8 de octubre de 2020

Aún el día no terminaba de clarear del todo cuando nos sentábamos en la azotea de nuestro hotel para observar la bahía de La Paz en silencio, mientras el olor del desayuno empezaba a ganar la partida a los aromas de la ciudad, y nos despedíamos, por unos días al menos, de este increíble lugar en donde habíamos disfrutado como enanos en las jornadas que habíamos pasado aquí.

Lo que nos tranquilizaba era precisamente eso, que no se trataba de una despedida ni nada parecido, sino más bien de un hasta luego y es que aún teníamos muchas aventuras que vivir en La Paz y sus alrededores, pero sería en uno días, y es que ahora tocaba volver a subirnos al coche para mirar hacia el norte y ver que nos tenía guardado la Baja California Sur menos conocida y este increíble mar que teníamos delante y que empezaba a recibir las primeras luces del día.

El motivo por el que visitábamos La Paz en dos veces y no del tirón, era porque queríamos ganar unos días para ver si teníamos suerte y las autoridades daban por empezada la temporada del tiburón ballena en la bahía, algo que normalmente ocurre desde principio de octubre hasta mayo, pero que este año, con todo el tema de la Pandemia y demás, se estaba retrasando más de la cuenta a pesar de que los tiburones ya hacía días que habían llegado en su migración anual, pero por culpa de la absurda burocracia, a pesar de tenerlos ahí, a tirar de piedra, no nos podíamos meter en el agua con ellos, como mínimo de forma legal.

No tengo ningún problema con las normas de conducta en Parques Nacionales y cosas por el estilo, más bien al contrario, creo que en muchos casos son completamente necesarias para la conservación de estos, pero cuando lo que te impide vivir momentos inolvidables como el poder nadar con el pez más grande del mundo es un simple papel que alguien tiene que hacer en un despacho, la verdad es que me pone de muy mala leche, las cosas como son.

Playa del Tecolote, una porción del Mar de Cortés más salvaje

Y una vez dicho esto, seguimos en donde nos habíamos quedado, y eso era dejando nuestro hotel para dirigirnos hacia uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer en este viaje que no era otro que el Pueblo Mágico de Loreto y su Parque Nacional, situados al norte, a unas 4 horas de distancia en coche desde La Paz.

Pero antes, y de ahí precisamente el madrugón, queríamos echar un vistazo a una de las playas más conocidas del norte de La Paz, con permiso, claro está, de Playa Balandra: se trata de la Playa El Tecolote, vecina de Balandra, y a donde llegábamos en poco más de media hora de conducción por la carretera que sale del este de La Paz para encontrarnos con un paisaje infinito, donde el azul del Mar de Cortés se entremezclaba con el del cielo haciendo totalmente imposible adivinar donde empezaba uno y terminaba el otro, con una kilométrica playa por la orilla de la cual se iban desenterrando las rayas a nuestro paso y con el desierto a nuestras espaldas, plagado de enormes cardones por entre los que los correcaminos (Geococcyx californianus) y las liebres de california (lepus californicus) huían de nosotros como si de las serpientes de cascabel se tratara.

La verdad es que el paisaje era increíble, y pensábamos en como un lugar que en muchos otros destinos sería la estrella indiscutible, se queda totalmente en un segundo plano por el hecho, casual, de tener cerca a un lugar que, por el motivo que sea, justificado o no, llama mucho más la atención, en este caso estamos hablando de la Bahía de Balandra (realmente espectacular, como descubriremos unos días después), que atrae todas las miradas de los que hasta aquí se acercan.

Con todo, dejamos de lado las pequeñas construcciones que hay en un extremo de la playa y que hacen de improvisados bares y restaurantes para alejarnos de cualquier presencia humana y disfrutar, aunque solo fuera por unas pocas horas, de la soledad del desierto por un lado y del mar por otro, recortándose, justo enfrente nuestro, el lugar donde habían residido nuestros sueños las dos jornadas anteriores, la Isla de Espíritu Santo.

Espíritu Santo en el horizonte…

La verdad es que era un lugar en donde no nos hubiera importado, en absoluto, quedarnos el día entero, aprovechando para comernos un ceviche recién hecho en alguno de sus chiringuitos y, quien sabe, tal vez alguna margarita que otra al atardecer, y si encima hubiéramos tenido la suerte de coincidir con la luna nueva o los días inmediatamente posteriores, habernos bañado en sus aguas de noche mientras la bioluminiscencia se incendiaba a nuestro paso, y es que este es uno de los mejores lugares de La Paz para apreciar este fenómeno si se dan las condiciones adecuadas. Nada mal el plan, verdad??

Loreto, Pueblo Mágico

Pero nuestros planes, en cambio, pasaban por conducir durante 400 kilómetros a través de la carretera Transpeninsular hasta la preciosa Loreto, la perla del Mar de Cortés, que descansa relajada a orillas de las tranquilas aguas de la Bahía que le da nombre, enclaustrada entre ella y la Sierra de la Giganta, y en donde nos aguardaban nuevas aventuras para los días posteriores aunque eso, a estas alturas, aún no lo sabíamos.

Ya solo llegar a ella, si te gusta conducir, tiene su qué y es que una vez dejas atrás la ciudad de La Paz, el paisaje cambia por completo y los asentamientos humanos se limitan a enormes ranchos en medio del desierto, en donde es más fácil cruzarte con un coyote que con una persona, con lo que es imprescindible salir de la ciudad con el deposito bien lleno de combustible sino quieres tener más aventuras de la cuenta que contar.

De hecho, el primer núcleo importante de población que te encuentras es Ciudad Constitución, a más de 200 kilómetros de La Paz, y entre ellas, la aridez más extrema, rectas de casi 100 kilómetros en donde has de dar buena cuenta de un termo de café para no dormirte y el omnipresente vuelo por encima de tu cabeza de los zopilotes en busca de su ración diaria de desgracia.

Es unos kilómetros más adelante, en Ciudad Insurgentes, en donde nos desviamos de nuevo en dirección otra vez al Mar de Cortés para que el paisaje cambie drásticamente, dando lugar a uno de los tramos más bonitos y espectaculares de todo nuestro Road Trip por la Baja California Sur: aquí las infinitas llanuras por las que hemos circulado durante horas se empiezan a ondular a medida que avanzamos y se cubren de miles y miles de enormes cardones, creando una estampa magnifica de estos cactus tapizando todo lo que la vista alcanza para más adelante, una vez nos encontramos con las primeras estribaciones de la Sierra de la Giganta, discurrir por cañones de tierra quemada en una carreterita que va empalmando una curva tras otra y en donde uno ha de poner los 5 sentidos para no llevarse ningún susto en el pasaporte.

Y es entonces cuando, en una de estas curvas cerradas, vuelve a aparecer, imponente, frente a ti, el Mar de Cortés.

Aquí, de nuevo, la carretera vuelve a cambiar por completo, ahora toca volver a dirigirse al norte, siempre flanqueado de nuevo por el mar y por la Bahía de Loreto, que ya empezamos a descubrir mientras dejamos atrás sus primeras islas al mismo tiempo que no desviamos la mirada de sus aguas, en busca de alguna sorpresa que nos de la bienvenida a este precioso rincón de la Baja California Sur.

Suponemos que es por la paliza que significa llegar hasta aquí desde los destinos turísticos más masificados de la Baja California Sur (Los Cabos y La Paz), pero la localidad de Loreto sigue al margen de todo, y de eso nos damos cuenta nada más llegar a ella, y es que esta nos recibe con sus calles y avenidas prácticamente desiertas, soledad solo alterada muy de vez en cuando por algún transeúnte solitario, que no puede esconder su sorpresa al vernos cargados bajo el terrible calor que a esas horas caía sobre nuestras cabezas, calor que muy probablemente tenía algo que ver con esa soledad y eso a pesar de que la época con las temperaturas más altas, según nos comentan, ya ha pasado, aunque, para nosotros, aún así, era algo que nos costaba de soportar.

Por ese motivo fue que, como teníamos tiempo de sobra (nos íbamos a quedar en Loreto 4 días), decidimos empezar a conocer la localidad más tarde, y esperamos pacientemente a que las temperaturas dieran una tregua desde la piscina de nuestro hotel, en donde eramos los únicos huéspedes, tomándonos una margarita tras otra, impacientes, eso si, para ver que nos escondía este lugar.

Loreto fue el primer asentamiento español en la Baja California y fue desde allí donde se expandieron los jesuitas con la intención de evangelizar a la población original de la península, en su afán de occidentalizar hasta el último rincón del planeta.

De hecho, la Misión de Nuestra Señora de Loreto fue el primer asentamiento de las Californias, siendo fundada por el jesuita Juan María Salvaterra en el año 1697 y es este uno de los mejores lugares para empezar la visita a esta localidad que desde el año 2012 esta considerada como uno de los 132 Pueblos Mágicos de México.

Misión de Nuestra Señora de Loreto

Cuando por fin salimos a la calle, nos encontramos con unas calles no mucho más llenas de gente que al llegar, y en donde se respiraba una tranquilidad absoluta, solo rota por los sonidos de los pájaros que iban de una copa de un árbol a otra en busca de esa sombra que les refugiase un poco, y por alguna conversación de portal, nada más, algunos colibríes retomaban sus quehaceres de flor en flor, y las tiendas que pueblan el centro de Loreto empezaban a subir sus persianas, esperando esos clientes que no se yo muy bien de donde iban a salir, en claro contraste con lo que habíamos vivido en las jornadas anteriores tanto en Los Cabos como en La Paz.

Junto a la Misión, y a muy poca distancia de ella, la Plaza Cívica se levantaba como el centro de todo, y desde allí, adoquinadas calles cubiertas por completo por frondosas copas, invitan a pasear absorbiendo los aromas de Loreto, devolviendo las sonrisas que te regalaban sus habitantes e intentando comprender el motivo por el que esta joya pasaba desapercibida por mucha gente, si a nosotros, en tan solo unas pocas horas, ya nos había ganado por completo.

Es siguiendo una de estas calles de postal que te lleva hacia una de las arterias de la ciudad que no podía ser otra que su Malecón.

Y es que Loreto no es solo conocida por ser la capital histórica de las Californias, como reza orgullosa en la fachada de su Ayuntamiento, sino que se levanta a orillas de otra de las maravillas del Mar de Cortés, y que es el principal motivo por el que nos hemos acercado hasta aquí, que no es otro que la Bahía de Loreto y el Parque Nacional del mismo nombre.

El Parque Nacional Bahía de Loreto

Creado en el año 1996, abarca casi 200.000 hectáreas en donde se concentran hasta 30 especies de mamíferos marinos diferentes, siendo el lugar de todo México con mayor numero de especies y eso, amigos, es mucho decir.

Lo forman las aguas de la Bahía junto con 5 islas principales, como son Coronados, Isla del Carmen, Danzante, Monserrat y Santa Catalina, junto con otros tantos islotes, todas ellas de origen volcánico, aunque lo que hace de estas aguas realmente especiales es que es uno de los mejores lugares en el mundo para ver al animal más grande de la tierra, la Ballena Azul, que acude cada año a estas aguas ricas en nutrientes entre los meses de febrero y marzo para deleitar a toda la gente que hasta aquí se acerca.

Desgraciadamente para nosotros nuestra visita no coincide con esos meses aunque las aguas e islas que forman el Parque Nacional esconden tesoros que se pueden visitar durante todo el año, así que son una visita más que obligada para cualquier viaje que se precie por la Baja California Sur, como descubriríamos más adelante.

Con todo, en apenas unas horas, Loreto, la joya oculta del Mar de Cortés, se estaba haciendo un hueco en nosotros a pesar de que a esas alturas aún no sabíamos lo grande que iba a ser, mientras el sol se escondía sobre el Golfo de California y la gente iba retomando sus vidas, llenando las calles de alegría y de sonrisas y nosotros, mudos observadores, nos íbamos acercando más y más. Y claro, pasó lo que tenía que pasar, aunque eso, amigos, lo veremos en próximos episodios…

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Cómo llegar a Loreto: Loreto, a pesar de ser una localidad relativamente pequeña, tiene un Aeropuerto Internacional que principalmente opera con algunas ciudades de Estados Unidos y algún vuelo semanal desde el DF. Esto es debido, sobretodo, a que es uno de los lugares con mejor fama para la pesca deportiva de toda la Baja California y eso atrae a estadounidenses durante gran parte del año.

Con todo, la mejor forma de llegar a Loreto en nuestro caso es, como he dicho durante la entrada, por carretera, siendo esta, además, un atractivo en si mismo.

Eso si, guardar para ello, desde La Paz, unas cuatro horas mínimo y, sobretodo, salir de esta con el depósito de combustible bien lleno ya que las gasolineras en las ciudades están casi una encima de la otra pero fuera de ellas brillan por su ausencia.

· Dónde dormir en Loreto: Nosotros estuvimos cuatro noches en Loreto y para dormir elegimos el Hotel 1697 Loreto, justo en el centro de la localidad, en la misma Plaza Cívica, y que tuvimos, durante toda nuestra estancia, entero para nosotros.

Y el lugar nos encantó, las cosas como son: se trata de un hotelito pequeño, regentado por un belga aficionado a la cerveza y por una mexicana, que consta de 8 habitaciones distintas que dan a un patio donde una piscina hace las delicias de todos durante las horas de más calor.

No es de los más baratos, las cosas como son, pero nos dimos el capricho: Doble con desayuno para 4 noches, 260€.

Muy recomendable.

· Dónde comer en Loreto: Y es que como Loreto lo tiene todo, hemos de decir que si, también en Loreto se come de maravilla. No pudimos ir a todos los lugares que nos recomendaron ya que principalmente solo cenábamos allí ya que durante el día estábamos descubriendo los secretos de los alrededores pero de los lugares a los que fuimos podemos recomendar absolutamente todos.

  • Mi Loreto: Sin duda alguna nuestro favorito de todos y en donde hubiéramos ido día si, día también. Comida mexicana de toda la vida hecha con mucho cariño y productos de calidad. Además la extrema amabilidad de su personal hacía que no pudiéramos resistirnos a entrar cada vez que pasábamos por delante aunque solo fuera a tomarnos una margarita que, por cierto, son las mejores de la localidad.
  • Playa Blanca Restaurante: situado en la avenida principal, a pocos pasos del centro, se trata del numero 1 de Tripadvisor y destaca por sus platos con el mar de protagonista. Un servicio también estupendo y en donde recomiendo las almejas chocolatas gratinadas. Que placer, por favor.
  • Hotel Oasis: este hotel es el único de Loreto que tiene salida al mar y fuimos a él porque nos lo recomendaron para ir a probar una de las especialidades de la región: la Almeja Totemada. Este plato se hace enterrando las almejas chocolatas en la arena de la playa y haciendo una especie de horno con ella, al mismo tiempo que se van quemando hojas de palma encima para darle el calor necesario para cocinarlas. Las almejas me encantaron, así como las vistas y la tranquilidad del lugar, aunque si no fuera por ello creo que no lo recomendaría ya que sus margaritas dejan mucho que desear y, la verdad, no es barato. Pero lo dicho, para ir un sábado (es el único día que hacen el espectáculo de las almejas Totemadas) y ponerse fino de almejas y ostras creo que vale la pena.
  • El Zopilote Brewing Co.: Este es el restaurante del hotel, en donde el dueño belga de este se ha montado una cervecería artesana. Hay varios tipos de cerveza según producción (yo las probé todas, obviamente) y hacen platillos para acompañar que están buenos y cuyas raciones son más que generosas. También recomendable.

· Qué hacer en Loreto: Pues sinceramente, sería más fácil hablar de qué no hacer en Loreto porque en esta localidad dejada de la mano de dios hay infinidad de cosas por hacer. Nosotros estuvimos 4 días pero si hubiéramos estado dos semanas no nos hubiéramos aburrido ni un solo día.

  • Avistamiento de Ballenas: Como he dicho antes, la actividad estrella de este lugar es el avistamiento del animal más grande del planeta, la Ballena Azul, que pasa aquí los meses de febrero y marzo aunque no solo de esta especie de cetáceo vive Loreto y es que en sus aguas, durante todo el año, se pueden ver orcas, ballenas de aletas, calderones y grandes grupos de distintas especies de delfín, y cuando me refiero a grandes grupos hablo de miles de ellos nadando a la vez.
  • Tours por el Parque Nacional Bahía de Loreto: Todas las islas que conforman el Parque Nacional pueden ser visitadas, y ello significa un día de aventuras en el mar, en donde te cruzaras, de bien seguro, con lobos marinos, tortugas, mobulas, ballenas, infinidad de aves y los mencionados delfines, cuyo avistamiento está prácticamente asegurados. Nosotros realizamos dos Tours distintos por el parque, uno a la Isla Coronados y otro a la Isla del Carmen que os contaremos en próximas entradas del Blog.
  • Buceo en el Parque Nacional Bahía de Loreto: Yo me quedé con las ganas de bucear en el Parque Nacional pero hay varias decenas de puntos de inmersión que harán las delicias de los que hasta aquí se acerquen y, lo mejor de todo, aún hay muchos más por descubrir y es que como decíamos, todo es aún posible en Loreto.
  • Visitar la Bahía Concepción: Situada unos 100 kilómetros al norte de Loreto, en esta bahía de aguas calmas y cristalinas se encuentran uno de los secretos mejor guardados de la Baja California Sur: las mejores playas que hayamos visto en nuestro Road Trip. Nosotros visitamos algunas de ellas uno de los días que pasamos en Loreto y no defraudó. Lo subiremos, también, en próximas entregas.
  • Visitar la Sierra de la Giganta: Y si por algún extraño motivo te cansas de mar, la vecina Sierra de la Giganta te regalará excursiones salvajes en busca de misiones perdidas, pinturas rupestres o petroglifos. Nosotros no la pudimos visitar por el calor extremo que aún hacía pero lo tenemos, sin duda pendiente.

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