10 de octubre de 2020

La Tía es una panga que lleva más de medio siglo surcando las aguas que hoy ocupan el Parque Nacional Marino Bahía de Loreto y es en ella, restaurada, claro está, que hoy nos embarcaremos para descubrir los secretos de una de sus islas, Coronado, la más cercana aunque, no por ello, menos espectacular.

Lo haremos de la mano de la gente de Vive Loreto Tours, una de las empresas más antiguas de la localidad, y que con mucha amabilidad nos armaron un Tour de última hora (casi literal) en el que iremos solo Adri y yo, junto con Cindy, nuestra simpática guía y nuestro capitán, un viejo lobo de mar que se sabe todos los secretos de estas aguas.

Parque Nacional Bahía de Loreto

Y es que si Loreto nos fascinó nada más poner un pie en ella y las playas de ensueño de Bahía Concepción, donde ayer pasamos el día, ha sido algo que no vamos a poder quitar de la cabeza en mucho tiempo, ni una ni otro eran el principal motivo por el que nos habíamos acercado hasta aquí sino que este era conocer de primera mano el Parque Nacional Bahía de Loreto, y eso era precisamente lo que íbamos a hacer durante los dos próximos días.

Este Parque Nacional fue creado el 19 de julio de 1996 y se extiende nada más y nada menos que 200.000 hectáreas que abarcan las aguas de la Bahía de Loreto junto con 5 de sus islas principales: Coronado, Isla del Carmen, Danzante, Monserrat y Santa Catalina, así como otros tantos islotes que hay diseminados por la bahía, todos ellos de origen volcánico y que junto a otras islas del Golfo de California están inscritas desde el año 2005 como Patrimonio Mundial de la UNESCO, algo que ya nos da una idea de lo que en él se cuece.

No en vano, pensar que en sus aguas se concentran hasta 30 especies de cetáceos distintas, siendo el lugar de todo México que alberga un mayor número de estas especies y en especial, está considerado uno de los mejores lugares del mundo para encontrarse cara a cara con la gran ballena azul, el animal más grande de la tierra con más de 30 metros de longitud y de 150 toneladas de peso, que viene a pasar, como a los americanos les ocurre con Los Cabos, los inviernos a Loreto, siendo los meses de febrero y marzo los mejores meses para tener este impresionante encuentro.

Pero correcto, nosotros estamos en octubre, así que no vamos a tener esa suerte pero ojo, que no solo de la ballena azul vive Loreto, y es que como hemos dicho, son muchas las especies de cetáceos que aquí viven también durante todo el año, como las orcas, los rorcuales, los calderones y otro de sus grandes atractivos, los delfines, y es que se han llegado a ver grupos de miles de estos ejemplares juntos en las aguas del Parque Nacional Bahía de Loreto, desplazándose o alimentándose, siendo el delfín común (Delphinus delphis) y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) los más comunes de ver, aunque no los únicos.

Y claro, luego tenemos las tortugas, lobos marinos, mobulas, y un sinfín de peces de todo tipo y tamaño habitando estas aguas así que si, exacto, no veo el momento de empezar a descubrirlas -empezamos??

Tour a la Isla Coronado, zarpamos hacia la aventura

El simple hecho de salir de la marina de Loreto ya es todo un placer, de buena mañana, con un mar en calma que parece un espejo, reflejando en él los primeros rayos del sol, y que solo se ve alterado al pasar nosotros, creando una sensación más parecida a estar flotando que navegando.

Desde un primer momento ya nos dejan claro que en estas aguas todo puede pasar con lo que debemos ir con los ojos bien abiertos y atentos a cualquier señal que provenga del mar. Aún así, en el camino de ida no vemos nada destacable en cuanto a vida marina se refiere, pero la cosa rápidamente ya empieza a cambiar al acercarnos a las proximidades de Isla Coronado, nuestro destino, a la que llegamos después de una media hora de navegación y es que el color del agua cambia de repente y es en ese momento en que nos damos cuenta de la increíble transparencia de estas aguas cuando el mar pierde profundidad, el capi afloja el ritmo y aparece, debajo de nosotros, un autentico acuario, en donde vas viendo como las tortugas se van abriendo hacía un lado y hacia otro al pasar nuestra embarcación por encima, así como rayas y peces de todo tipos y colores.

Creo que nunca había visto unas aguas así, y es que se podía distinguir a la perfección absolutamente todo lo que ocurría debajo nuestro, y claro cuando a eso le sumas que estas aguas están llenas de tortugas, pues allí nos ves, siguiendo sus movimientos de estos preciosos animales, hasta que se cansaban de nosotros y se largaban por aletas aunque la lluvia de estos entrañables animales era constante, e ibas viendo como iban sacando la cabeza por encima de un mar increíblemente plano, dándonos, a su manera, la bienvenida a este excepcional lugar.

De las 7 especies de tortugas marinas que existen, 5 habitan las aguas del Golfo de California y en el Parque se pueden ver con asiduidad 4 de ellas, como son la tortuga prieta (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), la tortuga caguama (caretta caretta) y la golfina (Lepidochelys olivacea), también conocida como olivacea, que fue la especie que pudimos liberar en nuestro primer día en la Baja California Sur, en Los Cabos.

A estas alturas aún no lo sabíamos pero el ver asomar las cabezas de estos increíbles animales por la superficies iba a ser un constante de nuestro día en Coronado, aunque las sorpresas, ya os aviso, iban a ser muchas más.

Esta parte de la isla es utilizada por distintos tipos de aves para nidificar, entre las que destacan la fragatas (Fregata magnificens), los piqueros de patas azules (Sula nebouxii) que ya tuvimos ocasión de ver en La Paz pero que aquí, en Coronados, pudimos observar y fotografiar de cerca y las gaviotas de patas amarillas (Larus livens), endémicas de esta zona del Mar de Cortés. También encontramos los omnipresentes pelícanos pardos (Palecanus occidentalis californicus), en grandes cantidades, y gavilanes (Pandion haliaetus), con los que tuvimos varios encuentros, atentos ellos desde cualquier atalaya para no dejar escapar el desayuno.

Un Gavilán, siempre atento, desde lo alto de un enorme cactus
Un precioso Piquero de Patas Azules posando para nosotros

La Lobera de Isla Coronado, nuestra segunda experiencia bañándonos con lobos marinos

Sin embargo, y sobretodo después de la gran experiencia que fue para nosotros bañarnos en Los Islotes, lo que estábamos deseando era llegar a la lobera de Isla Coronados, y podernos meter de nuevo en el agua con los lobos marinos tal y como hicimos ese día.

De todas formas, hemos de tener en cuenta que cada lobera es un mundo y que existen loberas de reproducción, como lo son Los Islotes, en donde las hembras dan a luz por lo que el numero de cachorros y juveniles (que al final son los que más interactúan con los humanos) es muy grande y loberas de descanso, como es el caso de esta de aquí, en Isla Coronado, donde los ejemplares que la habitan están de paso en su periplo por las aguas del Mar de Cortés.

Eso se nota nada más llegar a ella, y es que el ambiente que reina en ella poco o nada tiene que ver con Los Islotes: en una esquina dos machos sangrando, después de haber llegado a las manos, seguramente por que uno le ha intentado levantar la hembra al otro o se ha pasado de la ralla con su territorio, el resto, totalmente ajenos a nuestra presencia, tumbados al sol, descansando, y solo son algunos juveniles los que se lanzan al agua y se acercan a ver que narices estamos haciendo por allí. Bebés, a simple vista, ninguno.

Otra cosa que nos sorprende es el fuerte olor que desprende el lugar, seguramente fruto de la testosterona que segregan los machos, y el escándalo que hacen, haciendo que en el momento de meternos al agua no las terminemos de tener todas con nosotros, aunque el avistamiento de un bebé en un extremo de la lobera hace que se diluyan todas las dudas y nos metamos en remojo, junto con Cindy para a ver que se cuece por allí.

Y si, de acuerdo, reconozco que esto no fue lo que nosotros teníamos en mente y es que el listón estaba muy pero que muy alto con Los Islotes, que por algo se consideran como el mejor lugar del mundo para nadar con lobos marinos, pero aún así, ver esos animales, enormes la mayoría de ellos, nadando por debajo tuyo, mirándote con curiosidad, atentos a tus movimientos, es una experiencia única que no me cansaría de hacer una y otra vez.

Y es que desde un primer momento vimos claro que nadie vendría a interactuar con nosotros, y es que como he dicho, la mayoría de los habitantes de esta lobera ya no estaban en esa edad, pero eso le añade el plus de que la gran mayoría de los lobos marinos con los que te cruzas son de un tamaño más que considerable, con lo que la adrenalina va a tope mientras nadamos de un extremo a otro de la lobera, con enormes machos cruzándose con nosotros por todos los lados, dejándonos llevar por la suave corriente, mientras nos deleitamos con los fondos marinos del lugar y los enormes bancos de pez cirujano (Prionurus punctatus) que en él habitan.

Haciendo de rancheros con los bancos de mantarrayas, uno de los mejores momentos del Tour

Con todo, el tiempo pasó volando, como siempre pasan los buenos momentos, y llegó la hora de continuar descubriendo los secretos que tenía aún escondidos para nosotros Isla Coronado, y para eso nos dispusimos a rodear la isla por el norte, cuya morfología es totalmente distinta, esta llena de escarpados acantilados, mientras que en el sur encontramos planicies que van ganando altura suavemente, todo ello fruto de su origen volcánico.

Con todo, hacía ya varias horas que habíamos dejado el puerto de Loreto y no habíamos parado ni un momento con lo que nos dirigimos hacia una de las hermosas playas que hay en la parte este de la isla, de arenas blancas y aguas que adquieren unos tonos increíbles, y que aunque a consecuencia de las restricciones impuestas por las autoridades a raíz de la pandemia no se podía desembarcar en ella, cosa que nuestra empresa, Vive Loreto, respetó en todo momento, y muchas otras no, como pudimos comprobar, bien merecía una visita aunque con lo que nos topamos nada más llegar hizo que, sinceramente, ni le prestáramos atención a esa playa que haría las delicias de cualquier mortal.

Y es que en el momento en que entramos en la preciosa bahía en forma de media luna que formaba la playa, nuestro capitán, que no se como se las arreglaba para estar atento a todo, nos indicó que justo por debajo nuestro estaba pasando un enorme banco de lo que aquí se conoce como gavilán dorada (Rhinoptera steindachneri), una mantarraya de tamaño mediano, que acostumbra a habitar en aguas someras de bahía arenosas, y que en este caso formaba un grupo de varias decenas de ejemplares moviéndose sin parar por el fondo marino.

Como os podéis imaginar aún no había terminado la frase que los tres, Adri, Cindy y yo, ya estábamos en el agua con la máscara y las aletas puestas para poder vivir ese espectáculo con el que no contábamos y es que las aguas apenas contaban con 2 o 3 metros de profundidad con lo que, como quien dice, las teníamos a tocar.

Fue aquí cuando nos dimos cuenta que no se trataba de solo un banco, sino de muchos, y empezó nuestro rodeo particular, con el capitán, de pie en la panga, dándonos instrucciones de hacia donde se dirigían o de que grupo era el más numeroso, y nosotros locos de un lado hacia el otro, dándole caña a las aletas para no perdernos ni un instante.

Fue un momento mágico, pero obviamente todo ese jaleo atrajo la atención de las otras embarcaciones que se acercaron hasta nosotros para ver que narices estábamos haciendo con lo que los gavilanes, viendo todo el revuelo que se estaba generando a su alrededor, decidieron dar un paso al frente y en una abrir y cerrar de ojos, con un par de aleteadas más rápidas de la cuenta, desaparecieron de nuestra vista, y ya no se las volvió a ver más.

Y como no podía se de otra manera, aparecieron los delfines…

Un fenómeno muy espectacular que se da por aquí en estas fechas, uno más, mejor dicho, son los enormes bancos de sardinas que se resguardan cerca de la orilla creando autenticas nubes de miles y miles de estos pequeños peces, que se pueden distinguir perfectamente desde la superficie, primero por la mancha negra en movimiento que forman, y luego por que es común que a su alrededor se junten infinidad de aves marinas, que tienen comida asegurado con tal solo zambullirse.

Después de nuestro rodeo con lo gavilanes, hacía allí que nos fuimos para volver a sentir esa sensación que uno siente al nadar entre estas nubes enormes, que se abren a tu paso se vuelven a cerrar inmediatamente detrás de ti, y que ya habíamos podido vivir en nuestros primeros días en Los Cabos pero que aquí, en Isla Coronado, era aún más increíble y es que los bancos tenían unas dimensiones que no te acababas, y ya podías nadar y nadar, que en todo momento estabas rodeado por ellos, que incluso se chocaban contra ti.

Pero en una de esas, cuando estábamos cada uno ensimismados en nuestra movida, el capitán se agita y nos grita que volvamos al bote, sin nosotros tener ni idea de porque.

Pues bien, habían llegado los delfines.

La verdad es que al principio no los veíamos por mucho que afináramos la vista pero era indudable que nos dirigíamos hacia algún punto en concreto con lo que solo nos quedaba esperar.

Y vaya si la espera valió la pena.

De repente aparecieron, un gran grupo de delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) que primero se mostraron un poco tímidos, pero que en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en la proa de la panga, cruzándose por delante nuestro a una velocidad endiablada, mientras nosotros dos, como tontos con la boca abierta, no sabíamos ni donde ponernos.

Con todo, al final se congregó a nuestro alrededor un grupo de varias decenas de ejemplares, y nos quedamos solo con ellos, viendo como iban y venían, como se cruzaban, como saltaban, libres y salvajes, de la única manera que se debería poder ver a este increíble animal.

Eran ya las cuatro de la tarde pasadas, de un día que había superado con creces todas nuestras expectativas y que lo único malo que tenía era que en algún momento había de terminar, y gran parte de culpa, por no decir toda, de que esto hubiera sido así la tenía Cindy y nuestro Capitán, que se habían desvivido por y para nosotros durante todo el día, intentando que todo lo que decíamos se hiciera realidad y consiguiéndolo, hasta el punto de que ni nos acordamos de comer, y fue ya de vuelta, mientras dejábamos atrás ese pequeño gran paraíso en que se había convertido desde ese momento para nosotros Isla Coronado, que le dimos cuatro bocados al almuerzo, aunque de lo emocionados que estábamos apenas podíamos ni respirar.

Siempre digo que hay muchos lugares bellos e increíbles en el mundo, pero que tu experiencia en ellos depende de muchos factores, entre ellos la suerte, de estar en el lugar y en el momento adecuado, pero que esta, en muchas ocasiones, se consigue gracias a la gente que te acompaña, y en este caso no podíamos haber tenido mejores acompañantes.

Y ojo, que esto no terminaba aquí y es que mañana teníamos otra cita con el Parque Nacional Bahía de Loreto, esta vez, por eso, con la Isla del Carmen.

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Cómo llegar a Loreto: Loreto, a pesar de ser una localidad relativamente pequeña, tiene un Aeropuerto Internacional que principalmente opera con algunas ciudades de Estados Unidos y algún vuelo semanal desde el DF. Esto es debido, sobretodo, a que es uno de los lugares con mejor fama para la pesca deportiva de toda la Baja California y eso atrae a estadounidenses durante gran parte del año.

Con todo, la mejor forma de llegar a Loreto en nuestro caso es, como he dicho durante la entrada, por carretera, siendo esta, además, un atractivo en si mismo.

Eso si, guardar para ello, desde La Paz, unas cuatro horas mínimo y, sobretodo, salir de esta con el depósito de combustible bien lleno ya que las gasolineras en las ciudades están casi una encima de la otra pero fuera de ellas brillan por su ausencia.

· Dónde dormir en Loreto: Nosotros estuvimos cuatro noches en Loreto y para dormir elegimos el Hotel 1697 Loreto, justo en el centro de la localidad, en la misma Plaza Cívica, y que tuvimos, durante toda nuestra estancia, entero para nosotros.

Y el lugar nos encantó, las cosas como son: se trata de un hotelito pequeño, regentado por un belga aficionado a la cerveza y por una mexicana, que consta de 8 habitaciones distintas que dan a un patio donde una piscina hace las delicias de todos durante las horas de más calor.

No es de los más baratos, las cosas como son, pero nos dimos el capricho: Doble con desayuno para 4 noches, 260€.

Muy recomendable.

· Dónde comer en Loreto: Y es que como Loreto lo tiene todo, hemos de decir que si, también en Loreto se come de maravilla. No pudimos ir a todos los lugares que nos recomendaron ya que principalmente solo cenábamos allí ya que durante el día estábamos descubriendo los secretos de los alrededores pero de los lugares a los que fuimos podemos recomendar absolutamente todos.

  • Mi Loreto: Sin duda alguna nuestro favorito de todos y en donde hubiéramos ido día si, día también. Comida mexicana de toda la vida hecha con mucho cariño y productos de calidad. Además la extrema amabilidad de su personal hacía que no pudiéramos resistirnos a entrar cada vez que pasábamos por delante aunque solo fuera a tomarnos una margarita que, por cierto, son las mejores de la localidad.
  • Playa Blanca Restaurante: situado en la avenida principal, a pocos pasos del centro, se trata del numero 1 de Tripadvisor y destaca por sus platos con el mar de protagonista. Un servicio también estupendo y en donde recomiendo las almejas chocolatas gratinadas. Que placer, por favor.
  • Hotel Oasis: este hotel es el único de Loreto que tiene salida al mar y fuimos a él porque nos lo recomendaron para ir a probar una de las especialidades de la región: la Almeja Totemada. Este plato se hace enterrando las almejas chocolatas en la arena de la playa y haciendo una especie de horno con ella, al mismo tiempo que se van quemando hojas de palma encima para darle el calor necesario para cocinarlas. Las almejas me encantaron, así como las vistas y la tranquilidad del lugar, aunque si no fuera por ello creo que no lo recomendaría ya que sus margaritas dejan mucho que desear y, la verdad, no es barato. Pero lo dicho, para ir un sábado (es el único día que hacen el espectáculo de las almejas Totemadas) y ponerse fino de almejas y ostras creo que vale la pena.
  • El Zopilote Brewing Co.: Este es el restaurante del hotel, en donde el dueño belga de este se ha montado una cervecería artesana. Hay varios tipos de cerveza según producción (yo las probé todas, obviamente) y hacen platillos para acompañar que están buenos y cuyas raciones son más que generosas. También recomendable.

· Qué hacer en Loreto: Pues sinceramente, sería más fácil hablar de qué no hacer en Loreto porque en esta localidad dejada de la mano de dios hay infinidad de cosas por hacer. Nosotros estuvimos 4 días pero si hubiéramos estado dos semanas no nos hubiéramos aburrido ni un solo día.

  • Avistamiento de Ballenas: Como he dicho antes, la actividad estrella de este lugar es el avistamiento del animal más grande del planeta, la Ballena Azul, que pasa aquí los meses de febrero y marzo aunque no solo de esta especie de cetáceo vive Loreto y es que en sus aguas, durante todo el año, se pueden ver orcas, ballenas de aletas, calderones y grandes grupos de distintas especies de delfín, y cuando me refiero a grandes grupos hablo de miles de ellos nadando a la vez.
  • Tours por el Parque Nacional Bahía de Loreto: Todas las islas que conforman el Parque Nacional pueden ser visitadas, y ello significa un día de aventuras en el mar, en donde te cruzaras, de bien seguro, con lobos marinos, tortugas, mobulas, ballenas, infinidad de aves y los mencionados delfines, cuyo avistamiento está prácticamente asegurados. Nosotros realizamos dos Tours distintos por el parque, uno a la Isla Coronados y otro a la Isla del Carmen que os contaremos en próximas entradas del Blog.
  • Buceo en el Parque Nacional Bahía de Loreto: Yo me quedé con las ganas de bucear en el Parque Nacional pero hay varias decenas de puntos de inmersión que harán las delicias de los que hasta aquí se acerquen y, lo mejor de todo, aún hay muchos más por descubrir y es que como decíamos, todo es aún posible en Loreto.
  • Visitar la Bahía Concepción: Situada unos 100 kilómetros al norte de Loreto, en esta bahía de aguas calmas y cristalinas se encuentran uno de los secretos mejor guardados de la Baja California Sur: las mejores playas que hayamos visto en nuestro Road Trip. Nosotros visitamos algunas de ellas uno de los días que pasamos en Loreto y no defraudó. Lo subiremos, también, en próximas entregas.
  • Visitar la Sierra de la Giganta: Y si por algún extraño motivo te cansas de mar, la vecina Sierra de la Giganta te regalará excursiones salvajes en busca de misiones perdidas, pinturas rupestres o petroglifos. Nosotros no la pudimos visitar por el calor extremo que aún hacía pero lo tenemos, sin duda pendiente.

· Tour a Isla Coronado con Vive Loreto Tours: son varias las empresas prestadoras de servicios en Loreto, y una de ellas, a la que llegamos como quien dice, por casualidad, es Vive Loreto Tours, y por si no ha quedado suficientemente claro, terminamos encantados con ellos.

Ofrecen tours a las islas de la Bahía así como también al interior de la Sierra de la Giganta, a las misiones y por supuesto, en época de ballenas ofrecen salidas de todo el día para ir al encuentro de este maravilloso animal. Y estoy seguro que si queréis hacer algo que no esté en su catalogo y os lo pueden organizar, lo harán, porque si algo me quedó claro es que están dispuestos a todo lo que esté en sus manos para que salgas de Loreto enamorado.

La verdad es que se agradece mucho cruzarse con empresas así, porque hacen la experiencia más enriquecedora aún.

Ademá también regentan Dolphin Dive Baja, aunque de las salidas de buceo no puedo hablar ya que, por desgracia, me quedé sin poder realizarla.

A nosotros el Tour a Isla Coronado, para nosotros dos solos ya que para ese día no había más gente apuntada, nos costó 150 US$ si no recuerdo mal, cosa que agradecimos que nos nos cobraran de más por ser solo nosotros y que además disfrutamos mucho más que si hubiéramos ido en grupo.

Muy recomendable y en nuestro caso, con ganas de volver para poder realizar más tours con ellos.

AQUÍ tenéis su página web.

También los podéis encontrar en Instagram en: @viveloretotours

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