3 de enero de 2021

Algo que hago siempre cuando viajamos a un sitio con mar, y La Gomera, por si no lo sabíais, de eso tiene un poco, es no dejar pasar la ocasión de no solo conocer el lugar por encima de la superficie del mar sino también hacerlo por debajo, guardándome como mínimo un día para poder bucear y conocer a ver que se cuece por allí.

Es por ese motivo que fue una tremenda sorpresa cuando puse en Google Dive Center en La Gomera y, así como os lo digo, no me salió absolutamente nada. Pero nada es nada, ojo.

Algo debía estar haciendo mal, pensaba, así que probé con Centros de Buceo en La Gomera, Bucear en La Gomera, y otras tantas combinaciones pero siempre con el mismo resultado.

Como era posible??

Cualquiera de las otras islas del archipiélago canario cuentan con varias decenas de centros de buceo, incluso en La Graciosa, con una población de 728 habitantes hay varios de ellos, y eso sin mencionar el municipio de La Restinga, en el sur de El Hierro, que tiene nada más y nada menos que 17 establecimientos dedicados a explorar sus fondos marinos para un municipio de poco más de 500 habitantes.

Pero no, en La Gomera, no hay. O no los había mejor dicho.

Y es que no desistí en mi búsqueda y finalmente pude contactar, Instagram mediante, con Buceo La Gomera, que me puso un poco al día de la situación.

Que La Gomera no es la isla más turística del archipiélago canario es de sobras conocido y que la gran mayoría de gente que viene hasta aquí lo hace con la intención de mirar hacia arriba, es decir, hacia el Parque Nacional del Garajonay en lugar de hacia abajo también es cierto.

Además, la isla de La Gomera es, posiblemente, la isla más abrupta de todas las Islas Canarias, hecho que hace que las playas escaseen, con lo que la gran mayoría de inmersiones se tienen que hacer desde barco, hecho que encarece la salida considerablemente con lo que o llenas la embarcación de buceadores o no te sale rentable.

En definitiva, un Centro de Buceo en La Gomera, a simple vista, no es un negocio muy lucrativo.

Si que hay algún que otro club de buceo, como el Hupalupa La Gomera, pero centros propiamente dichos dedicados a la actividad profesional no hay. O mejor dicho, no los había hasta que uno de sus socios, Marcos, creyó que era imperdonable esta situación y se lió la manta a la cabeza y arrancó este proyecto en donde puede vivir de su pasión, el buceo, y enseñar a los que hasta La Gomera nos acercamos los sorprendentes fondos que rodean la isla.

Desde el primer momento la verdad es que estuvo dispuesto a organizar algo para cuando llegara a la isla y, una vez en ella, y a pesar de que las condiciones no eran ni mucho menos las mejores, tiró para adelante con la inmersión y allí nos ves, una mañana de un domingo 3 de enero, lloviendo, en el paseo que cierra la Playa de la Cueva de San Sebastián de La Gomera, con la isla de Tenerife enfrente nuestro dispuesto a enseñarme lo que se esconde debajo del nivel del mar.

Además iba a ser una inmersión en Petite Comité, el y yo, así que más no podía pedir.

Angelotes, chuchos y demás vida marina

Después de rodear la parte exterior del espigón, entramos al agua por una playa de cantos rodados y disfrutamos de ese momento en que el agua empieza a distribuirse por dentro del neopreno, aunque cada uno a su manera: para Marcos, de sangre tropical, los 20 grados a los que está el agua en esta época del año es agua fría, mientras que para mi, que la última inmersión que realicé en la costa mediterránea hace unas pocas semanas esta llegó a los 13 grados, estos 20 graditos eran gloria.

Aquí se puede bucear todo el año perfectamente con un trajes 5mm, y ni hablar claro de guantes, capucha o chalequillo interior para darle más milímetros al traje. Esto es vida! Calidad de Vida!

Y ahora ya si, sin tiempo que perder, a vaciar chalecos y a bucear!

Cierto que la visibilidad no era extraordinaria, tal y como me ha comentado Marcos antes de entrar, pero, aquí otra vez, entra en juego aquello a lo que está acostumbrado cada uno: una mala visibilidad aquí son 10 metros, mientras que lo normal son 20 e incluso 30 metros de visibilidad. En ocasiones más. Mientras que para mi una mala visibilidad son 3 o 4 metros, y 15 o 20 una visibilidad de narices.

Con todo, es sobre los 15 metros de profundidad que empezamos a recorrer, en busca de sorpresas, el primer tramo arenoso de la inmersión, siempre con la vista en busca de esas siluetas que nos indiquen que algo se esconde debajo de la arena, sin suerte aparente aunque grandes bancos de roncadores (Pomadasys incisus) hacen este primer tramos de la inmersión entretenido.

De aquí empezamos a seguir el espigón, donde la vida florece en cada recodo, acompañados de las primeras viejas (Sparisoma cretense), los primeros, y siempre agradecidos, peces trompeta atlánticos (Aulostomus strigosus) y tamboriles (Sphoeroides marmoratus).

Foto de Buceo La Gomera
Foto de Buceo La Gomera

La verdad es que una vez dentro del agua, apenas había corriente y la visibilidad, fuera de los bancos de arena, era más que aceptable, y en estas, sin darme cuenta, Marcos se gira hacia mi al cruzar un parche arenoso, se pone la palma de la mano abierta encima de la frente y me señala a la nada. Tardo un poco en reaccionar, -que narices hace este?- pienso, hasta que me viene a la cabeza: Tiburón!!

Y allí estaba, enterrado en la arena, perfectamente camuflado, mi principal objetivo para esta inmersión: el Tiburón Ángel (Squatina squatina), conocido aquí en las islas como Angelote.

Y es que muy poca gente sabe que las Islas Canarias, aquí donde las veis, son uno de los únicos puntos del planeta donde aún existen poblaciones relativamente saludables de esta especie de tiburón, que antes abundaba por lo largo y ancho del mediterráneo y atlántico norte, y que ahora, gracias al hombre, por supuesto, esta en peligro de extinción, en peligro crítico de extinción, para ser más exactos.

Se trata de un tiburón de cuerpo plano y alargado, con unas aletas dorsales en forma de ala y que puede llegar a medir más de 2 metros y medio.

Se entierran en la arena para cazar, tal y como lo vemos nosotros, y su camuflaje es tan perfecto que si no tienes el ojo entrenado puedes pasar perfectamente por encima suyo sin darte cuenta. Es solo cuando sabes que está allí que empiezas a verlo perfectamente, incluso las aletas caudales plegadas a un lado, los ojos, la boca. En definitiva, una maravilla.

Como todos los tiburones, esta especie no supone ningún peligro para el ser humano, y los únicos incidentes que se dan es cuando, en época de reproducción, las hembras se asientan en aguas someras, que aquí en las Canarias accostumbran a coincidir con las playas, lógico, y es allí donde coinciden con los bañistas que las pueden pisar, sin querer, y estas al revolverse soltar algún que otro mordisco, aunque nadie se morirá por ello, y en cambio podrán vacilar eternamente de que sobrevivieron al ataque de un tiburón.

De hecho, la playa de San Sebastián de La Gomera se encuentra mientras nosotros estamos en la isla cerrada precisamente por eso, porque hubo un par de mordiscos accidentales que obligaron a clausurarla temporalemente.

La verdad es que evitar estos accidentes es totalmente factible, sobretodo cuando se sabe perfectamente las épocas reproductivas de esta especie, y sería tan fácil como clausurar de forma preventiva las playas donde más ejemplares se juntan durante estas fechas, sobretodo para evitar el mal trago a los tiburones, que siempre son los peor parados. De esta manera se conseguiría que la población de angelotes no continué disminuyendo y evitar que se extinga una especie que ya salía en algunos escritos de la antigua Grecia.

En nuestro caso estaba enterrado, y yo ya contento, pero es que en la inmersión que ha realizado Marcos después con un alumno que se metía al agua por primera vez, se han cruzado con un ejemplar que podría medir casi dos metros y completamente desenterrado. Os dejo las fotos de esta preciosidad.

Foto de Buceo La Gomera
Foto de Buceo La Gomera

Y ahora ya, con el objetivo cumplido, solo quedaba disfrutar.

Chernes (Polyprion americanus), alguna que otra barracuda (Sphyraena viridensis) o samas (Pagrus auriga) iban haciendo su aparición, en una inmersión la mar de tranquila y disfrutona, que iba alternando los tramos arenosos con las formaciones características de los fondos canarios, fruto de su origen volcánico, ya sea en forma de coladas de lava o de las siempre sorprendentes columnas basálticas, entre los rincones de las cuales se protegían los pequeños pulpos y es que esta época del año está el fondo lleno de benjamines curiosos que sacan la cabeza de sus refugios para ver que narices es eso tan grande y brillante que pasa por allí.

Y era justo ya de vuelta, remontando una de esas coladas características de las que hablábamos cuando, ya en el crestería de esta, y haciendo lo mismo que nosotros pero desde la vertiente contraria, un enorme chucho (Dasyatis pastinaca) casi se daba de morros contra nosotros (o nosotros contra él, según como se mire) y ha tenido que hacer un sprint en la otra dirección del susto que se ha dado, yo creo.

La verdad es que un final perfecto para esta bonita inmersión, que ha durado algo más de 40 minutos y en donde hemos llegado hasta poco más de los 20 metros de profundidad, aunque la mayoría del rato hemos estado entre los 15 y los 18.

Y de esta manera, por el mismo lugar por el que entrábamos casi una hora antes, y con una enorme sonrisa en la cara, salíamos del agua entre historietas de Marcos, en donde me contaba todo aquello que yo quería saber de su isla y de su mar, de sus habitantes y de sus profundidades.

Un día perfecto en las Islas Canarias. Un día más.

Seguimos.

DATOS PRÁCTICOS:

· Buceo en La Gomera: A pesar del poco tiempo que lleva operando a nivel profesional, he de decir que no tiene nada que envidiar con otros centros de buceo de renombre, o incluso podría decir que muchos de ellos se podrían fijar en Marcos y en su capacidad para hacer sentir a sus clientes como uno más, como un tío que está buceando con amigos y no como un billete con patas o mejor dicho, en ese caso aletas.

Además el equipo perfecto, de hecho el jacket era un modelo medio-alto, mejor que el mio, por ejemplo, y todo en un perfecto estado de conservación.

Puedes elegir si bucear con tanques de 12 o de 15 (yo bucee con 12) y si necesitas cualquier cosa estoy seguro que Marcos hará todo lo posible para conseguírtela.

El precio es más que correcto, de hecho yo lo encuentro barato, 25€ por inmersión y con el equipo de alquiler incluido, sobretodo porque no hay mínimo de gente, con una persona, como era mi caso, ya se mete al agua.

Y si las condiciones son las adecuadas, no hay ningún problema en subirse a la embarcación e ir a buscar inmersiones más lejanas, que seguro que no dejan indiferentes a nadie.

Muy recomendable. De hecho yo me quedo con ganas de más, así que tocará volver.

Instagram: @buceo_la_gomera

Teléfono (WhatsApp): 665 55 50 14

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