas, algo que, finalmente, no ocurrió.

Con todo, y con una sonrisa de oreja a oreja, desembarcamos en una bahía cercana de la isla de Espíritu Santo para comer, compartir impresiones y maravillarnos un poco más con lo que esconde este archipiélago, que sin duda ha llegado para quedarse en nosotros y a donde, en unos pocos días, vamos a volver, a pesar de que no entraba en nuestros planes iniciales pero de eso también se trata, de dejar lugar para la improvisación, y es que un lugar como este, no se puede dejar escapar así como así.

Mañana, por eso, dejamos por unos días La Paz y nos vamos hacia otro secreto de la Baja California Sur: Loreto y su Parque Nacional, hogar de , entre otros, el animal más grande del planeta, la Ballena Azul…

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en La Paz: La oferta hotelera en La Paz es muy amplia y comprende desde pequeñas pensiones o posadas a resorts en algunas playas y marinas de la región.

Nosotros, para los días que íbamos a pasar en la ciudad, que eran unos cuantos ya que íbamos a hacerle dos visitas, elegimos un hotel situado algo alejado del centro pero que nos convenció por sus instalaciones y los comentarios que leímos sobre el en Booking.com: el Hotel Hblue.

Se trata de un hotel de 6 pisos, con unas instalaciones nuevas y más que decentes, y que terminó por convencernos por una piscina infinita que tiene en su azotea con vistas al Mar de Cortés, el mejor lugar para asimilar todas las cosas maravillosas que vivimos cada día que pasamos en La Paz y en donde me puse fino filipino de margaritas y es que el barman se los marcaba que daba gusto, y en enormes vasos en los que casi podías nadar.

Como anécdota tuvimos que cambiar de habitación la primera noche por tener a dos maquinas del sexo en el piso de arriba, que desde que llegaron a media tarde hasta que ya no pudimos más (unas 7 u 8 horas después) estuvieron dándole a la mandanga y moviendo (y rompiendo) todos los muebles que podía haber en esa habitación, que justo era la que teníamos encima nuestro, dejándome hundido en la miseria aunque el echo de que nos cambiaran la habitación por la suite de la azotea y a escasos tres pasos del bar donde mi amigo ya me preparaba las margaritas con tan solo una mirada, hizo que me resarciera un poco.

Muy recomendable, eso si, como decimos algo alejado del centro (unos 15 minutos andando) y de noche las calles pueden estar algo oscuras aunque eso es algo que se soluciona con un UBER y adiós problema.

Uno 60€ / noche la doble con desayuno.

· Dónde comer en La Paz: Obviamente, en una ciudad del tamaño de La Paz y con su importancia turística, los lugares donde uno puede comer son muchísimos, con lo que solo podemos hablar de los que nosotros probamos en los días que pasamos en ella y que repetiríamos, dejando de lado esos que no nos terminaron de convencer por un motivo u otro.

  • J&R Ribs Costillería: Pequeño local enfrente de la Catedral de La Paz, en donde el protagonista indiscutible son los costillares de cerdo, uno de los mejores que hemos comido nunca. Solo apto para carnívoros ya que no hay mucha cosa más en la carta que no sea costillas, costillas y costillas.
  • El Mezquite Grill: Otro restaurante solo apto para carnívoros y en donde, según nos dijeron, sirven los mejores trozos de carne de La Paz. No se si serán los mejores ya que solo probamos esos en nuestros días en la capital paceña pero lo que si tengo claro es que están de escándalo. Algo alejado del centro aunque se puede llegar perfectamente andando.
  • Tacortería: Precioso restaurante en pleno malecón y en el que podemos encontrar grandes clásicos de la gastronomía mexicana así como buenos cortes de carne y papas rellenas. Una delicia de comida y de lugar.
  • Marisquería Los Laureles: También ubicado en el Malecón, una marisquería mexicana de las de toda la vida, con mesas y sillas de plástico, gente local y todo el pescado y marisco que puedas comer. Como no podía ser de otra manera el ceviche es su especialidad aunque yo me comí un pulpo ranchero del que poco se habla. Buenas Margaritas, importante.

· Cómo llegar a La Paz: La Paz, como buena capital de estado que es, dispone de un aeropuerto internacional que la conecta con la mayoría de grandes ciudades mexicanas y con algunas estadounidenses. Con todo, su principal conexión es con el DF, desde donde salen varios vuelos diarios de compañías como AeroMexico, Volaris o Viva AeroBus.

Si hemos de llegar a ella por tierra, como hicimos nosotros, la carretera Trans-Peninsular te deja en San José del Cabo en apenas dos horas mientras que si lo que queremos es desplazarnos hacia el norte, la misma carretera (de hecho es la única que hay) nos llevaría hasta Tijuana, eso si, después de recorrernos caso 1.500 kilómetros de puro desierto solo salpicado por algunos pequeños núcleos de población.

Muy importante el tema de la gasolina en estos casos, y es que fuera de las ciudades prácticamente no hay gasolineras con lo que podemos estar perfectamente 200 kilómetros sin cruzarnos con ninguna y os aseguro que no debe ser nada agradable quedarse tirado en medio de la nada y es que por no haber, no hay ni cobertura. Avisados estáis.

· Bucear en La Paz y en el Mar de Cortés con Dive in La Paz: Al igual que habíamos hecho el día anterior, para mis primeras inmersiones en el Mar de Cortés confiamos en la gente de Dive in La Paz y, una vez más, no defraudaron.

Desde el equipo alquilado, en un estado perfecto de conservación, pasando por la panga que te lleva a los lugares de buceo, el capitán de esta y los guías, todos de 10, las cosa como son y volvería con ellos una y mil veces para que me llevaran a descubrir los secretos de este mar.

El coste de los dos buceos, en los que te entra absolutamente todo (desde el alquiler del equipo, a la comida de después de bucear) es de 160$, reduciendo ese precio a medida que vas realizando más inmersiones con ellos.

En mi casó bucee con ellos dos días, este, y otro más hacia el final del viaje y aún así me quedé con ganas de conocer otros lugares como La Reina, en donde en ocasiones puedes encontrarte con rayas gigantes oceánicas o el pecio Salvatierra, otro barco hundido, este si, a consecuencia de un naufragio, así que un día más no hubiera estado nada mal. Teniendo en cuenta que luego iría a bucear a Cabo Pulmo, pero esto, señores, ya es harina de otro costal.

Lo dicho, ni lo dudéis si tenéis pensado bucear en La Paz, contactar con ellos por correo o por WhatsApp, y Alexia os contestará encantada y os ayudará en todo lo que pueda.

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