2 de enero de 2021

La Gomera cae a plomo sobre el océano atlántico, vertical, teñida de verde y ocre, bajo un fondo negro que recuerda su pasado, ahora ya muy lejano. Solo se salvan unos pocos valles, que llegan pausados al mar, haciendo habitable una isla que dependiendo de por donde la mires parece inexpugnable.

Es precisamente en uno de esos valles sobre el que se levanta San Sebastián de La Gomera, y es hacia allí, hacia uno de esos pocos respiros que da la morfología de la isla, hacia donde se dirige nuestro ferry, que nos ha llevado en esta agradable mañana de enero desde la vecina isla de Tenerife, donde llegamos anoche, hasta nuestro destino, La Gomera, donde pasaremos los próximos 5 días.

La verdad es que es un placer llegar a cualquiera de las islas Canarias por mar, sobretodo cuando luce el sol, el mar está calmado y en el horizonte te acompañan los calderones (Globicephala macrorhynchus), siempre fieles a su cita.

Con todo, son poco más de las 10:30 de la mañana cuando nos subimos a nuestro coche de alquiler, que descansa en el estomago del ferry de Fred Olsen que nos lleva hasta La Gomera, y empezamos a rodar por las calles de esta localidad que hace las funciones de capital, aunque a años luz de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en lugares con ese estatus.

Como hoy dormiremos aquí, nuestro plan para este primer día es ni parar, no ahora, sino empezar a subir y a girar, y es que aquí, la tónica para ir a cualquier sitio es esta: curva curva curva, cuesta cuesta cuesta, y así salen los horarios que salen, y es que el GPS nos marca que para hacer los apenas 33 kilómetros que nos separan de nuestra primera parada del día tardaremos casi una hora.

Pero que eso no os alarme en absoluto, y es que rodar por estas carreteras es todo un placer para los sentidos, entre paisajes superlativos formados por profundos barrancos que se hunden en el mar en las cotas más bajas y densos bosques impenetrables a medida que uno gana altura, quedándote claro que allí, el verde, es el color que manda. Verde esperanza, ni más ni menos.

Primeras vistas del Valle de Hermigua
Pasamos por Hermigua aunque, de momento, no pararemos en ella…

Mirador de Abrante

Durante esta primera jornada nuestra intención era conocer el tercio noreste de la isla, y para ello hemos decidido ir primero al lugar más alejado que teníamos marcado durante el día de hoy y desde allí ir volviendo de nuevo hasta San Sebastián, y ese punto era, para empezar así por la puerta grande, el precioso Mirador de Abrante, sin duda uno de los imprescindibles de la isla.

Y es que si algo tiene esta isla, a parte de barrancos y color verde por doquier, son miradores, aunque otra cosa que también tiene son nubes, y uno y otro juntas son bastante incompatibles, las cosas como son.

Aún así, este es uno de esos miradores que vale la pena ir igualmente esté el día soleado o no y es que el lugar es escandaloso.

Situado, literalmente, sobre un acantilado de más de 600 metros de altura, una pasarela de cristal de 7 metros en voladizo te lleva a poder andar sobre el vació, y poder disfrutar de una de las vistas más espectaculares ya no solo de La Gomera sino de todas las Islas Canarias, con el pueblecito de Agulo a tus pies, el mar, y si tienes suerte, controlando todo lo que ocurre por estos lares, el magnifico Teide, que desde aquí aparece más imponente que nunca.

Aunque como he dicho, eso si tienes suerte pero no ha sido así en nuestro caso y es que si bien el día si nos dejaba ver la isla de Tenerife enfrente nuestro, el Teide se ha puesto su traje de nubes nada más llegar nosotros privándonos de su perfecta silueta.

Además, para más inri, el mirador, que para acceder a él tienes que entrar al restaurante del mismo nombre, estaba cerrado, y nos hemos tenido que conformar con las vistas desde el exterior, eso si, igual de espectaculares sin duda.

Agulo

Con todo, y sabiendo que estas cosas pueden pasar cuando le sumas la temporada baja y una Pandemia mundial, tocaba empezar a deshacer el camino que nos había llevado hasta aquí poniendo al pueblo de Agulo como nuestro próximo objetivo.

Antes de ello, por eso, es interesante aprovechar para parar en el Juego de Bolas, un Centro de Interpretación del Parque Nacional de Garajonay que hay a menos de dos kilómetros del mirador y en donde podremos informarnos de todo lo que queramos y sobretodo hablar con la gente que trabaja en él para que nos aconsejen las mejores rutas a seguir en el Parque Nacional, dependiendo de lo que estemos buscando.

Otra opción que puede ser interesante es la de dejar el coche en él, e ir andando hasta el mirador por un sendero que tiene muy buena pinta, ya que transcurre por una zona de arcilla rojiza muy peculiar. Nosotros, por eso, lo hemos visto a la vuelta con lo que no lo hemos podido recorrer.

Y ahora si, ya en el pueblo de Agulo, lo ideal es aparcar a las afueras y recorrerlo a pie, con tranquilidad y en silencio, y es que si bien se trata de uno de las pueblos más bonitos de La Gomera, no esperéis un Teguise o Betancuria, que va, Agulo es la sencillez, ubicado entre vertiginosos acantilados y el mar, sus estrechas y empinadas calles de suelos empedrados apenas han cambiado en el último siglo, y el estado de conservación de su casco antiguo es envidiable, con sus impolutas casas de fachadas blancas y sus balcones de madera.

Tampoco esperéis grandes casonas ni monumentos, lo dicho, de Agulo destaca su sencillez anclada en el tiempo, y si tuviéramos que destacar una edificación sin duda sería su iglesia, que fue fundada como Parroquia de San Marcos en el año 1739, junto a un descomunal laurel plantada a principios del siglo XVII.

Hermigua y su fértil valle, historia viva de La Gomera

Nuestra siguiente parada, en nuestra vuelta hasta San Sebastián de La Gomera, no puede ser otra que Hermigua y su fértil y extenso valle, que remonta desde la Playa de Santa Catalina hasta las brumosas cumbres de sus barrancos.

Y todo en él, verde, claro y es que se trata de un valle meramente rural, donde las plantaciones de plataneros marcan el paisaje desde la misma orilla del mar.

Un buen lugar para verlo, viniendo desde Agulo, es desde el Mirador de La Punta, desde donde ya nos podemos hacer una idea de él, al observar los bancales que ganan terreno a las empinadas vertientes del barranco de Hermigua y desde donde divisamos otro de los lugares imprescindibles de toda visita a La Gomera: el Pescante de Hermigua.

Fue a finales del siglo XIX que la economía de la isla cambió y pasó de productos no perecederos y fácilmente almacenables como la cochinilla a otros como el plátano y el tomate, que necesitaban ser transportados rápidamente al continente para no perder calidad. En esa época, para transportar las mercaderías entre los distintos municipios se usaba la fuerza de los animales en empinados senderos o como mucho pequeñas embarcaciones, que eran las únicas que podían atracar en un mar tan salvaje como este. De esta manera, como eran necesarias las comunicaciones rápidas, se acomete la construcción de pescantes para dar salida a las mercaderías en tres municipios del norte de La Gomera: Vallehermoso, Agulo y este, Hermigua.

Se trata de enormes estructuras construidas a base de piedra y mortero que sujetaban estructuras de hierro mar adentro, justo allí donde las embarcaciones podían fondear sin riesgo, y que gracias a un motor de vapor se encargaban de elevar y descender toda la mercadería que hiciera falta, ganando esa rapidez que necesitaban para poder mover sus productos.

De esa estructura hoy solo quedan las enormes columnas que siguen resistiendo el envite de las olas , pero se ha convertido en uno de los símbolos de Hermigua y de La Gomera, testigo de un pasado no muy lejano.

Para llegar a él solo se puede hacer a pie por un caminito que transcurre bajo los acantilados de El Peñón, y una vez allí, una bonita piscina situada a los pies del Pescante lo convierten en un precioso lugar para darse un refrescante baño, sobretodo cuando el tiempo acompaña y el sol brilla, aunque he de reconocer que porque no llevaba el bañador encima que sino un chapuzón me hubiera dado y es que a pesar de que el cielo estuviera nublado, y aunque estuviéramos a 2 de enero, allí, en el valle, la temperatura alcanzaba los 25 grados que acompañados de la alta humedad imperante, hacía que la gente llegara a ella con la toalla y la neverita para pasar una tarde agradable y en remojo.

Si se visita la isla en verano, justo detrás de El Peñón, se encuentra la Playa de la Caleta, de arena negra y resguardada de las corrientes y las olas, siendo una de las mejores de la isla, sobretodo de esta vertiente.

Remontando el valle, dirección San Sebastián, y después de cargar las pilas en alguno de sus restaurantes (más adelante os hablo de eso) es obligatorio desviarse hacia la Ermita de San Juan, a la que llegamos recorriendo una pequeña carreterita que a veces parece imposible, entre bancales, plataneros y casonas, que son el ejemplo perfecto de la vida en el Valle, y como el hombre le ha ido ganando metro a metro a esta isla tan poco prolífica en espacios llanos.

Pero si por algo se ha de ir hasta la Ermita de San Juan es para poder disfrutar de las que para mi son las mejores vistas de Hermigua, y más si, como nos pasó, el Teide, ahora si, decide dejarse ver y posar para nosotros. La panorámica es espectacular y se distingue a la perfección la extensión del valle y hasta donde el hombre ha llegado para domarlo. Fruto de siglos y siglos de trabajar estas tierras.

San Sebastián de La Gomera

Con todo, cruzábamos las puertas de la tarde mientras cambiábamos de vertiente, una vez más, para dirigirnos, ahora si, hacia San Sebastián de La Gomera, donde pasaríamos nuestra primera noche en la isla antes de dirigirnos hacia el soleado Valle Gran Rey, ya en la costa oeste.

San Sebastián de La Gomera, capital de la isla, no es una capital al uso, ni mucho menos y es que cuenta con menos de 9.000 habitantes, con lo que en una tarde se puede recorrer perfectamente y eso es precisamente lo que nosotros íbamos a hacer.

Esta estrechamente ligada a la figura de Cristóbal Colón, y es que, no en vano, fue aquí donde recaló antes de su viaje hacia las Américas, el 6 de septiembre de 1492, así como también en dos escalas posteriores. En realidad, a La Gomera también se la conoce como la Isla Colombina, fruto de la estrecha relación de este con la isla.

Uno de sus edificios más representativos, y donde empieza cualquier visita a la localidad, es la preciosa y pintoresca Torre del Conde, levantada en el año 1450 para defender la posición de las incursiones de corsarios ingleses y holandeses, siendo esta la edificación militar más antigua de las islas canarias. Está situada en un precioso parque, en el que el blanco de su fachada resalta sobre el verde del césped que la rodea, creando una bonita estampa y un lugar muy agradable por el que pasear mientras los niños juegan al fútbol y el día llega a su fin.

Justo a continuación nos encontramos con la Plaza de la Constitución, rodeada de bares, cafeterías y quioscos, y tachonada por un inmenso ficus que hace de porche de prácticamente toda la plaza, y desde donde sale la Calle Real, la arteria de la localidad, y en donde se encuentran algunos de los edificios más representativos de San Sebastián de La Gomera como la Casa de la Aguada, en cuyo pozo se dice que Cristóbal Colón se abasteció de agua para sus viajes transatlánticos, la bonita Iglesia de la Asunción o la Casa de Colón, que es donde se hospedó el almirante durante sus escalas.

La verdad es que se trata de un lugar agradable por el que pasear al caer el sol, aunque si se visita durante el día también tiene bonitas playas como la Playa de la Cueva, detrás del Puerto o la misma Playa de San Sebastián, que a pesar de estar entre la localidad y el Puerto, disfruta de bandera azul y además, si nos metemos en ella en invierno con las gafas y el tubo de snorkel, podemos encontrar al tiburón ángel o angelote, totalmente inofensivo, reposando en el fondo arenoso de la bahía. De esto hablaremos más en la siguiente entrada en la que os contaré como es el Buceo en La Gomera.

Y así con calma, como todo lo que ocurre en esta tranquila isla, el día, llegó a su fin, y nosotros, con él, nos despedimos hasta el día siguiente y es que esto, por suerte, no ha hecho más que empezar.

Seguimos??

DATOS PRÁCTICOS

· Dónde dormir en La Gomera: Antes de todo, os diré donde NO dormir: en el Hotel Torre del Conde. Y no porque el hotel esté mal, las cosas como son, el poco tiempo que pudimos estar en él lo vimos bastante decente, pero nos hicieron una jugada que hace que no solo no pueda recomendarlo sino que además haga que os aconseje que NO vayáis.

Os cuento.

Al viajar en plena Pandemia, se han de cumplir una serie de requisitos, como es normal.

Nosotros no vamos sobrados de pasta, más bien totalmente lo contrario, con lo que antes de venir, ya me encargué yo de saber exactamente todo lo que hacía falta para poder disfrutar del viaje, y es que pasaba olímpicamente de jugármela. Uno de ellos, según estaba publicado en el Boletín Oficial de Canarias, era la obligatoriedad de presentar una PDIA (Prueba de Diagnostico de Infección Activa) de Covid19, a escoger entre una PCR, un Test de Antígenos o una TMA. Esta prubea, según decía la legislación vigente, se tiene que presentar tanto a la hora de llegar a Canarias (ya sea via mar o aire) como al hacer el check-in en tu alojamiento turístico. Algo que ya habíamos hecho tanto al llegar a Tenerife como en nuestro hotel de la noche anterior en Puerto de la Cruz.

Pues bien, resulta que la recepcionista del hotel nos dice, nada más ver nuestro certificado, que el Test de Antígenos no es valido, y que solo sirve una PCR. Nosotros, obviamente, le decimos que eso no es lo que dice la ley así que para asegurarse (muy claro no lo tiene y tampoco tiene en su poder ningún documento oficial donde consten los requisitos para entrar) llama al director del hotel, que le dice lo mismo, que no sirven y que no nos podemos quedar allí a no ser que nos hagamos una PCR y esperemos en la habitación los resultados (24/48 horas!!).

Aquí yo ya me empezaba a indignar pero que es la mujer, como no bajábamos del burro y le decíamos que el Test de antígenos era totalmente válido, llamó a la Guardia Civil para que ellos dieran su opinión y allí ya si que fue el colofón: la patrulla que vino no tenía ni puta idea de los requisitos vigentes en materia del Covid19, algo que me parece un escándalo, así que se puso a mirarlo en Google (!¡!¡!¡) pero digamos que muy hábiles tampoco eran así que nos terminaron dando la razón y nos dejaron subir a la habitación.

Pues bien, 10 minutos después volvió uno de los Guardias Civiles, que se lo había tomado como algo personal, por lo visto, con un decreto del mes de octubre (!¡!¡) que no era ni de las Islas Canarias, a decirnos que la del hotel tenía razón, y que solo eran validos los PCR (a todo esto, de comprensión lectora tampoco iba muy sobrado ya que en el texto que él encontró, a parte de estar ya totalmente desfasado, no ponía en ningún lugar eso, pero bueno, el quiso entenderlo así para tener la razón.

En fin, que la cosa aquí ya si que se puso algo más tensa porque nos estaban jodiendo injustificadamente, y nos hacían ir a realizarnos la PCR (y pagar los 150€ por cabeza que cuesta), irnos de la isla o dormir en el coche (según ellos, la prueba solo era necesaria para dormir en un alojamiento turístico, si no lo hacíamos no pasaba nada).

Total, que para que no fuera a mayores, recogimos los bártulos, les dijimos a la Guardia Civil que nos íbamos de vuelta a Tenerife y nos metimos en el siguiente hotel que encontramos y en donde, obviamente, nos aceptaron perfectamente el Test de Antígenos como valido ya que es lo que dice la legislación vigente.

Así que después de todo esto, no puedo recomendar a nadie que se aloje en un hotel en donde no tienen ni idea de lo que se debe hacer y lo que no (la mujer, en una de estas, nos dijo que el toque de queda era a las 1 de la madrugada cuando en realidad era a las 23 de la noche, ni eso sabía) y que por motivos injustificados echan a sus clientes a la calle. Me parece muy poco profesional a parte de un sinsentido cuando en la situación actual, estos, no creo que les sobren, vamos.

Total, que terminaos en el Hotel La Colombina, a unos 300 metros del anterior, y allí pasamos la noche y la mar de a gusto, la verdad. Hotel sencillo, sin pretensiones, pero con un personal muy amable. Y además, nos salió más barato que el otro: Doble con desayuno por 60€ la noche.

Perfecto para estar solo una noche, como íbamos a hacer nosotros.

· Dónde comer en La Gomera: Como es habitual, antes de llegar a un sitio ya nos hacemos una lista con recomendaciones de lugares a los que ir a comer ya sea sacados de otros blogs, de recomendaciones de gente local o incluso de TripAdvisor.

Pero es que si además viajamos a las Islas Canarias, cuya gastronomía es una de nuestras favoritas, el ir a tiro fijo se vuelve obligatorio y es que queremos disfrutar todos y cada uno de los bocados que demos en nuestra estancia en las islas.

Así que siguiendo la tradición de recomendar solo los lugares que hemos probado, aquí van estos dos, que tienen que estar en vuestra lista si o si.

  • Tasca Telémaco: un lugar muy agradable situado en el corazón de Hermigua y en donde la cocina típica de la isla y los productos de calidad son los protagonistas. Dispone de una terraza en donde comer disfrutando de las vistas del valle enfrente tuyo y en donde por las noches, algunos días a la semana, tocan música en vivo por lo que es conveniente que llaméis para saber que días tienen concierto para aseguraros. Nosotros aquí probamos por primera vez el Almogrote típico de La Gomera (una especie de pasta para untar hecha con queso, pimiento rojo, aceite de oliva y ajo) y nos encantó. Obligatorio si la hora de comer te llega o Hermigua.
  • Tasca El Pajar: No os dejéis llevar por las apariencias y es que digamos que este restaurante de San Sebastián de La Gomera es algo, podríamos decir, “difícil de ver” ya que la decoración hace que no se cambia varias décadas y el orden en su interior es un tanto digamos que relativo pero una vez te sientas en su mesa, todo se olvida. Lugar para comer pescado fresco (lo pesa el mismo dueño del local, que te va a dar conversación durante toda la velada, de eso estate seguro) y beber vino en copas. Muy recomendable.

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